“La Grieta” convierte todo tema en materia prima para la campaña.

* Del Fondo Monetario Internacional al “verdurazo”,
* de Marcelo D’Alessio a los problemas de Avianca Argentina,
* del aumento de tarifas y servicios públicos a Vaca Muerta,
* del ingreso de Matías Lammers al entorno de Roberto Lavagna a la apertura de una calle en Parque Rivadavia,
* de la segunda gira por toda la Provincia de María Eugenia Vidal a la pobreza de los depresivos corsos porteños.

Todo es “Grieta”, dado que cada tema define un “nosotros” y un “ellos”. Y se presupone que uno vota a los que están de “nuestro” lado y nunca va a votar al que está del “otro”.

Con esta sencilla, aburrida y peligrosa rutina de la clase política y de todo colectivo o corporación política, transcurre una campaña electoral en donde las apariciones de Mauricio Macri son casi “piantavotos” (en especial cuando el Indec contradice al Mandatario 24 horas después que asegura que la inflación está bajando) y vemos una Cristina Fernández de Kirchner sumergida en un profundo silencio estratégico que no evita que esté operando políticamente con gran éxito, tal como en Entre Ríos, donde acordó con el gobernador Gustavo Bordet y privó al “Peronismo Alternativo” de uno de sus miembros.

El macrismo “flota” esperando que lleguen mejores datos económicos o improvisa medidas insuficientes para revertir la recesión, la caída del consumo y el creciente descontento social. El kirchnerismo no encuentra el camino para definir su pelea con el peronismo no kirchnerista y, pese a que hoy (17/02) comenzó el pesado cronograma electoral 2019, aún no tiene candidatos firmes en los principales distritos.

Sin embargo, las encuestas ofrecen “ganadores” y “perdedores” con una liviandad absurda y presentan la situación como estática, como si no pudiera cambiar, cuando la historia electoral confirma que, en el fondo, abundan las sorpresas políticas.

Hace dos semanas, Sergio Massa aparecía como el “único” que le podía ganar en el balotaje a Mauricio Macri. Esta semana, nos dicen que crece CFK, cae Mauricio Macri y que Roberto Lavagna triplica en intención de voto al resto de los presidenciables del “Peronismo Alternativo” y que puede colocarse 2do., pese a que aún no confirmó si será candidato.

Si se proyecta este tipo de especulaciones, porque no son encuestas, en dos semanas vamos a ver al Presidente de la Nación compitiendo por el cuarto lugar con Nicolás del Caño o Myriam Bregman.

Más allá del intento de manipulación de los votantes y de generar una“corriente de opinión” sobre el futuro resultado electoral, ni la Jefatura de Gabinete ni la oposición, pueden negar 5 realidades:

** La imagen negativa de Mauricio Macri sigue creciendo, la positiva no deja de caer y la intención de voto registra una baja, no fuerte, pero es algo que no se observaba hasta ahora.

** CFK tiene hoy menos imagen negativa que Mauricio Macri (apenas unos puntos menos), no crece la positiva y la intención de voto aumenta levemente, en especial, en los votantes independientes de centro izquierda, que en el pasado votaron a Sergio Massa, Margarita Stolbizero el socialismo.

** Comienzan a definirse algunos votantes independientes, es decir, la franja comienza, con suma lentitud, a volcarse hacia uno u otro lado. Es decir, por ahora, miran hacia Mauricio Macri o CFK. Pocos van hacia una tercera opción, ya sea Roberto Lavagna u otros presidenciables del “Peronismo Federal”.

** El malhumor social en el Centro y Sur de la Ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires, fruto de los aumentos de tarifas, servicios públicos, impuestos y precios; están comenzando a impactar en las intenciones de voto de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Por ahora, no van a otro candidato, pero cuando se definan los nombres que enfrentarán al Jefe de Gobierno porteño y a la Gobernadora bonaerense, el“drenaje” de votos puede crecer.

** No hay indicios que la aparición de un candidato “sorpresa”, llámese Roberto Lavagna o Marcelo Tinelli, pueda cambiar el escenario agonal y polarizado que se observa. No hay discurso superador de “La Grieta”, dado que el grueso de los electores (por encima del 70%) se sienten cómodos ubicándose de un lado u otro de ella.

Es notable cómo el escenario electoral que diseñó el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, en Octubre se ha ido a pique.

* Él esperaba que los mejores indicadores macro aparecieran en Diciembre 2018. No fue.

* Él esperaba que pocas provincias desdoblaran sus elecciones. Ya van 13 provincias que votan en forma adelantada.

* Él esperaba que los radicales no desdoblaran las elecciones. Desdoblaron.

* Él esperaba que no hubiera internas de “Cambiemos” en ninguna provincia. Hay PASO en el oficialismo en no menos de 8 provincias.

* Él esperaba que la mayoría de los candidatos a Gobernadores fueran macristas. Son radicales.

* Él esperaba que no se hablara en la campaña de economía. Sólo se habla de la crisis económica.

* Él esperaba que las noticias judiciales acorralaran a CFK y al kirchnerismo; y apareció Marcelo D’Alessio y la emblemática causa “GloriaGate” trata de ser salvada de la segunda denuncia de supuesto pedido de extorsión del fiscal federal Carlos Stornelli.

El Gobierno, que esperaba construir polarización con las sesiones extraordinarias, tuvo que suspenderlas ante la imposibilidad de alcanzar acuerdos con el massismo y con el “Peronismo Alternativo”. Hay que agregar que hoy no llegan a tener asegurados los votos propios ni los de los gobernadores más o menos amigos. Incluso, crece el rumor de que Emilio Monzó ya no quiere volver a ser presidente de la Cámara de Diputados.

En tanto, Mario Negri estará de campaña electoral y tanto Gabriela Michetti como Federico Pinedo creen que quedarán fuera de las listas, lo que hace casi imposible imaginar una Agenda Legislativa para ubicar sobre la mesa en semejante coyuntura. Por eso, antes de viajar a India, Mauricio Macri, Marcos Peña y Rogelio Frigerio se reunieron para analizar sobre cómo abrir las Sesiones Ordinarias.

Las opciones son dos:

** “Dormir” al Congreso, aprovechando que el grueso de los legisladores van a estar en campaña, o

** “poner toda la carne en el asador”, que el Parlamento sea un escándalo y polarizar usando la debilidad del oficialismo para sacar sus leyes.

En el primer caso, aunque la Casa Rosada lo quiera, no va a haber muchas sesiones hasta que se elija quién gobernará 2019/2023.

En el segundo, se corre el riesgo de tener votaciones en contra y tener que vetar esas propuestas, lo que le otorga doble oportunidad a la oposición para esmerilar, aún más, a Mauricio Macri.

Por ejemplo, enviar al Congreso la Reforma del Código Penal, puede generar grandes divisiones en todas las bancadas, sobre todo al tratar la nueva categorización penal del aborto. Aún hoy, la bancada de “Cambiemos” no pudo superar el “quiebre” que produjo el tema el año pasado. ¿Se puede arriesgar la unidad de la “tropa propia” para causarle daño al resto de las fuerzas opositoras? Parece difícil, pero Marcos Peña lo ha dicho: Esta campaña es “a todo o nada”… y se pueden quedar sin nada.

Existe un riesgo en “tensar la cuerda”, políticamente hablando. El kirchnerismo, gran parte del peronismo, los colectivos sociales y el sindicalismo tienen la decisión de hacer la campaña en la calle. Marchas, movilizaciones, piquetes, actos o “instalaciones” (como el “verdurazo” del viernes 15/02, en Constitución).

Pero siempre se puede dar un paso en falso, tal como fue el caso de Juan Grabois, quien luego de ingresar al Shopping Alto Palermo a protestar, el viernes “copó” la entrada de 3 countrys (Abril, en la Zona Sur; Nordelta, Zona Norte; y San Diego, Zona Oeste), para demostrar que puede accionar en todas partes donde la clase alta vive o se “refugia”, según su visión.

En el sindicalismo ocurre algo similar. Hugo Moyano está dispuesto a despertar a la Confederación General del Trabajo de sus más de 100 largos días de letargo. No sólo quiere movilizar a la central obrera, sino impulsar una reorganización de la conducción, ya sea con o sin su persona. Pocos son los sindicalistas que creen que Mauricio Macri va a ser reelecto, por eso, quieren posicionarse para lo que esperan será el 3er. mandato de CFK. No le quieren hacer la campaña, pero serán muchos los gremios que la financiarán, esperando “favores” en el reparto de poder.

De esta forma, mientras el Gobierno de Mauricio Macri “flota”,

** CFK opera políticamente,
** los gobernadores acuerdan con la ex Mandataria para que el kirchnerismo no les dispute el poder en sus territorios,
** los sindicalistas no sólo financiarán la campaña (junto con algunos gobernadores y muchos intendentes), sino también, quieren meterse en las listas a legisladores nacionales y provinciales;
** los colectivos sociales quieren ser los dueños de la protesta social, “copar la calle” y sumar amplios espacios de poder y muchas “cajas”; y, por fin,
** los “Príncipes de Comodoro Py” miran atento el escenario político e intentan tomar posiciones ante cualquier indicio cierto de cambio político.

En este marco: ¿Quiénes son los “aliados” de Mauricio Macri, de “Cambiemos”, del oficialismo?

Es cierto que el Presidente de la Nación está hoy en India con más de 100 empresarios, a los que les coordinaron más de 250 reuniones de negocios; pero esa relación lejos está eso de ser un “voto de confianza”. Es más, esta semana que pasó, el Gobierno dio a conocer una serie de bajas fiscales y de costo laboral para 232.500 trabajadores en 23.700 establecimientos de 7 provincias peronista y 1 radical. ¿Cuál fue la reacción de las cámaras empresariales? Tibia. Quizás menos que tibia.

Pese a que Mauricio Macri y CFK son los dos polos políticos de la Argentina de “la Grieta”, todos sus aliados intentan obtener la mejor tajada en la redistribución de poder que realizarán las urnas.

Por un lado, los radicales quieren sumar gobernadores, legisladores e intendentes y no aceptan que el macrismo imponga sus candidatos como fue en 2015 y 2017; en tanto que Elisa Carrió piensa “cobrar” por su apoyo en la campaña, buscando duplicar el tamaño de su bancada en el Congreso.

A su vez, todos los que apoyan a la CFK exigen poner gobernadores o retener territorios o llenar las listas legislativas. Tampoco para el kirchnerismo es 2011, 2013 o 2015, donde impusieron sus candidatos con suma facilidad. En el fondo, todos quieren crecer a expensas de la batalla cuasi personal que pelean los dos mayores contendientes.