Ya no se puede hablar de “balazo en el pie” o en un mecanismo de “prueba/error”. Tampoco alcanza con argumentar incapacidad política o pésima elección del momento para anunciar un aumento de gas retroactivo. Lamentablemente, la idea que crece en la opinión pública es que en el Gobierno de Mauricio Macri, la indolencia compite con la desconexión total de lo que ocurre en la economía real y en los bolsillos de las familias.

Sin duda, el aumento retroactivo del gas anunciado era legal, pero las normas que le sirven como sustento son cuestionables desde el punto de vista constitucional.

Sin embargo, cuando un Gobierno emite un acto administrativo, no sólo debe tener en cuenta el respaldo legal y constitucional, sino también

** la racionalidad,

** la ejecutabilidad, y

** la irretroactividad.

Y, en este caso, no fue una medida racional, sí fue de difícil ejecución (dada la incapacidad de los clientes de las distribuidoras de gas de pagar el ajuste) y no se podía retroceder una vez emitida la resolución, dado que genera efectos legales.

Además, cuando un Gobierno emite una norma debe tener en cuenta el escenario e impacto político, necesita explicar bien la decisión y contestar con argumentos, siempre mirando el marco socioeconómico y la oportunidad. Nada de esto ocurrió.

No se tuvo en cuenta que la oposición iba a apuntar todos los cañones contra el ajuste tarifario, ni la fragilidad que coloca a Mauricio Macri al tener que sostener una medida rechazada por toda la población, hasta los votantes propios; ni se explicó debidamente el motivo de la decisión y, cuando se hizo, se realizó de la peor forma, al punto que el Gobierno se convirtió en el vocero oficial de las gasíferas, sin entender su rol constitucional; desnudando una gestión que no entiende que los bolsillos familiares están exhaustos y no soportan más aumentos de gastos.

Todo esto sin contar que se eligió el momento menos oportuno: Cuando se comenzaba a negociar la aprobación del Presupuesto 2019.

Para peor, nadie paga el costo político por el error. Ni el Energas, que mantuvo cuidadosamente silencio, ni las distribuidoras de gas (la asociación que las agrupa, ADIGAS, nunca abrió la boca), ni el secretario de Energía, Javier Iguacel; ni su superior, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; ni el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, que tiene como tarea principal proteger al Presidente de la Nación. Así, todo el costo político fue para Mauricio Macri y para “Cambiemos”. Esto no es despreciar la política sino que es peor: es ignorar la más mínima base de lo que implica gobernar un país.

Sin embargo, el papelón por el aumento retroactivo del gas compitió en dañar al Gobierno con la pelea de Elisa Carrió contra el Mauricio Macri, que va más allá que pedir la renuncia del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano.

El choque entre el mandatario y la chaqueña es presentado como una diferencia por el control o la independencia del Poder Judicial y tuvo séxtuple efecto negativo para la iniciadora de Cambiemos:

** la titular de la Coalición Cívica perdió la amistad y confianza del Presidente de la Nación, con quién tenía una relación especial;

** despidieron a sus fuentes de información dentro de la AFIP, aún cuando más tarde ocurrió una revisión parcial del despido,

** algunos de sus propios colaboradores le tuvieron que pedir que bajara los decibeles de sus amenazas,

** debilitó la alianza “Cambiemos” y puso en duda su continuidad;

** varios ministros del Gabinete le recordaron que nadie puede darle órdenes al Presidente de la Nación y, por fin,

** Carrió quedó como una papelonera cuando intentando reducir el impacto de sus declaraciones dijo que “fue una broma”, por lo que ahora subió la apuesta y dijo que va a la carga otra vez.

Con su accionar, Elisa Carrió fortaleció la figura de Germán Garavano en el Gabinete (Mauricio Macri nunca lo va a despedir del cargo para no regalarle un “triunfo” a la chaqueña aunque el objetivo de ella es emerilar a Daniel Angelici), dejó a la UCR en una difícil posición porque también se encuentra partida; y desnudó su incapacidad de/desinterés para negociar con la Casa Rosada.

Ambos escándalos, muy en el fondo, ocultaron la mayor derrota política y económica que tuvo la Casa Rosada en los últimos días: la incapacidad de llegar a los votos para aprobar el Presupuesto 2019, y por ese motivo, Mauricio Macri tuvo que aceptar eliminar del proyecto de ley media docena de medidas que fueron introducidas por Marcos Peña y Nicolás Dujovne para alcanzar la meta de “Déficit Primario 0”.

Ellas son:

** No se eliminarán la exención o deducción, total o parcial, de conceptos como gastos de representación, viáticos, movilidad, bonificación especial, protocolo, riesgo profesional, coeficiente técnico, dedicación especial o funcional, responsabilidad jerárquica o funcional, desarraigo y cualquier otra compensación de similar naturaleza, cualquiera fuere la denominación asignada en los convenios colectivos y contratos de trabajo.

** No se modificará el Articulo 65 de la Ley de Administración Financiera como pedía Nicolás Dujovne, por el cual, se intentaba renegociar parte de los vencimiento de la deuda externa que vencen el año que viene, aunque fuera en peores condiciones y más costos que las actuales, como opción ante un mercado de crédito cerrado.
Se mantendrá el “plus patagónico” para las jubilaciones y asignaciones y que ya dos veces se quiso eliminar y las dos veces se fracasó.

** Marcos Peña no podrá destinar fondos de colocaciones de deuda externa para cubrir Gastos Corrientes, algo que se buscaba para poder alcanzar el prometido “Déficit Fiscal 0”, lo que limitará gran parte de los fondos que está obteniendo el Gobierno de fuentes internacionales.

** Se detectó un error en la redacción del artículo sobre fondeo de las cajas previsionales provinciales y ante la imposibilidad de redactar otro por consenso, “Cambiemos” solicitó a la oposición que acerque una propuesta de texto para solucionar el tema.

** Cooperativas y mutuales, sobre todo las relacionadas con el campo, evitarán pagar el Impuesto a las Ganancia. Está en duda para todo el resto del universo de cooperativa y mutuales. Es la tercera vez que el Gobierno fracasa en su intento de quitar la eximición de tributo para este sector.

Por ahora, no hay una estimación oficial sobre el impacto que tendrá en las Cuentas Públicas las modificaciones, pero lo cierto es que alejan la meta de “Déficit Primario 0” que es clave para conseguir la aprobación del 2do. Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Ya que el tema está lejos de haberse agotado en la Cámara de Diputados, la duda es hasta dónde podrá seguir retrocediendo Mauricio Macri para cumplir con el Congreso y con el FMI. Por ese motivo, el gobernador Gerardo Morales, lanzó el “globo de ensayo” de aumento de las retenciones a la soja. Fue un adelanto de lo que puede ocurrir en las próximas 2 semanas y en medio de la propia sesión. La gente de Confederaciones Rurales Argentinas, tan enojada con Sergio Massa por dichos sobre la producción primaria, debería prepararse para lo que vendrá.

Si otra Administración hubiese sido limitada

** por los radicales por el tema gas,

** por Elisa Carrió por la macrización del Poder Judicial y

** por el llamado “Peronismo Alternativo”, que dice ser aliado del Gobierno de Macri en el Congreso;

ya estaría tecleando y corriendo un serio riesgo su permanencia en el poder.

Entonces: ¿Que lo sostiene a Mauricio Macri dentro de la Casa Rosada pese a las decenas de errores políticos y muestras de impericia de gestión demostrada? Que el peronismo está desarticulado y que no existe un Plan Económico alternativo, tal como se podrá ver en pocas horas más, cuando las diversas “tribus” del panperonismo celebren divididos el 17/10.

Juan Manzur prepara un acto en Tucumán donde tiene previsto concurrir el riojano Sergio Casas, la catamarqueña Lucía Corpacci y losvicegobernadores de Santa Cruz y Santiago del Estero, Pablo González y José Neder, respectivamente; pero también irían la massista Graciela Camaño, Diego Bossio y no se descarta que Sergio Massa esté presente, si llega a horario su vuelo desde Washington (USA), donde pasa el fin de semana. También prometió estar presente Miguel Ángel Pichetto.

Curiosamente, José Alperovich y José Luis Gioja irán a Corrientes, van a lanzar “Unidad Ciudadana” en esa provincia, donde también se espera una delegación de cristinistas ortodoxos. Casi al mismo tiempo, “La Cámpora” hará un acto en Merlo, Provincia de Buenos Aires, junto con el intendente local y Presidente del Partido Justicialista bonaerense, Gustavo Menéndez, pero no se sabe si irán otros alcaldes provinciales.

En Córdoba, las 62 Organizaciones que controla Luis Barrionuevo contará con la presencia de Eduardo Duhalde, dado que rechazó la invitación el gobernador local, Juan Carlos Schiaretti; y Juan Manuel Urtubey realizará un acto en su territorio, Salta, sin invitados. Por fin, el sindicalismo peronista, aún no tiene en claro si harán 2, 3 o varios encuentros, pero se descarta uno que reúna a todos en un mismo espacio y tiempo.

La atomización del panperonismo le permite soñar fortaleza a la Casa Rosada.

En la Casa Rosada celebran que la nueva conducción del Banco Central logró frenar el drenaje de divisas e hizo caer el precio del dólar 10%, algo natural si tenemos en cuenta que el circulante apenas llega al 5% del PBI, una cifra ínfima para mantener una economía funcionando.

Por ese motivo, el ritmo de enfriamiento de la economía es inmenso y los temores al conflicto social crecen semana a semana, tal como se puede observar en el accionar de la gobernadora María Eugenia Vidal, intentando dar señales de contención social y despegándose de las decisiones de la Casa Rosada.

Tan esmerilada está la base electoral del macrismo que el Gobierno comenzó con los primeros anuncios dirigidos a paliar algunas de las preocupaciones de la clase media, pero la duda es si alcanza para contener el inmenso ajuste que está haciendo el sector privado en esta crisis.

En una semana, Elisa Carrió con Germán Garavano, el radicalismo con el tema gas y los peronismos con el Presupuesto 2019; le “marcaron la cancha” a Mauricio Macri. Sin embargo, tanto el Mandatario como el Jefe de Gabinete se siguen dando el lujo de ignorar la realidad y no evitan cometer todos los errores posibles, casi, casi, como si quisieran probar cuánta tensión puede soportar la gobernabilidad.