Después de una semana de “tregua” política por su viaje a España, Mauricio Macri enfrentará el miércoles 01/03 su 2do. mensaje a la Asamblea Legislativa para la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación y, en sus palabras, deberá demostrar 2 cosas:

* que entendió que el problema del Gobierno es político y

* que no alcanzan con las promesas que redacte Jaime Durán Barba, sino que hay que responder a una series de expectativas que generó Cambiemos; y que, por ahora, no ha cumplido.

¿Cuál es el saldo del viaje del Presidente de la Nación a España? En principio, un descongelamiento de las relaciones comerciales bilaterales, crisis nacida desde que Néstor Kirchner comenzó su embate contra el Grupo Marsans cuando gestionaba Aerolíneas Argentinas -con la complicidad de los sindicatos quejosos y los sindicalistas irracionales amigos de Ricardo Jaime- y consolidada cuando Cristina Fernández confisco las acciones de Repsol en YPF. Sin embargo, por ahora, no hubo promesas de inversión, sólo buenas intenciones.

Un dato que destacaron tanto fuentes diplomáticas argentinas en Madrid, como los propios funcionarios que participaron de las rondas de negociaciones con el sector empresario español, fue la coincidencia en las 3 dudas que mostraron todos y que se repite con otros inversores internacionales. Esas preguntas son:

1. ¿Cuál es el Plan Económico del Gobierno?

2. ¿Es sustentable el gradualismo que aplica el Gobierno?

3. ¿Está asegurada la continuidad del Gobierno de Mauricio Macri?

Nadie puede decir que fue una sorpresa, pero fue “la frutilla del postre” de una sucesión de problemas que viene enfrentando el Gobierno desde comienzo de año, cuando sus intentos de hacer “demostraciones de fuerza” terminaron en fracasos o “retrocediendo en chancletas” ante una oposición que se une para frenar las iniciativas oficiales que puedan beneficiarla políticamente en un año electoral.

Ya no alcanza con el voluntarismo de visión positiva del Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, para ver datos positivos en una economía que se niega en levantar vuelo, y más cuando el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, advierte que vienen 3 meses con dificultades para el objetivo principal de la política monetaria: bajar la inflación… cuando todavía estamos en medio de una economía que no muestra grandes síntomas de reactivación…

¿Qué va a pasar con los precios cuando se “rebote” o se crezca? Uno de los temores de los sectores productivos es que el BCRA vuelva a subir la tasa de interés, justo cuando se reanimen las ventas, y así corten la racha.

Por fin, las dudas políticas que hay en España se repiten dentro y fuera del Gobierno y de la alianza gobernante, tal como quedó en claro en la cumbre que organizó la Unión Cívica Radical en Villa Giardino. Incluso, fue el tema central de la reunión que tuvieron Mauricio Macri, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña; la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, poco antes que el Presidente de la Nación partiera hacia España.

El encuentro fue recrear la “mesa chica” que condujo al PRO en su camino hacia la Casa Rosada y la conforman los 3 personajes políticos que conducen los 3 mayores distritos electorales de la Argentina; y el hombre acusado de cometer la mayor cantidad de errores políticos y disparar “balazos en el pie” al propio Gobierno. La presencia de Marcos Peña, en pocas palabras, también significa que no los abandonó el aura de Jaime Durán Barba.

Aún se duda en sumar a la vicepresidente de la Nación, Gabriela Michetti, a la nueva “mesa chica” del PRO, y el lunes no estuvo presente; la iniciativa fue entendida como el regreso de la visión política sobre las decisiones y anuncios que debe realizar la Casa Rosada, dado que cada vez que se comete un “acto fallido”, le cuestan una gran cantidad de votos a María Eugenia Vidal y a Horacio Rodríguez Larreta.

La frase la repite la gobernadora de Buenos Aires hasta el cansancio: “Con mi buena imagen, no alcanza”. En la Ciudad de Buenos Aires, los funcionarios macristas dicen que “con el Metrobus, no alcanza”.

En el fondo, bonaerenses y porteños está diciendo a la Casa Rosada que si el Gobierno no impulsa políticas sociales y económicas para revertir el actual clima de creciente pesimismo que hay hacia el PRO, están más cerca de una derrota electoral que de un triunfo que algunos consultores cercanos al macrismo imaginan, sin un solo número en sus manos que lo respalde.

En ese marco, no sería casual que Mauricio Macri, junto con su esposa e hija; y María Eugenia Vidal, junto con sus hijos; vayan a pasar el fin de semana largo en Chapadmalal. Los diálogos semanales, a solas, del Presidente de la Nación y de la gobernadora de Buenos Aires han sido muy comentadas dentro del Gabinete, dado que se realizan sin la presencia de Jaime Durán Barba, ni de Marcos Peña; una de las pocas oportunidades en donde el Jefe de Gabinete deja sólo al mandatario cuando se analizan temas políticos.

Desde Villa Giardino, los radicales dejaron en claro que van a apoyar al Gobierno en el Congreso y no lo van a dejar solos en la campaña electoral, pero también dijeron, sin ninguna duda, que su intención es avanzar en un Gobierno de coalición, donde tengan un rol efectivo en las tomas de decisiones; la gran queja que han levantado desde que comenzó la seguidilla de “errores” y “balazos en el pie” en el macrismo.

Ricardo Alfonsín, envió un mensaje teledirigido vía declaraciones periodísticas, acerca de que el peligro de acompañar al PRO sin tener un rol en la toma de decisiones conllevaría la consecuencia de que el radicalismo desaparezca. Una idea interesante, pero que parece olvidar que la Unión Cívica Radical obtuvo 2% de votos con Leopoldo Moreau y no desapareció. Tampoco que cuando hizo alianza con Roberto Lavagna o con Francisco de Narváez, con pésimos resultados electorales pero tampoco desapareció, aún con la sucesión de errores que cometieron los radicales mas “puristas”.

En el PRO no parecen tomar muy en serio el resultado de la reunión de Villa Giardino y argumentan que no hubo presencia de los dirigentes más importantes. Ernesto Sanz estaba con Macri en España, Ricardo Alfonsín sigue convaleciente, también el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad (¿acaso para evitar reclamos por el acuerdo con Correo Argentino S.A., uno de los temas ríspidos del encuentro?).

El silencio de Julio Cobos en Villa Giardino fue “no positivo”.El dato que debería tener en cuenta el Gobierno fue el silencio que guardó uno de los dos mayores críticos del PRO, Julio Cleto Cobos; la dura posición que lanzó Federico Storani (otrora cohacedor en la Convención Nacional del ingreso de la UCR a Cambiemos, quien ahora impuso la idea de que en la Casa Rosada hay una “interna entre ex alumnos del Champagnat y del Cardenal Newman”, como indicador de lo cerrado que es el macrismo); y la ovación que recibió el ex Gobernador y ex candidato presidencial César Angeloz, luego de largos años de ostracismo por su fracaso electoral 1989, y la intervención federal que soportó Córdoba.
El clima tenso dentro del radicalismo acompaña la amenaza que lanzó la semana pasada la legisladora Elisa Carrió contra el Presidente de la Nación, en medio de la Sesión Extraordinaria de la Cámara de Diputados para aprobar los cambios a la Ley de Accidentes de Riesgos de Trabajo. En una dura llamada telefónica, la chaqueña le dijo a Mauricio Macri que si Jaime Durán Barba iba a armar las listas, la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical iban a armar listas por separado e iban a ir a las PASO contra el PRO. Obvio que ella es parte del debate porque quiere ser candidata a senadora nacional en Provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada prefiere que no lo sea.

La amenaza de Elisa Carrió fue confirmada por el titular de la Bancada del PRO en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, quien por orden del Presidente de la Cámara Baja, Emilio Monzó, viajó a Punta del Este para dialogar con la legisladora. Quizás ese sea el tema que reuniría a Mauricio Macri y María Eugenia en Chapadmalal este fin de semana largo, dado que la chaqueña amenazó directamente al armado de las listas en la Provincia de Buenos Aires, donde el Presidente de la Nación se obstina en colocar a su primo Jorge Macri como 1er. candidato a senador nacional.

Precisamente Elisa Carrió enfrenta una encrucijada. Por su salud, protagonizar una campaña en la Provincia de Buenos Aires puede ser demoledora y, en el fondo, puede llegar a causarle mayores complicaciones a su situación cardíaca, consecuencia de la tensión que provoca recorrer el inmenso territorio. Sin embargo, ella no quiere que Jorge Macri encabece alguna lista de Cambiemos, tiene en su escritorio duras acusaciones contra el intendente de Vicente López y, menos, que sea Jaime Durán Barba el encargado de fijar la estrategia para combatir al kirchnerismo.

De esta forma, tanto Mauricio Macri como Elisa Carrió, se debaten entre lo que quieren, lo que pueden y lo que deben.

Así como ambos fueron los pilares sobre los que se fundó y aún funciona Cambiemos, ambos deberán

* resolver la actual crisis que envuelve a la alianza gobernante y,

* juntos, si lo logran, disipar la tensión que crea la soberbia macrista, que no quiere compartir el poder; y los requerimientos políticos de los aliados políticos al PRO, que sufren los costos y no gozan los beneficios, aunque radicales y lilitos deberían recordar que sin el marketing político que hoy critican, no habría alcanzado las posiciones de poder que tienen hoy.

El peronismo aprendió a evitar las internas por el sometimiento que se obligan ante el liderazgo político dominante o por los aportes de dinero que reciben a cambio de obedecer. Sin embargo, tanto en los gobiernos de Raúl Ricardo Alfonsín como de Fernando de la Rúa, fue la durísima interna partidaria la que terminó por debilitar a ambos exPresidentes de la Nación, hasta obligarlos a dejar el poder antes de que se cumplieran los plazos de sus mandatos.

Por eso Mauricio Macri tiene mucho que pensar y mucho más por decidir. En principio, parece que comprendió que su “Gabinete de Lujo”, tal como alguna vez lo calificó, no tiene la capacidad para medir el peligro o las ventajas políticas de las decisiones que toman. Por eso abre a María Eugenia Vidal y a Horacio Rodríguez Larreta las puertas a su entorno.

Pero aún falta resolver cómo será el futuro de Cambiemos, que necesita volver a recuperar su mística para sobrevivir. Pero poco sabremos de esto cuando Mauricio Macri hable en el Congreso, donde se espera otro discurso lavado por el marketing que impone Jaime Durán Barba.