Llega el estreno de la 7ma. temporada de ‘Juego de Tronos’, de HBO: apenas 7 capítulos, 3 menos de lo habitual, aunque alguno de ellos superará los 60 minutos. En tanto, en la Argentina ya comenzó el ‘Juego de Tronos’ local, con los políticos arremetiendo en las PASO 2017 mientras las masas reclaman más consumo aunque hay un sector que votó por Mauricio Macri en 2015 que también exigen más gente presa y menos sindicalistas de izquierda en las fábricas. Del otro lado, los nobles de la oposición creen que cuestionando el presente recesivo y de impuestos elevados para sostener el ‘statu-quo’ ineficiente, podrán hacer su agosto.

Formalmente la campaña electoral dicen que comenzó con las presentaciones de Cristina Fernández en Mar del Plata, Sergio Massa en Tigre, Florencio Randazzo en Bolivar y con “Cambiemos” haciendo un “timbrazo”. Sin embargo, la verdadera campaña electoral comenzó con:

> con el desalojo de la planta de PepsiCo,
> la gente haciendo 8 cuadras de cola para aprovechar el descuento de 50% con las tarjetas del Banco Provincia de Buenos Aires,
> la aprobación de la flexibilización laboral en Brasil, y
> los intentos de avanzar sobre Julio de Vido y Alejandra Gils Carbó.

Como bien destacó el diario Clarín en una nota menor publicada el sábado 15/07, Jaime Durán Barba ya ganó las elecciones. Los lanzamientos del kirchnerismo, el massismo y el randazzismo fueron copias más o menos fieles de la estética y la escenografía que inauguro el macrismo hace varios años. Cristina Fernández apostó a mostrar a las “víctimas del Gobierno”, convirtiendo un concepto en personas reales, una estrategia brillante. Sergio Massa fue más tech y se rodeó de pantallas, para mostrar algo así como un “Macrismo 2.0”. Florencio Randazzo rescató al peronismo, pero dejó de lado toda la liturgia y puesta en escena del justicialismo, para exponerse como una versión de “kirchnerismo honesto”, si es que existe ese tipo de colectivo político.

“Cambiemos” sigue fielmente los dictados de Durán Barba. El asesor ecuatoriano reitera “decir la verdad”, tal como si fuera condición única para avanzar en el proceso de seducir votantes. Todos los candidatos de todas las fuerzas dicen que dicen la verdad. Pero en realidad, dicen SU verdad y corresponde al escucha creer o no creerla.

Al día de hoy (domingo 16/07), “Cambiemos”

> no tiene un “relato” serio para explicar las sospechas de corrupción que existen contra muchos de sus funcionarios,
> no reconoce los errores económicos, ni los “balazos en el pié” que se dieron sus integrantes;
> ignora las críticas, cualquiera sea su origen;
> sigue recitando ‘power points’ como letanías y
> respeta el “dress code” (en la jerga de Durán Barba es el código de indumentaria) para que sus candidatos sigan apareciendo como personas “comunes”, cuando el simple hecho de ser funcionarios públicos los coloca en otro escalón diferente en la precepción de los ciudadanos.

Pero tan exitoso es este “dress code” que Cristina Fernández de Kirchner salió vestida en el Teatro Radio City con el mismo look que María Eugenia Vidal; mientras que Sergio Massa y Florencio Randazzo respetaron el saco azul o negro con camina celeste abierta, sin corbata. Y los 3 cuidaron las puestas en escenas, con presencias controladas y escenarios diseñados para que las cámaras de televisión no se perdieran una sola toma. Duranbarbismo al palo, tratando de seducir al votante independiente. Todo muy calculado.

Pero lo curioso de los lanzamientos de Cristina Fernández, Sergio Massa y Florencio Randazzo es que ensayaron un “postkirchnerismo” sin autocrítica, ignorando o diferenciándose de sus ex funcionarios o ex jefes; pero concentrando su ataque hacia las enormes falencias económicas del Gobierno de Mauricio Macri, un tema que se obstina en ignorar “Cambiemos”, que vuelve a hacer campaña hablando del futuro, como si ese futuro se construyera sobre los restos humeantes del presente.

Y acá es donde comienza la verdadera campaña electoral.

Los voceros de la Casa Rosada se encargaron de hacer conocer que la orden de recuperar la planta de PepsiCo de Munro, fue de Mauricio Macri al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. Es cierto que había una orden judicial, pero la decisión política se tomó en la “mesa chica”, teniendo en cuenta el impacto que tendría a 3 puntas:

> militantes propios,
> el kirchnerismo, y
> la Confederación General del Trabajo.

Uno de los problemas que detectaron las encuestas e investigaciones que hacen Durán Barba es que muchos de los votantes antikirchneristas y muchos macristas que le dieron el apoyo a Mauricio Macri para ganar el balotaje, critican duramente que no se avanzó contra los abusos del kirchnerismo y del sindicalismo combativo de ultraizquierda. Acá la señal que mandó la Casa Rosada es que ya no habrá más paciencia para este tipo de comportamiento de los gremios trotskystas.

Por otro lado, fue un mensaje para el kirchnerismo que alienta el aumento de la conflictividad social en todos los ámbitos. Desde los escraches a los cortes de calles, desde los paros sorpresivos a la toma de empresas. Ya se había mandado un primer mensaje hace 2 semanas cuando se despejó un corte en la avenida 9 de Julio con fuerzas de Infantería, que fue el 1er. choque entre colectivos sociales kirchneristas y el Gobierno.

Por fin, por primera vez, la CGT se metió en un conflicto armado por los gremios combativos, pero apoyándolos. Es cierto que estaba en juego el sindicato de la alimentación que conduce Rodolfo Daer, ex secretario general de la central sindical peronista. Pero en el fondo, fue una excusa que usaron todos para pararse enfrente al Gobierno para no quedar como “socios” del macrismo en la campaña, esquivando su “obligación”, como peronistas, de ser opositores.

Y acá hubo un triple cruce interesante que tendrá impacto más allá de la campaña electoral. Conocida la intervención de las fuerzas de seguridad para recuperar la planta de PepsiCo, la CGT anunció una movilización para el 22/08, luego de las PASO. De inmediato, la Casa Rosada informó que Mauricio Macri fue quien ordenó la intervención y Pablo Moyano aseguró que intentará adelantar la marcha para antes de las elecciones primarias.

Así, se configuró un escenario donde el Gobierno defiende a un sindicato que conduce la central sindical peronista, esta central queda en “orsai” por el anuncio de una marcha y surge la interna entre “halcones” y “palomas” dentro del gremialismo peronistas, que puede derivar en una nueva división de la CGT, tal como impulsan los gremios más kirchneristas. Este es un escenario abierto, que sus remezones se conocerán en las próximas semanas.

Pero, en paralelo, todo el mundo político miró absorto las colas inmensas y largas horas de esperar por aprovechar el descuento de 50% que lanzó el Bapro para compras de hasta $ 1.500 en súper e hipers. Fue la clara demostración de 3 verdades que impactaron a todas las fuerzas.

1. El consumo está bajo por falta de capacidad de compra de los ingresos familiares. En cuanto aparece una buena oferta o un precio bajo, de inmediato surgen los compradores. Hay demanda potencial, faltan ofertas.

2. El Gobierno, si quiere ganar las elecciones, debe contener la inflación y cebar el consumo, para cambiar el humor de muchos votantes.

3. Para la oposición, es la confirmación que deben atacar los fracasos económicos del Gobierno para sumar votos, tal como ensayaron Cristina Fernández, Sergio Massa y Florencio Randazzo en sus lanzamientos.

Si para el Gobierno es un desafío aumentar el poder de compra del salario, uno mayor es dotar al peso de competitividad para producir, exportar y crear fuentes de trabajo. Se sostiene que Mauricio Macri dio orden de dejar subir el dólar, como una forma de mejorar la rentabilidad de los productos exportables e impulsar la reactivación incipiente y débil que se observa. Pero las intenciones presidenciales encontrarían una barrera poderosa frente a la Ley de Flexibilización Laboral que se votó en Brasil.

La discusión sobre la productividad es larga y, en muchos casos, tediosa por manejarse a través de argumentos que no pasan de buenas intenciones. Sin embargo, el estudio de la historia económica argentina deja bien en claro que cuando el peso está sobrevaluado, incentiva exportaciones y frena importaciones, lo contrario cuando esta subvaluado. Entonces, la decisión política pasa, más allá de cualquier otro cambio que se aplique para mejorar la productividad local es el tiempo de cambio que se quiere tener. Ahora le toca a la Casa Rosada ver cómo responde a este nuevo desafío.

Por fin, los avances para sacar de sus cargos a Julio de Vido y Alejandra Gils Carbó vuelven sobre el mismo tema que el desalojo de la planta de PepsiCo: intentar recuperar el voto propio desilusionado por la inacción sobre el kirchnerismo, que aunque sea un tema de neto corte judicial. Esos puntos que se intentan recuperar, pueden definir la elección.

Todos los trabajos que hacen Durán Barba y sus encuestadoras dejan en claro que el peor escenario para el Gobierno es que Cristina Fernández sea detenida en plena campaña electoral. Eso la convertiría en “víctima” y generaría una respuesta que aglutinaría las fuerzas dispersas filokirchnerista, que volverían a apoyar a la ex Mandataria. En el fondo, el caso Milagro Sala fue un ejemplo de lo que puede pasar si la protagonista de la detención fuera la ex Presidente de la Nación.

Sin embargo, Julio de Vido y Alejandra Gils Carbó son ejemplos paradigmáticos que tendrían casi el mismo efecto en el votante macrista o antikirchnerista desilusionado, que podría volver a repetir el comportamiento electoral del balotaje optando por “Cambiemos”.

El comienzo de la campaña electoral confirma que la verdadera lucha por los votos no pasará por los actos, por las declaraciones de prensa o por las demostraciones de fuerza que realice una u otra agrupación o candidato. Las redes sociales, los conflictos sociales, las acciones de los sindicatos, pero sobre todo el accionar de la Justicia, tendrán gran importancia en el camino a las PASO y, quizás también, rumbo a Octubre.

Pese a las encuestas, proyecciones, estimaciones y escenarios que intentan imponer cada comando de campaña, ningún candidato está seguro de las fortalezas que declaman. Cristina Fernández ocultó cuidadosamente a los intendentes que fueron a Mar del Plata, para no demostrar cuántos no fueron. Sergio Massa duda de ganar espacio en un escenario polarizado que puede polarizarse más. Florencio Randazzo no sabe cuánto será el apoyo peronista real que tendrá o si desaparecerá en la interna panperonista. Y el Gobierno, juega su futuro a ganar en la Provincia de Buenos Aires, pese a la displicencia con que tratan el tema públicamente.

El “Juego de los Tronos” argentino comenzó, mientras la gente espera el próximo descuento de precios para correr a llenar la heladera.