En las últimas dos semanas, hubo una fuerte arremetida por parte de diversas fuerzas políticas para reclamar el fin de las PASO. Algunos, para eliminarlas del sistema electoral, otros para que no se realicen en las provincias donde no haya enfrentamientos para Legisladores Nacionales. Sin embargo, esas posiciones no tienen en cuenta la realidad política de todo el país, la desfragmentación del sistema partidario argentino y ciertas necesidades electorales que tienen algunos candidatos de que los votantes no tengan una segunda oportunidad para repensar su voto y cambiarlo.

PASO 2017 y un motín contra el Gran DedoEn “Cambiemos”, pese a la orden presidencial, tendrá PASO en 9 provincias. Podrían haber sido en 11, pero en Santa Fe, fue dada de baja la lista del radical Jorge Boaso y, en la Ciudad de Buenos Aires, el PRO le cerró la puerta a Martín Lousteau.

Para los que sostienen que no hay elecciones primarias importantes parten de que ni el kirchnerismo, ni el massismo, ni “Cambiemos” en la Provincia de Buenos Aires o la Ciudad de Buenos Aires tendrán PASO. Sin embargo, no tienen en cuenta que en Agosto, en las 24 provincias habrá 208 agrupaciones con 323 listas que competirán por seleccionar Diputados y Senadores Nacionales. Así, en total, habrá 41 PASO reales en 18 de los 24 distritos, con un récord absoluto en Santa Fe, donde competirán 56 listas.
Corrientes, La Pampa, Salta y San Juan tendrán 3 PASO cada una. Ciudad de Buenos Aires Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Jujuy y Neuquén tendrán 2 elecciones primarias. Catamarca, Chubut, Mendoza, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán tendrán 1 primera vuelta. Las 6 provincias donde no habrá PASO para cargo nacionales son Misiones, Santiago del Estero, La Rioja, Tierra del Fuego, Río Negro y Formosa; mientras que para seleccionar candidatos a Senadores Nacionales habrá 4 elecciones primarias: 2 en Santa Cruz, 1 en San Juan y 1 en San Luis. En total son 40 partidos que competirán en 76 listas para seleccionar los futuros representantes provinciales en la Cámara Alta.

En 17 provincias habrá al menos 1 elección primaria peronista o de “Cambiemos” y eso que Mauricio Macri ordenó cerrar listas evitando las PASO partidaria… lo mismo que buscaron los Gobernadores en sus distritos. Sin embargo, pocos consiguieron sus objetivos, lo que confirma que los liderazgos -nacional o provinciales-, son débiles y no son respetados ni por los miembros de las mismas fuerzas políticas. Otro efecto de la inmensa fragmentación política y partidaria.

El panperonismo no tiene una marca única a nivel país. En realidad, tiene más de 11 denominaciones diferentes y registra competencias en otras 11 provincias, 5 de ellas en donde gobierna el peronismo (Salta, Entre Ríos, Chaco, Tucumán y La Pampa). Si bien en la Ciudad de Buenos Aires hay 3 listas que competirán en las PASO, muchos Gobernadores prefirieron liberar la competencia interna para no sufrir fracturas.

En este marco, Juan Manzur dejó que en Tucumán el peronismo fuera con 9 listas para legisladores nacionales. En Salta, Juan Manuel Urtubey bendijo a 6, la misma cantidad que Carlos Verna en La Pampa. En Entre Ríos, llegan a 10. Pero las luchas más importantes serán donde se decida el liderazgo local, como en Santa Fe o Mendoza. Y, además, en Jujuy hay 6 listas para Senadores Nacionales, 5 en Corrientes y 7 en Chubut.
En la Provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández evitó las PASO creando una fuerza política nueva y el Partido Justicialista provincial anuló los intentos de Mario Ishii y José Ottavis de enfrentar a Florencio Randazzo. Pero eso no evitó que no haya elecciones primarias a nivel local. Así, el kirchnerismo borró 62 listas locales, pero habrá PASO en uno 40 municipios, casi todos donde no tiene el poder el panperonismo. El PJ bonaerense dejó en el camino 260 listas y el randazzismo tendrá elecciones primarias en unos 20 municipios, según las primeras estimaciones.

En Cambiemos, pese a la orden presidencial, tendrá PASO en 9 provincias. Podrían haber sido en 11, pero en Santa Fe, fue dada de baja la lista del radical Jorge Boasso y, en la Ciudad de Buenos Aires, el PRO le cerró la puerta a Martín Lousteau para competir por dentro del oficialismo. Así, habrá elecciones primarias en Córdoba, San Juan, Santa Cruz, San Luis, Catamarca, Neuquén, La Pampa, Entre Ríos, Chaco y Salta, todas provincias con gobiernos peronistas. En las 5 donde tiene el poder Cambiemos, la Casa Rosada logró evitar internas con un inmenso esfuerzo.

Las PASO de Cambiemos esconden 2 datos claves:

> las listas alternativas que se anotaron, en todos los casos, son de radicales que no estuvieron satisfechos con la tacaña oferta que les hizo el macrismo a la hora de hacer el armado de listas;

> la falta de institucionalización de la alianza oficialista no pudo ser superada, dado que las “mesas” partidarias locales fueron armadas en la Casa Rosada, es decir, no responden a las realidades locales.

Más allá de que las PASO evitan, en cierto sentido, el estallido de las fuerzas políticas más importantes, una de las claves del sistema electoral actual es que intenta darle impulso a los partidos menores, para que no queden sepultados por barreras porcentuales que los deja fuera de carrera antes de partir. Y, en ese sentido, la Provincia de Buenos Aires es un excelente ejemplo de este comportamiento.
En total, en el territorio bonaerense, se presentaron 18 fuerzas políticas para elegir cargos nacionales. Y hay 3 en donde habrá PASO. Ellas son el Partido Federal (con 3 listas a Senador Nacional), Campo Popular (con 2) y el filonazi Bandera Vecinal, que tiene 6 listas para Senador Nacional y todas tienen 1 para Diputado Nacional, encabezada por Alejandro Biondini, el máximo exponente de la extrema derecha nacionalista argentina, que puede participar de una elección luego de estar prohibido por la Justicia durante más de 10 años.

Quizás los candidatos no sean agradables ni vayan a obtener muchos votos, pero las legislaciones electorales tiene que asegurar que todas las expresiones políticas democráticas tengan la oportunidad de ser elegidas para ingresar a los poderes legislativos nacional, provincia y municipal. Y en las críticas que se hace contra las PASO se parece olvidar la atomización que existe en provincias y municipios.

La Dirección Nacional Electoral analizó las PASO de las elecciones 2011, 2013, 2015 y 2017. Con las actuales, en total se han realizado o realizarán 181 primarias para cargos nacionales, entre ellas 3 PASO para fórmula presidencial hace 2 años. Pero la investigación no tiene en cuenta las votaciones para legisladores provinciales, donde se eligen más de 550 Diputados y Senadores locales y unos 8.000 concejales en 2.100 municipios. Ahí, donde no tenemos ni idea de la cantidad total de elecciones primarias que se van a realizar, ¿también suspendemos las PASO?

Pese a haber borrado 62 listas distritales para las primarias, muchas PASO tendrá el Frente Unidad Ciudadana a nivel municipal. Por ejemplo, en Hurlingham, Moreno, Pergamino y Quilmes habrá 3 listas. En José C. Paz habrá 4. En Mar del Plata y Lanús son 5. No está en claro cuántas PASO tendrá Cambiemos a nivel municipal, dado que el oficialismo no dio a conocer esa información, como tampoco el massismo o el randazzismo.

Pero detrás de las voces en contra de las PASO hay una clara necesidad del panperonismo de evitar una “encuesta nacional”, dado que la experiencia de elecciones anteriores, sobre todo el 2015, demuestran que si se le permite al votante repensar su voto, hay efectos políticos muy importantes. Y si no, basta recordar que sin elecciones primarias, hoy sería Presidente de la Nación, Daniel Scioli, Sergio Massa sería la figura más importante de la oposición y Mauricio Macri estaría disfrutando de su fortuna y su familia en alguna parte del mundo.

Las PASO de 2015 permitieron que sacar al kirchnerismo de la Casa Rosada, evitar que Aníbal Fernández fuera Gobernador de Buenos Aires, profundizaron la “grieta”, dejaron en incómoda posición a Sergio Massa, convirtieron en una fuerza provincial al socialismo santafecino, facilitaron que el radicalismo pueda soñar con volver a crecer como partido político orgánico, reubicó a Elisa Carrió en la consideración de los ciudadanos y permitió que hoy Margarita Stolbizer sea aliada del massismo y a Graciela Ocaña ser cabeza de lista de Cambiemos.
Las PASO son un verdadero riesgo para Sergio Massa y Florencio Randazzo. Si Cambiemos sale 3ro. o 2do. lejos de Cristina Fernández, puede haber una migración de votos en apoyo de María Eugenia Vidal, tal como ocurrió en el balotaje 2015, que le otorgaron la Presidencia de la Nación a Mauricio Macri. En el caso del ex ministro de Interior y Transporte, si no supera el 3% de los votos, podría no competir en Octubre, aunque si pasa, no necesariamente conservará sus sufragios.

Para Cristina Fernández también son un riesgo las PASO. Si saca mucha diferencia sobre el oficialismo, puede ocurrir como en 2015 donde todo la oposición se unió en su contra. Hoy, las encuestas kirchnerista le dan a la ex Mandataria un máximo de diferencia a favor de 10 puntos porcentuales sobre Cambiemos. Otras marcan un empate virtual. No le sirve al kirchnerismo ser triunfalista dado que alienta el regreso del antikirchnerismo que todavía se mantiene latente en muchos.

Es raro escuchar voces oficialistas contra las PASO. No estarían en la Casa Rosada sin ellas. Sin elecciones primarias, Cambiemos podría haber estallado en pedazos, como casi ocurrió en la Provincia de Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires, por evitar las elecciones primarias, la figura de Martín Lousteau se mantiene como un riesgo para Horacio Rodríguez Larreta y lo alienta a seguir en la carrera para Jefe de Gobierno porteño.

Y existen un último argumento a favor de las PASO: es el único camino para evitar que el “dedazo” sea la regla de funcionamiento de todo el sistema político. Es cierto que Gobernadores, Intendentes y liderazgos personalistas imponen candidatos y el orden de ubicación en las listas, pero en los 20 años que rigieron las internas partidarias se vivieron todas las maniobras ilegales, abusivas, sospechosas y antidemocráticas posibles.

Los endebles liderazgos políticos actuales intentan perpetuarse en el poder y existen las PASO para intentar sacarlos de sus cargos. Sin las elecciones primarias vamos a un sistema político no competitivo, donde se cristalizarán los liderazgos actuales. Y, eso, es lo peor que puede pasarle a un país políticamente tan endeble como la Argentina, donde el sistema democrático sobrevive casi con pulmotor y algo de buena voluntad.