Comenzó la campaña electoral con varias novedades que dejan en claro que los candidatos, en muchos casos, no saben a quién deben dirigir su discurso para atraer votantes, tal como si estuvieran conformes con el caudal de votos que hoy le dicen que tienen las encuestas que llegan a sus manos; algo que, sin duda, puede tener duros efectos a la hora de contar los votos, tanto en las PASO como en la Generales de Octubre.

El mayor conformismo se nota en Cambiemos, donde no sólo dan por ganada la elección, y por eso se encaminan a repetir el modelo de campaña que aplicaron para ganar en las elecciones de 2015, casi sin tener en cuenta que hace 2 años que están en el poder, que han cumplido sólo un puñado de sus promesas realizadas y que tienen una franja de sus votantes del balotaje (y algunos de la 1ra. vuelta) que se encuentran desilusionados ante

> los errores repetidos,

> la falta de éxitos económicos (justo donde se consideraba que era su punto fuerte) y

> las denuncias de corrupción, que por la displicencia oficialista al comunicar, quedan como si fueran reales.

El viernes 30/06, en Parque Norte, 120 candidatos a diputados y senadores nacionales de Cambiemos recibieron lecciones de los principales funcionarios de Gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, todos prestaron mucha atención a la presentación del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, que no pudo evitar lanzar varias incoherencias y recomendaciones que suelen ir en contra de toda la experiencia del marketing político.

El 1er. consejo de Jaime Durán Barba fue no tratar de convencer a los periodistas y hablarle a los votantes. Error. No es que los periodistas sean importantes, sino que los periodistas son líderes de opinión para sus oyentes/lectores/televidentes, y si ellos no están convencidos en una propuesta o un candidato, no van a ponerse a su favor. Hay que recordar que una nota puede durar 5, 10 o 20 minutos, mientras que el periodista permanece decenas de horas semanales al aire y pueden repetir un mensaje partidario 100 veces más que cualquier postulante electoral. Si no, Cambiemos no “viviría” en el Grupo Clarín.

Los periodistas son mediadores entre la noticia y los votantes. No es a la persona del periodista que debe rendirse pleitesía, sino aprovechar ese rol de intermediación para llegar a los ciudadanos. Son decenas los estudios académicos que confirman que la comunicación por redes sociales tiene un mayor impacto cuando hay un periodista que le otorgue respaldo y confiabilidad al mensaje. Si no, son simples piezas propagandísticas que, pese a tener lindos lemas o hermosas imágenes, no dejan de ser mensajes unidireccionales vacíos de emotividad y flojos de credibilidad.

Jaime Durán Barba sostuvo que “hay que trasmitir que el cambio es posible y que les va a llegar a todos”. Eso ya es una declaración del fracaso del mensaje macrista, dado que si los votantes no han entendido eso en 18 mese de gestión y más de medio año de campaña electoral en 2015, es que los votantes no han llegado a incorporar esa idea fuerza.

Más adelante sostuvo que “la gente no vota por cosas abstractas, sino por su bienestar”. Los datos macroeconómicos no son los mejores, por lo cual, según este parámetro, las elecciones ya están perdidas. Pero, configurando una contradicción notable, antes le había dicho a los candidatos de Cambiemos que afirmen que “el cambio les va a llegar a todos” y eso es un abstracto absoluto, lo que implica que no impulsará el voto hacia el Gobierno o hacia el oficialismo.

Pero la “frutilla” del postre fue cuando sostuvo que “es muy poco probable que Cambiemos pierda”. ¿Cómo “es muy poco probable”? ¿Eso implica que Cambiemos está cerca de una derrota? ¿Y qué implica una derrota? En este sentido, las palabras de Jaime Durán Barba dejaron en claro que para el Gobierno de Mauricio Macri, las elecciones se reducen a que el oficialismo le gane la elección a Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires. Un reduccionismo muy peligros para un Gobierno que tiene por delante 2 años más de mandato.

Las palabras de Jaime Durán Barba abre varias dudas: Aunque Cambiemos sume más diputados y senadores,
> ¿el Gobierno considerará que es una derrota si Cambiemos saca menos votos que Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires?

> ¿No importa que Cambiemos esté presente en 23 de las 24 provincias o que pueda llegar a ser la 1ra. minoría en el Congreso Nacional o que sume más senadores nacionales?

En cierto sentido, el Gobierno ha puesto todas sus fichas a la elección bonaerense, lo que implica la preponderancia de la presencia de María Eugenia Vidal, lo que es un riesgo para su figura y proyecto personal futuro: un triunfo de Cambiemos podría intentar apropiárselo Esteban Bullrich, Graciela Ocaña o la Casa Rosada; pero si la alianza gobernante sale 2da. o 3ra., todo el costo político sería para la Gobernadora bonaerense.

En el fondo, Cambiemos va a repetir los ejes de hace 2 años:

> buscarán mostrarse cerca de la gente (para eso los timbrazos),

> un discurso hacia el futuro (poco bueno se tiene para mostrar en la actualidad económica, salvo promesas de crecimiento), hablarle a la persona (casi en un estilo uno a uno),

> recorrer los municipios y los principales puntos de concentración de potenciales votantes,

> se les aconseja el trabajo en equipo, la coherencia entre acción y discurso y decir la verdad o, por lo menos, decir que se dice la verdad, algo que es bastante diferente.

¿Alcanza con esos lineamientos con un escenario con 30% de pobres, inflación que no cesa en la canasta alimentaria, tarifas públicas que siguen aumentando, servicios privados que tampoco paran de crecer, problemas graves para conseguir empleo y caída del consumo, sobre todo, en las zonas urbanas y suburbanas? Esa es hoy la gran pregunta.

CFK ha vuelto a 2007. Ella se muestra seductora, simpática, parlanchina, y con la promesa de ser la mejor versión de Ella misma. No tiene problema en imitar a sus rivales en la organización de un acto o en el impacto de un llamado telefónico ‘humano’, tal como impuso Jaime Durán Barba a Mauricio Macri.

Sin embargo, no duda en criticar al Gobierno; un poquito, sin nombrarlo, a Florencio Randazzo; y casi ignora a Sergio Massa y Margarita Stolbizer. Incluso, 2 o 3 veces ha esbozado críticas a María Eugenia Vidal, pero eso parece que lo deja para su compañero de fórmula, Jorge Taiana, quien puede llegar a ser el candidato a gobernador bonaerense por el kirchnerismo en 2019 (por lo menos esa es la promesa para que el Movimiento Evita vuelva a su lado y deje huérfano de recursos humanos y estructura a su ex ministro del Interior y Transporte).

Quedó demostrada esta semana que la campaña del kirchnerismo será por el control de la calle. Los intentos de escrache a los candidatos, desde Mauricio Macri para abajo, serán crecientes; buscando mostrar un repudio popular hacia el oficialismo que no existe en realidad. Incluso, no dudarán en enviar a colectivos sociales a hacer marchas, movilizaciones o cortes de calle, tal como se vio en la 9 de Julio el miércoles 28/06, que llevaron al Gobierno a aplicar el famoso “Protocolo Antipiquete” con gran éxito, dado que no hubo ni muertos, ni heridos entre los manifestantes.

CFK quiere concentrar el sentimiento antimacrista por los efectos del ajuste económico de los años de desgobierno kirchnerista, pero los primeros pasos de sus candidatos han sido erróneos. Desde la cabeza de lista a diputada nacional, la economista Fernanda Vallejos, quien cometió un enorme pifie al comparar a Amado Boudou con Hipólito Irigoyen y Juan Domingo Perón (y que ya recibió una denuncia judicial por tener 3 trabajos simultáneos en el Estado) a Jorge Taiana para abajo, al intentar un uso político del suicidio de un anciano en Mar del Plata, que los obligó a salir de las redes sociales desde entonces.

Sergio Massa y Margarita Stolbizer han dividido muy bien sus roles. El diputado nacional prefiere ignorar a Florencio Randazzo y trata de pegarles a CFK y a Mauricio Macri por igual. Su muletilla de “ni un gobierno de corrupto, ni un gobierno de ricos” intenta ensanchar la “grieta” y hallar su propio espacio. A su vez, su compañera de fórmula apunta a los casos de corrupción y falta de transparencia del macrismo y mantiene su presión sobre CFK: atrapar el voto que busca punir la corrupción es su meta, para eso él la invitó a aliarse el massismo.

Sergio Massa, Felipe Solá y Jorge Sarghini intentan teñir sus palabras de peronismo, para seducir a los cientos de “heridos” que quedaron del armado de listas en el kirchnerismo y el peronismo.
En Unidad Ciudadana dieron de baja 62 listas en 37 municipios que le son fieles a Cristina Fernández y sólo autorizó PASO en 44 de las 135 intendencias.

Por su parte, en el Partido Justicialista, dieron de baja 260 listas. Este universo de candidaturas y aparatos frustrados pueden ser “cosechadas” para el control de urnas o para la movilización de votantes. Esa es la meta.

Florencio Randazzo es casi una curiosidad. Debe explicar
> porqué no se alió con CFK,

> qué lo diferencia de Sergio Massa,

> porqué es el mejor peronista de los 3,

> debe atacar al Gobierno nacional y bonaerense y no tiene una 2da. figura que lo acompañe, dado que luego del cierre de listas, su Jefe de Campaña, Alberto Fernández, viajó a España; y

> eso que todavía la Justicia Electoral bonaerense no definió si tendrá, o no, que enfrentar las listas de Mario Ishii y/o José Ottavis.

El juego de las encuestas ha comenzado. Todos dicen que ganan. Poco importa, falta más de 1 mes para comenzar a creer en alguna de ellas. Sin embargo, algo queda claro: Nadie tiene seguro el espacio a ocupar.

CFK dice que gana por más de 10 puntos, pero no dudó en “humanizarse” para seducir votantes, los encuestadores del ex intendente de Tigre dicen que puede sumar votante del 40% que dice no estar de un lado de la “grieta”, pero no logra articular una campaña que impacte; salvo en la Casa Rosada, en Cambiemos nadie cree que la Provincia de Buenos Aires esté ganada y muchos se conforman con un 2do. lugar.

Pero esta campaña es un avión que comenzó a carretear y tiene por delante 18 horas de vuelo. Pueden pasar muchas cosas. El Gobierno debería intentar “meter algún gol” y dejar de darse balazos en el pié; el kirchnerismo debe intentar enamorar; y el massismo aún debe demostrar que fuera de la “grieta” hay vida política. Por eso, el show recién comienza.