En medio de un mar de rumores y especulaciones que se pudieron escuchar durante el largo fin de Semana Santa, las decisiones estratégicas que parecen tomar Cambiemos y el panperonismo comienzan a describir un entramado de candidaturas muy lejano al esperado dado que muchas “primeras figuras” buscan “preservarse” y el clima político y social durante la campaña se anticipa con una conflictividad mucho mayor a la esperada.
Los voceros de Mauricio Macri explicaron off the record, casi hasta el cansancio, que el Presidente de la Nación eligió “hace meses” al ministro de Educación, Esteban Bullrich, para encabezar la lista de candidatos a senadores nacionales por la Provincia de Buenos Aires por Cambiemos, “pese a las reiteradas negativas y el desgano” del candidato.

Parece extraño que Mauricio Macri dejara de lado a su primo, Jorge Macri, por Esteban Bullrich. Ambos son igual de desconocidos para los bonaerenses, pese a que las encuestas de la Casa Rosada sostengan que la imagen del ministro de Educación creció por el choque con los docentes; algo que parece raro, dado que él no fue el “duro” de la negociación, ni tuvo un rol de importancia durante la parte más intensa del conflicto.
Dado que la lista de candidatos a diputados nacionales bonaerenses la completarían con Facundo Manes, Gladys González y algún que otro intendente del Gran Buenos Aires; queda muy claro que el peso de la campaña electoral en el distrito electoral más importante de la Argentina recaerá sobre las espaldas de la gobernadora María Eugenia Vidal y, en menor medida, del Presidente de la Nación y del Jefe de Gabinete, Marcos Peña.
La 3ra. vez que María Eugenia Vidal va al rescate de Mauricio Macri.

Es la 3ra. vez que Mauricio Macri pone su futuro en manos de María Eugenia Vidal. Sin el triunfo de la actual gobernadora de Buenos Aires, en 2015, el ex Jefe de Gobierno porteño nunca habría sido elegido Presidente de la Nación. Luego, él la puso al frente de la desgastante e inservible pelea contra los docentes, que si no fuera por la crispación que causó no tendría el efecto en las encuestas que sostienen en la Casa Rosada. Y ahora, donde hay que ganar una elección que aparece muy difícil para el oficialismo.

Existen muy pocos casos de “prestigio” o “imagen positiva” transferida de un liderazgo político a otro, por lo cual, es imposible de prever cuánto de los potenciales votos que podrían obtener hoy María Eugenia Vidal o Mauricio Macri podrán ir hacia Esteban Bullrich o la pobrísima lista de candidatos a diputados nacionale s bonaerenses, pero la apuesta de Jaime Durán Barba & Marcos Peña es que el antikirchnerismo y el temor de que vuelva alguna forma de peronismo al poder, arrastre los votos necesarios para imponer Cambiemos en el distrito.

Parece poco probable que las encuestas de Jaime Durán Barba o la “intuición” política de Marcos Peña hayan llevado a Mauricio Macri a tomar esta decisión electoral, si llega a cumplirse. Casi con seguridad, alguna información debe haber llegado a sus escritorios, dado que al mismo tiempo que crecían los rumores de que Elisa Carrió no sería candidata en la Provincia de Buenos Aires y aumentaba el rumor sobre Esteban Bullrich, surgió la especulación de que Cristina Fernández de Kirchner tampoco sería candidata en las próximas elecciones legislativas.
Se adjudica a un diálogo con la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, recomendarle a Cristina Fernández “preservarse”; lo que hizo crecer la especulación de colocar a la alcaldesa a la cabeza de la lista de candidatos a senadores nacionales bonaerenses por el kirchnerismo. Y dado que el distrito es el más importante del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, el resto de los alcaldes peronistas no podrían negarse a darle su apoyo, frenando el impulso que el Grupo Esmeralda le concede a un Florencio Randazzo que prometió definirse por una postulación, o no, en la semana que comienza, para desesperación de sus impulsores.

Todo el panperonismo tiene en claro que debe ir unido para darle un “golpe de muerte” al Gobierno de Mauricio Macri. La visión del panperonismo es que el macrismo está cercado, que no tiene mucho más aire y que una derrota electoral abre la puerta a un rápido recambio presidencial, quizás anticipado. Es decir, intentan reproducir lo que ocurrió con Fernando de la Rúa hace 16 años, sin importar el costo institucional que tenga.
Tomando el concepto de “habitus” de Pierre Bordieu, la estructura peronista y los peronistas son animales políticos que no soportan vivir fuera del poder, la oposición no fue hecha para ellos, dado que nacieron siendo un partido en el poder. Lo contrario ocurre con los radicales, que nacieron siendo un partido de oposición y fuera del poder, lo que ha creado los mecanismos propios de poder manejarse más cómodos en e sta situación.
En este marco, parece extraño que Cristina Fernández escape de una campaña. Sin embargo, es lógico, dado que será una disputa muy peleada, en donde todo el tiempo ella debería estar defendiendo su gestión. Sin su figura, cualquiera sea el candidato peronista o kirchnerista podrá hablar del presente, y el Gobierno de Mauricio Macri tiene abiertos demasiados flancos que defender, lo que colocaría en desventaja a Cambiemos, que quiere hablar del futuro o del pasado, no de un presente que le es negativo.

Sin Elisa Carrió ni Cristina Fernández, la campaña pierde brillo, dado que se convertirá en una “batalla en el barro”, donde lo que estén fuera de la campaña hablarán en forma pro-activa (de lo que están haciendo o harán), mientras que los candidatos deberán defender los pasados de sus respectivas agrupaciones políticas.
En este marco, Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Malena Galmarini, si es que se presenta, dificilmente tendrán espacio para desplegar una campaña que se destaque, en especial, dado que se impondrán los ataques hacia sus personas y trayectorias políticas. A la ex aliada de Elisa Carrió la castigarán por unirse a un ex kirchnerista, el pasado del ex Jefe de Gabinete siempre estará presente y el cargo de “esposa de….” pesará sobre la figura de la esposa de….

En paralelo, la decisión de Elisa Carrió de ser candidata a Diputada Nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra 5 realidades:
1. La gravedad de los problemas de salud que tiene la chaqueña, que le impide lanzarse a una campaña electoral agotadora en Buen os Aires.
2. La carencia absoluta de dinero para encarar una PASO en la Provincia de Buenos Aires contra el PRO y enfrentar los recursos, de dinero, comunicacionales y humanos de los Gobiernos Nacional y bonaerense.
3. La imperiosa necesidad que tiene Mauricio Macri de defender el distrito madre del PRO y su plaza política más fuerte, alcanza un nivel de obsesión cuasi-peronista por la protección del territorio.
4. El reconocimiento de que en un 2do. enfrentamiento, Martín Lousteau tiene grandes posibilidades de derrotar a Horacio Rodríguez Larreta o Diego Santilli. Eso, pese a que faltan 2 años para una elección a Jefe de Gobierno porteño… salvo que pueda realizarse antes. Todo un tema.
5. La creciente dependencia que tiene Mauricio Macri de Elisa Carrio, si como todos prevén, derrota a Martín Lousteau en las elecciones de Octubre; es un precio que está dispuesto a pagar el Presidente de la Nación, dado que no podría superar un potencial triunfo de la chaqueña contra Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires, si se hubiese producido.
La figura de Martín Lousteau está sobrevalorada. Todos tienen presente que estuvo a pocos puntos de superar a Horacio Rodríguez Larreta en la 2da. vuelta porteña. Sin embargo, esta elección es diferente en 5 aspectos.
1. No se trata de una elección por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino Legislativa, es decir, el ciudadano vota diferente.
2. Martín Lousteau ya no tiene a Elisa Carrió a su lado, aunque tampoco la tuvo muy activamente en 2015.
3. El kirchnerismo, el massismo, el peronismo y la izquierda porteña votaron en forma masiva a Martín Lousteau en el balotaje, la mayoría de esos votos ya no volverán.
4. Horacio Rodríguez Larreta no será candidato en la elección, sí Elisa Carrió., que tiene 60% de imagen positiva entre los porteños.
5. El pasado como funcionario de Felipe Sola y de Cristina Fernández pesará sobre Martín Lousteau, algo que no ocurrió en 2015.

Los escraches que organizaron el kirchnerismo y La Cámpora en Tucumán y Morón son la confirmación de la conflictividad política que deberán enfrentar los candidatos, funcionarios y figuras de Cambiemos en la campaña electoral.
La “Escuela Intinerante” ubicada en Congreso y la defensa contra el desalojo del Hotel Bauen, que veremos esta semana, son otras muestras de los recursos, humanos y monetarios, que piensa poner la oposición en la calle en la campaña y el tono del enfrentamiento que está dispuesto a desplegar contra el macrismo.
Pero, más allá de la elección de las cabezas de lis ta, todas las fuerzas deben definir el armado de las listas y los problemas a nivel distrital y municipal son enormes.
Por ejemplo, el radicalismo ya tiene como objetivo mantener o aumentar la cantidad de cargos que pierde el 10/12; lo mismo el partido de Margarita Stolbizer y Libres del Sur en la alianza con el Frente Renovador, que no quiere ceder muchas posiciones.
Pero más allá de los nombres, la conflicitividad políticos y social o los problemas para armar las listas, la peor noticia para el Gobierno de Mauricio Macri es que los “brotes verdes” son escasos y la reactivación se demora. Así, el “lubricante” que puede facilitar una buena elección, aún no aparece.

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