El año 2019 comenzó renaciendo el proyecto de Ley para bajar la edad de imputabilidad de los menores, siguió con la propuesta para expulsar extranjeros que delinquen, se anunció la compra de pistolas Taser en la Nación -medida que luego fue acompañada por la Provincia de Buenos Ares y la Ciudad de Buenos Aires-; en los encuentros durante sus vacaciones regresó a Mauricio Macri la idea de una Reforma Laboral, pero oculta en los convenios paritarios; se firmó el DNU para la Extinción de Dominio y, por fin, el ‘Caso Venezuela’. Sin embargo, la noticia central que recorrió todo el mes fue el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses.

Todos los temas elegidos por la Casa Rosada para imponer una agenda favorable fueron seleccionados para que no se hablara de Economía, el enorme flanco débil del Gobierno de Mauricio Macri, sobre todo con indicadores que pasaron de malos a pésimos; y para polarizar con el panperonismo, pero en especial, con el kirchnerismo, lo que ha generado resultados positivos iniciales para el PRO. Hasta la maniobra para imponer la candidatura de Roberto Lavagna en el “Peronismo Alternativo”, todos los presidenciales de esta fuerza bajaban o se estancaban en las encuestas de intención de votos, lo que frena el proceso de sumar aliados, dado que nadie tiene ganas de salir 3ro. en una elección.

Imponer la agenda a los medios es un logro, pero no asegura votos. Negociar, pagando altos costos, agota el capital político de un Gobierno que casi dilapidó todo sus activos. Pero eso no oculta la profundidad y dureza de la crisis económica. Y, para colmo, para votar, falta mucho tiempo. Demasiado, para una gestión empantanada en fracasos económicos.

De todos modos, es interesante conocer qué fue lo que sucedió.

La agenda elegida por el Gobierno tuvo a la Seguridad como uno de sus ejes fundamentales (una de las pocas áreas donde el Gobierno puede mostrar algunos triunfos) y a la ministra Patricia Bullrich como coprotagonista.

Además de esquivar la Economía, 2 eran los objetivos:

** volver a “enamorar” a los votantes independientes de “Cambiemos” que expresaron “desilusión” o que no los volverían a votar, y

** explorar una potencial candidatura a vicepresidente de la Nación de la funcionaria, no porque sea la opción N°1 del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, o de su equipo de campaña; sino, en caso de que tengan que recurrir a un “Plan B”, si la titular de la cartera de Desarrollo Social y Salud, Carolina Stanley, no aceptara el convite que le haría Mauricio Macri llegado abril o mayo.

Pero, detrás de las maniobras para imponer la agenda a los medios de comunicación,

** el Gobierno de Mauricio Macri realizó negociaciones política de importancia para avanzar con su idea de llamar a sesiones extraordinarias, período en el que tiene la exclusividad de elegir los proyectos de Ley a considerar y votar; y

** también avanzó en la recomposición de la interna de “Cambiemos”, donde Elisa Carrió y María Eugenia Vidal habían dado públicas señales de independencia y de rechazo al alineamiento automático, una de las exigencias que tiene Marcos Peña cuando habla de la diferencia entre los “PRO puros” y el resto de los funcionarios.

El encuentro entre Marcos Peña y el jefe de la bancada del “Peronismo Federal” en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, no sólo tuvo como tema principal negociar la agenda de proyectos de Ley que serán tratados en Sesiones Extraordinarias; también el Jefe de Gabinete le informó del DNU que se iba a firmar imponiendo la versión oficial de la Extinción de Dominio, sin querer un enorme favor para el rionegrino, dado que la discusión del tema casi rompe la bancada que dirige.

Pero fue un toma y daca. A cambio, la Casa Rosada le entregó al peronismo no kirchnerista la silla vacante en la Cámara Nacional Electoral, un espacio donde los radicales querían sentar a Alejandra Lazzaro, actual secretaria del órgano judicial, esposa de un dirigente radical y la que mayor puntaje obtuvo cuando se realizó el concurso de aspirantes para ocupar un cargo vacante desde 2016. Con Lazzaro, además, cumplían con la cuota de género en un tribunal tradicionalmente conformado por hombres.

La designación viene empantanada hace más de un año. Los radicales son los que presionan por Alejandra Lazzaro, los peronistas pidieron porHernán Gonçalves Figueiredo, también secretario de la Cámara Nacional Electoral, pero que salió 3ro. en el concurso realizado.

Por su parte, el Gobierno quería al Juez Federal de Tucumán, Daniel Bejas, quien salió 2do. en el concurso de selección, aunque no es considerado “confiable” por el ministro de Justicia y Derechos Humanos,Germán Garavano.

La decisión de impulsar a Hernán Gonçalves Figueiredo enfrenta al Gobierno con sus aliados radicales, en especial cuando hace 8 meses, la cúpula de la Unión Cívica Radical reclamó al Presidente de la Nación la designación de Lazzaro.

Pero la Casa Rosada afirma que los actuales miembros de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera, objetan la designación de Alejandra Lazzaro en el cargo que fue de Rodolfo Munné y se habían expresado a favor de Hernán Gonçalves Figueiredo.

Y lo que menos quiere el Gobierno, en un año electoral, es enojarse con los jueces que terminan por decidir todo, pero todo todo, sobre las votaciones que se hacen a nivel nacional.

Sin embargo, entre senadores de vacaciones corre el rumor de que Mauricio Macri no cedió con tanta facilidad, y que Marcos Peña le habría reclamado a Miguel Ángel Pichetto que reflote el proceso para designar a Inés Weinberg de Roca como candidata para Procuradora General de la Nación, vetada por la sucesión de errores que cometió la magistrada porteña en su presentación ante la Comisión de la Cámara Alta que revisa los nombramientos de jueces y camaristas. Esta duda se responderá en los próximos días.

Mauricio Macri se sentó con Elisa Carrió en la Quinta de Olivos, luego de más de 5 meses que no estaban solos. Fue un logro de Horacio Rodríguez Larreta, quien inició la negociación con la diputada nacional chaqueña.

Luego fue el turno de Mario Quintana, hoy muy cercano a la fundadora de la Coalición Cívica.

Por fin, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, fue el 3ro. que viajó hasta Exaltación de la Cruz para cerrar el acuerdo definitivo.

A cambio de “fumar la pipa de la paz”, la creadora del CC-ARI presentó una larga listas de reclamos, pedidos y exigencias, entre los que se destaca el DNU de la Extinción de Dominio, que fue presentado esta semana.

No es casual que el mismo día que se publicó la norma, se llevara a cambio la reunión en la Quinta de Olivos. Elisa Carrió ya no cree en el macrismo y, para conseguir que la legisladora chaqueña se comprometiera públicamente a apoyar la reelección de Mauricio Macri y participar en la campaña, se tuvo que firmar el Decreto de Necesidad y Urgencia… con cierta rapidez.

Para la campaña propiamente dicha, faltan algunos meses, y a la Casa Rosada le faltan implementar algunos de los pedidos realizados por Carrió, entre ellos, el regreso de Javier Iguacel a un cargo ejecutivo, la implementación de un paquete de “medidas activas” para proteger a las Pymes, congelar los aumentos de luz y gas, incentivar el consumo y reducir el costo de los combustibles y de los peajes, entre otros.

Pese a que Carrió resolvió que no será candidata a senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires y que dejará la política activa para crear una organización no gubernamental que denuncie casos de corrupción, exigió que la acompañe en la campaña electoral Mario Quintana, en un intento por mejorar su imagen, “humanizarlo” y forzar a la Casa Rosada a recuperarlo como funcionario; pese a que el mismo empresario confesó –extraoficialmente- que sigue cumpliendo “encargos”paragubernamentales, aunque no tenga un puesto formal.

El otro tema pendiente se concretó: Mauricio Macri logró sentarse 2 horas, a solas, con María Eugenia Vidal. Pese a que se vieron en 2 actos en territorio bonaerense, el almuerzo del jueves 24/01 sirvió para comenzar a hablar de desdoblamiento. Fue una invitación más o menos sorpresiva del Presidente de la Nación, horas después de que se publicara la norma del Ministerio de Hacienda y Finanzas que regula el proceso de compensación “a las provincias” por el Consenso Fiscal que se negoció en 2018.

En realidad, el grueso de la compensación será para la Provincia de Buenos Aires. La norma establece un monto base de $44.000 millones, en 4 pagos trimestrales, actualizados por IPC. Eso implica unos $60.000 millones, que es casi la cifra de subsidios para la energía y el transporte que cedía la Nación a los bonaerenses para mantener las tarifas por debajo de los valores reales.

Pero antes de cederle $60.000 millones a María Eugenia Vidal, Marcos Peña logró imponer un acuerdo que había cerrado con Elisa Carrió hace 2 semanas y que Mauricio Macri negoció con los radicales Gerardo Morales y Alfredo Cornejo en Cumelén: Que los candidatos a Gobernadores no se pueden presentar para cargos nacionales.

El “cepo”, firmado por los presidentes del PRO, la UCR y la Coalición Cívica, casi, casi tiene nombre y apellido. Pero la bonaerense no se dio por aludida, dado que todavía tiene chances de negociar con la amenaza de no querer presentarse para un nuevo mandato (una “carta en la manga”, riesgosa, pero potencialmente letal para los planes de la Casa Rosada).

El diálogo entre Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, según coincidieron en señalar en la Casa Rosada y en La Plata, fue ameno, pero con momentos tensos.

La Gobernadora bonaerense concurrió con una estudiada argumentación y estadísticas propias. Y reclamó tener la misma independencia que tienen el resto de los Gobernadores para decidir sus cronogramas electorales.

En este punto, la ex vicejefa de Gobierno porteño le recordó al Presidente de la Nación el acuerdo que cerró el PRO cuando ganaron las elecciones en 2015: Cada cabeza del Poder Ejecutivo gobierna y decide en su distrito, nadie se puede meter. Y, hasta ahora, se cumplió.