El próximo domingo 17/02, en la Provincia de La Pampa (elecciones internas para candidaturas provinciales y municipales, con voto no obligatorio), comienza el extenso calendario electoral que deberemos soportar, consecuencia de la desesperación de casi toda la clase política de retener el poder, dado que desde la Casa Rosada hasta el último de los intendentes, pasando por gobernadores y legisladores nacionales, provinciales y municipales; cada uno tratan de asegurar sus futuros personales, sin importarle el futuro de sus votantes, pese a que todos argumenten que van a hacer lo mejor por ellos.

A lo largo de unos 15 domingos, se definirá el futuro de la Argentina, lo que va a genera gran incertidumbre, aunque hay alguna definiciones que ya se pueden sacar, aún antes de votar. En el fondo, la política argentina es muchos más predecible de lo que nos dicen las manipuladas encuestas. Por ejemplo, la mayoría de los gobernadores será reelectos, lo mismo que los intendentes y los legisladores provinciales y municipales. Casi todos han diseñado sus cronogramas electorales locales para retener el poder y sólo la visión voluntarista de la Casa Rosada fantasea con ganar algunas provincias que hoy gobiernan algunas de las formas del peronismo.

En la semana que pasó, quedó muy claro el escenario político sobre el que se desarrollarán las elecciones: Guerra de jueces federales y espías, “carpetazos” de un lado y otro, el Gobierno inaugurando obras en actos que no tienen repercusión en los medios, danza de candidaturas en casi todas las fuerzas política, polarización informativa, lluvia de “fake news”, mucha movida en RRSS que se diluye en audiencias autistas y una serie de supuestas “promesas” de futuros maravillosos, donde el voluntarismo, muchas veces, es superado por el realismo mágico.

Los macristas saben que pueden contar con el voto macrista, mucho del radical y casi todos los “lilitos”. Los kirchneristas saben que pueden contar con el voto kirchnerista, parte del peronista y algo del progresista. La pelea será por los “macristas desencantados”, los “progresistas combativos” y por los “independientes sin partido”.

Cada hecho que ocurre, está atado a impactar sobre cada uno de estos grupos electorales. Por ejemplo, el avance que, casi en soledad, el juez federal Claudio Bonadío lleva a cabo en el “Gloriagate” o la citación a 101 empresarios y ex funcionarios y 92 intendentes; responde a la demanda de una parte del votante de “Cambiemos” e “independientes” que reclamaba (y aún reclama) “meter presos a todos los kirchneristas”, sin entender de plazos procesales, maniobras dilatorias, causas que nunca llegan a juicios o sentencias que nunca quedan firmes.

A su vez, la denuncia de supuesto soborno contra el fiscal federal Carlos Stornelli, busca consolidad el argumento kirchnerista de que todas las causas de corrupción son inventadas, que es sólo una forma de persecución política y que se usa a la Justicia como parte de una maniobra del poder “neoliberal” de evitar que vuelva un Gobierno “nacional y popular”.

Los diarios de este sábado 09/02 mostraron “La Grieta” en el tratamiento de temas judiciales, como nunca, dado que mientras “Clarín” y “La Nación” ignoraron o minimizaron la denuncia contra Carlos Stornelli y dieron vuelo a la acusaciones contra el juez federal Luis Rodríguez; en “Página/12” avanzaron con la denuncia de supuesto soborno contra el fiscal federal, y minimizaron la acusación contra el magistrado de Dolores (Juan Ramos Padilla).

Anticipando esta “guerra” entre jueces federales y bandos de servicios de inteligencia, el Gobierno de Mauricio Macri reglamentó el Código Procesal Penal, que se mantuvo frizado 3 años, y que otorga más poder a los fiscales federales que a los jueces federales, dado que en los casos de corrupción, los fiscales han sido más proactivos que los magistrados en investigar las causas, lo que en sí mismo es todo un mensaje político hacia los “Príncipes del Poder Judicial”.

Todos coinciden que detrás de los “carpetazos” y guerra de jueces federales están las manos de los servicios de inteligencia, en especial, aquellos que, supuestamente, ya no deberían tener poder. Sin embargo, quizás por primera vez en la historia electoral argentina, se ve claramente cómo los servicios de inteligencia han “operado” en las campañas electorales para tratar de volcar la voluntad de los votantes “independientes” hacia un bando o hacia el otro, hacia un candidato u otro.

Hace años que mucho del juego político se define en Comodoro Py.Durante un tiempo, fue sólo en la Justicia Electoral, pero cuando el objetivo es dilapidar el desprestigio del contrario, la lluvia de denuncias de hizo sentir. Así, se llegó a la elecciones 2015 con casi 1.000 denuncias contra Cristina Fernández de Kirchner, muchos de los candidatos kirchnerista y ex funcionarios. Pocas avanzaron, no hay casi sentencias en firme ni presos; y por los resultados que se observó en las elecciones de 2015 y 2017, al votante “kirchnerista”, al “progresista” y a los de“izquierda combativa”, no les importa saber si son reales, no les importan las pruebas, no les importan los testigos; dado que las descuentan como falsas o, en todo caso, creen que es algo similar a un “pecado venal” para una agrupación política que lleva adelante muchos de sus deseos y sueños políticos postergados.

Sin duda ocurre lo mismo con los votantes “macristas”, que no les interesan las denuncias de corrupción, evasión fiscal, lavado de dinero y negociados de figuras o funcionarios del Gobierno de Mauricio Macri. Incluso, para este grupo de votantes, es más importante una licitación arreglada, un gasto público innecesario, un nombramiento absurdo, con cargo más absurdo aún y sueldo inmenso; que una denuncia por corrupción.

Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta tienen para elegir 100 obras de 994 para inaugurar en los próximos meses.Pero son actos que se realizan antes de las 11:00, nadie ve las transmisiones televisivas, los videos en RRSS duran segundos y la repercusión en los medios de comunicación es mínima. Por algo CFK hacía sus actos de stand up a las 19:00, justo antes de los noticieros de la tarde y, días siguientes, salían 50 funcionarios a hablar de los anuncios realizados.

Hoy, luego de la foto del Presidente de la Nación, la gobernadora bonaerense y el jefe de Gobierno porteño, casi siempre rodeados de media docena de supuestos trabajadores de esas obras, vestidos con ropas impecables; nadie sale a darle volumen noticioso al acto, por lo que se pierde en medio de denuncias de corrupción, decisiones judiciales, noticias del mercado financiero y alguna que otra protesta de piqueteros o sindicalistas. El efecto sobre el electorado es menos que nulo. Cientos, quizás miles de oportunidades de tender “lazos” con los votantes, totalmente perdidos.

En la Casa Rosada sostienen que las obras públicas tienen que generar impacto en los ciudadanos que los rodean, a los vecinos, a los beneficiarios. No les importa que se vean en los medios. Puede ser una estrategia válida… cuando se está con las encuestas a favor y alta imagen positiva. Hoy, en medio de la crisis, con caídas en la voluntad de voto y creciente imagen negativa, todo aporte a favor del Gobierno de Mauricio Macri debería cuidarse, aprovecharse y potenciarse al máximo, como hace la oposición cada vez que aparece un indicador macroeconómico negativo.

Por lo pronto, el Gobierno de Mauricio Macri ya tomó conciencia de que la reactivación está lejana y que las expectativas de regreso de la actividad durante el 2do. Trimestre eran equivocadas, tal como todas las proyecciones macroeconómicas que hicieron Marcos Peña y Nicolás Dujovne en los últimos dos años. Por eso, el viernes, el Banco Central emitió una norma en donde limita la cantidad de Leliq que pueden tener en cartera las entidades financieras, con el fin de obligarlos a venderlas, sumar liquidez y bajar sus tasas de interés. Ahora, hay apuro para reactivar.

En forma paralela, para que los principales economistas ortodoxos hablen bien del futuro económico de un supuesto 2do. Mandato de Mauricio Macri, se encargó a varios de ellos a acercar propuestas sobre las tareas pendientes. Pablo Guidotti, Miguel Kiguel, Miguel Ángel Broda, Ricardo López Murphy, Carlos Melconián, Martín Lousteau, José María Dagnino Pastore, y Guillermo Calvo, figuran entre ellos.

La noticia fue muy bien recibida en algunos sectores del establishment, pero un breve análisis pone en duda el efecto real de esta movida, dado que Carlos Melconián y Marín Lousteau fueron parte de esta Gobierno y no fueron escuchados. Nicolás Dujovne cree que Miguel Ángel Broda, Ricardo López Murphy, José María Dagnino Pastores y Guillermo Calvoforman parte del “pasado”. También Domingo Cavallo.

Además, ex imposible sentar a la misma mesa a Domingo Cavallo y Guillermo Calvo, tal como alguno especuló.

Miguel Kiguel y Pablo Guidotti eran de consulta permanente de Luis Caputo y ya sabemos cuál fue el destino del ex presidente del Banco Central y ex ministro de Finanzas.

Nadie duda del aporte que pueden hacer este grupo de economistas, pero el problema es que ni Marcos Peña ni Nicolás Dujovne tienen capacidad de escuchar a sus interlocutores, en especial cuando les hacen“recomendaciones” u “observaciones” y, sobre todo, cuando critican lo hecho hasta ahora. Por eso, todo parece más una maniobra de marketing político destinada a recuperar la confianza de inversores internos y externos, empresarios, banqueros y cierta parte del periodismo. Es decir,puro humo.

El kirchnerismo está preparando una inmensa batería de informes, cortos, cuadros y discursos basados en el fracaso económico del Gobierno de Mauricio Macri; en un intento de obligar al macrismo a hablar de economía. Sin embargo, la estrategia opositora choca con un enorme problema, no tiene interlocutores convincentes. Axel Kicillof, Silvina Batakis, Fernanda Vallejos, Matías Kulfas, Amado Boudou y Agustín D´Attellis carecen de renombre y prestigio ante la comunidad de negocios para hacer críticas, más si recordamos que de los 8 años de Gobierno de CFK, en 6 de ellos hubo recesión, fuga masiva de capitales y aumento de la pobreza; lo mismo que pueden criticar al macrismo.

Ya hace meses que estamos en campaña, pero ahora se incrementará la intensidad, dureza y sorpresa. Operaciones cruzadas, “fake news” y mentiras van a abundar. Danza de nombre y fórmulas insólitas hasta que se cierren las listas. Alianzas impensadas y algunos resultados electorales que no eran previsibles. Todo eso y más veremos hasta Noviembre. ¿Soluciones para la gente? Ninguna, sólo un guiso voluntarista de promesas.