El Gobierno llega a las fiestas con varias metas alcanzadas:

** No hubo saqueos, ni siquiera amenazas, sobre todo, en el Gran Buenos Aires;
** está cumpliendo con las metas fiscales acordadas con el FMI,
** consiguió ampliar el swap de monedas con China para fortalecer las reservas,
** recibió el último aporte de Fondo Monetario Internacional de 2018 y
** está cerrando con un grupo de bancos mantener el swap por US$ 1.500M, también para fortalecer las reservas del Banco Central.

Sin duda, todas buenas noticias… que no alcanzan para revertir la inmensa crisis en que se encuentra el consumo, la producción y casi toda la economía.

Tampoco todos estos hechos que destaca la Casa Rosada como positivos sirven para recrear la confianza en el Gobierno de Mauricio Macri.

** En el último mes, las reservas del Banco Central crecieron en más de US$ 12.000M;
** se terminó de desarmar el “bomba” de las Lebacs,
** se pudieron colocar todos los bonos que lanzaron el Banco Central y el Tesoro; y
** las metas que se impuso Guido Sandleris al asumir en el BCRA, también se han alcanzado o, incluso, sobrecumplido.
** En especial acerca de un Presupuesto 2019 que promete “Déficit 0”.

Sin embargo, en el último mes, el riesgo-país creció más de 200 puntos básicos, rompió la barrera de los 800 y está más de 300 puntos básicos por encima del día que Macri juró como Presidente de la Nación.

Es meritorio de él se siente a dialogar con la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, pero eso no cambiará los planes del pontífice Franciscoen el terreno político.

Es bueno que no hayan ocurrido saqueos, pero eso no reduce la cantidad de pobres e indigentes.

Es para destacar que la Casa Rosada haya evitado otro paro general, pero eso no revierte la destrucción de puestos de trabajo.

Hacer lo que hay que hacer, muchas veces, no alcanza para cambiar la realidad. Lo que se debe hacer es enfrentar la realidad y modificarla. Para eso son los gobiernos, para eso sirve la política.

La Administración Macri inicia su 4to. año de mandato

** sin el más mínimo plan para recuperar la confianza de los inversores externos o internos,
** sin rehacer la relación con Elisa Carrió,
** ni con los radicales,
** ni con el “Círculo Rojo”,
** ni con el ecosistema de medios.

Todo se ha reducido a un plan monetario y cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Nada más.

No hay plan económico.

No hay medidas para revertir la caída del nivel de producción, para incrementar las exportaciones, para impulsar la creación de puestos de trabajo.

Y, el consumo, se trata de apuntalar a fuerza de bonus, Ahora 12 y descuentos del BaPro.

Son intentos, pero a todas luces, esto no alcanza.

Es cierto que Jaime Durán Barba le recomendó a Macri no gobernar con un gran ministro de Economía, dado que se podía convertir en muy poderoso y llegar a tener más popularidad que el propio Presidente de la Nación, si tenía éxito en su gestión; tal como le ocurrió a Carlos Saúl Menem con Domingo Felipe Cavallo. Por eso se desguazó el Ministerio de Economía,  despidió a Alfonso Prat Gay y Carlos Melconián, vinieron los “balazos en el pie”, las internas palaciegas, el abuso del “gradualismo” y todas las pésimas decisiones tomadas por gente que no tiene la capacidad ni para ser profesor de Contabilidad en un secundario de mala calidad… aunque tenían (y tienen aún) aspiraciones presidenciales.

Luego, una vez desatada la crisis, se intentó todo. Menos lo que otros hicieron en el pasado, lo que muchos harán en el futuro y los que casi todos habrían hecho hoy:

** Reunificar el Ministerio de Economía,
** llamar a un ministro de Economía con un Plan Económico coherente,
** negociar con el “Círculo Rojo” y
** dejar de lado el “gradualismo”,
** los “balazos en el pie” y
** los funcionarios que no pueden ni enseñar las reglas popularizadas por el fraile Luca Pacioli en pleno Renacimiento.

Es cierto que el “gradualismo” se convirtió en shock, pero no por decisión del Gobierno, sino por presión del mercado.

Hace 13 meses que los “vivos” de la Jefatura de Gabinete acordaron con Sergio Massa un Impuesto a la Renta Financiera, sólo para sumar unos pocos votos en la Cámara de Diputados.

Hace 1 año que los “vivos” de la Jefatura de Gabinete anunciaron, el “Día de los Inocentes”, que tomaban por asalto el Banco Central y daban por tierra con la política monetaria que llevaba adelante Federico Sturzenegger.

Los costos de los 2 errores los estamos pagando en estos momentos, con una salida histórica de dólares de la Argentina y con un riesgo-país que se encuentra en un nivel que nunca debería haber llegado.

El mercado se cansó de decirle a Macri lo que debía hacer para que se produjera la famosa “lluvia de inversiones”Él ignoró cada uno de los mensajes que mandaban desde el mercado. Es más, hizo todo lo contrario, siguiendo la recomendación de los improvisados de la Jefatura de Gabinete. Los resultados están a la vista. A estas alturas queda muy claro que no es autismo o autosuficiencia, sino ignorancia y soberbia.

Ahora, el mercado vuelve a hablar. A todas luces, el riesgo-país arriba de 800 puntos básicos es una desproporción. La Argentina tiene asegurada la financiación de los pagos de deuda para 2019, las reservas del BCRA están en niveles máximos históricos y, pese al crecimiento que tiene Cristina Fernández de Kirchner en la intención de voto, Macri todavía tiene chances de ser reelecto en octubre próximo.

Además, nadie va a desarmar hoy cartera de bonos pensando en un regreso de CFK en 1 año o en la continuidad por 4 años de la nefata dupla Marcos Peña – Nicolás Dujovne, sin Plan Económico y con la economía en crisis.

El mercado le está pidiendo a Mauricio Macri que no regule o, mucho mejor, que vete la Ley de Impuesto a la Renta Financiera. Ya cuando se presentó en el Congreso se advirtió sobre el impacto negativo que iba a tener la norma, recomendable para los mercados desarrollados, pero no para los que intentan desarrollarse, tal como es el caso argentino. En especial ante la ausencia de política de ahorro interno, dado que los argentinos que pueden ahorrar, se llevan la plata al exterior.

Desde hace más de 1 mes que las advertencias del mercado llegan al Gobierno. Tanto la Secretaría de Finanzas como el Banco Central han consultado con grandes bancos del exterior. Todos coinciden que no se debe aplicar el Impuesto a la Renta Financiera y repiten 4 argumentos:

(1) Es doble imposición,
(2) Recauda poco y
(3) Espanta inversores, y
(4) en medio de una crisis, lo que menos debe hacerse es espantar inversores.

El Gobierno de Mauricio Macri, que es calificado como “Gobierno de los CEO” y “neoliberal”, ha dejado que la oposición manipulara de tal forma los textos de algunas normas en el Congreso, con tal de obtener su aprobación, a tal punto que las convirtieron en anti empresas, anti inversión.:

** la Ley de Mercado de Capitales,
** la Ley de Inversiones Extranjeras, en la cual se basan los tambaleantes PPP; y
** el Impuesto a la Renta Financiera, entre otras.

En vez de ser un Gobierno “investor friendly”, se ha convertido en una especie de kirchnerismo snob, que necesita las inversiones externa imperiosamente, pero que, en los hechos, las desprecian.

Hay nichos donde sí hay “lluvia de inversiones”, tal como son el caso de Vaca Muerta, el campo o el sector minero. Pero para eso, se han tenido que ofrecer subsidios, beneficios, paritarias especiales y una serie de modificaciones de normas para que los capitales decidan, pese al “Riesgo CFK” y al “Riesgo Mauricio”, venir y quedarse en la Argentina.

Estar en una crisis como la actual, y sabiendo que va a durar muchos meses más, no hacer algo es criminal. Esta inacción ya no habla de impericia ni error ni soberbia; habla de un Gobierno al que no le interesa el costo social para cumplir una serie de metas acordadas que, en el mejor de los casos, no van a llevar a recuperar la confianza ni la inversión ni revertir la situación económica, tal como ya quedó demostrado con 2 acuerdos firmados con el FMI.

Y acá nace una nueva duda: ¿Mauricio Macri va a gobernar hasta las elecciones sin cambios en la Jefatura de Gabinete, sin un ministro de Economía y sin un Plan Económico, aunque la crisis se extienda 6 meses más?

Parece ilógico “flotar” hasta que las primeras medidas de Jair Bolsonarohagan reactivar Brasil, si es que lo logran; o esperar a que lleguen los dólares de la cosecha, más cuando las lluvias están destrozando todos los pronósticos de precios y rendimientos previos; o creer que con Vaca Muerta, la minería y las energías renovables se va a reactivar la economía.

Si algo queda claro de 3 años de gestión de Mauricio Macri es que todas las proyecciones que han realizado fueron erradas. ¿Van a confiar ahora en los pronósticos de la misma gente que se equivocaron una y otra vez? La Casa Rosada creía que la reactivación iba a llegar a fines del 1er. Trimestre de 2019, pero hoy se duda que llegue antes del 3er. Trimestres, es decir, muy tarde para ayudar a ganar una reelección.

Una de los ejes principales de la campaña electoral 2019 era tener el Gran Buenos Aires repleto de obradores con obras públicas pequeñas o grandes, no importara su tamaño. Desde los PPP hasta el asfalto de calles, pasando por obras de AySA a dragados de ríos, todo serviría para mostrar al Gobierno en la calle, arreglando problemas de la gente, creando fuentes de trabajo y forzando un “derrame” que cambiara el clima socioeconómico. Hoy, el supuesto completo tambalea por un riesgo-país arriba de 800 puntos básicos.

No parecen quedar muchas opciones: O se veta la Ley de Impuesto de Renta Financiera o se caen las PPP y las obras públicas más grandes.

Por ahora, el Gobierno se niega a vetar y adelantan una “reglamentación creativa” para minimizar el impacto sobre los inversores extranjeros. Es decir: otra vez que opta por el camino más complicado, que asegura mayor riesgo de no servir, de no alcanzar, de salir mal.

Una de las características de un líder político es aprender de la realidad y adaptarse. Cuando se atan a ideas fracasadas, el resultado es repetir el fracaso. CFK se obstinó en cometer errores en 2015 y perdió la elección. Hoy celebra tener chances de volver en 2019. ¿Va a ocurrir lo mismo con Mauricio Macri? ¿Él se va obstinar en cometer errores y en celebrar que, quizás, pueda volver al poder en el 2027?

Casi siempre, una elección, se pierde muchos meses antes de que se realice la votación.