Mauricio Macri se prepara para realizar algo que ningún otro Presidente de la Nación ha llevado a cabo desde Juan Domingo Perón: Encabezar un acto del Día de los Trabajadores, siendo un mandatario no peronista, y así compitiendo con las movilizaciones que realizarán la CGT y las agrupaciones sindicales de izquierda combativa.

Es cierto que el acto se realizará de la mano del sindicalista más cercano al PRO y a Cambiemos, Gerónimo “Momo” Venegas, titular del Partido Fe, de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibaje (UATRE), y de las 62 Organizaciones Peronistas. Sin embargo, ya el hecho de hacer el acto el mismo 01/05 es un desafío político, lo que confirma que las intenciones del “núcleo duro” del macrismo tiene como meta trascender al peronismo, mucho más de lo que se animaron Raúl Ricardo Alfonsín, Carlos Saúl Menem y Fernando de la Rúa y en la senda de lo que intentaron Néstor Kirchner y Cristina Fernández durante sus respectivos mandatos.

La mayor ventaja que tiene Macri en este momento para lanzar tamaño desafío es que el peronismo y el sindicalismo peronista está atomizado, sin liderazgo nuevo y con los liderazgos previos en decadencia, dado que ni Cristina Fernández es la que era hace 3 años, ni Hugo Moyano se acerca a la sombra de lo que fue cuando negociaba cara a cara con Néstor K en nombre de todo el gremialismo peronista.

Para ser un Presidente de la Nación que nació con una debilidad política importante (consecuencia de un balotaje ganado por sólo 2 puntos porcentuales), que carga con descalificativos como “Gobierno de los CEOs”, “Gobiernan para los ricos” o simplemente “corruptos” o “inútiles”; Mauricio Macri y sus “espadas” han lanzado un fuerte operativo para romper la unidad que hoy muestra, con ciertas dudas, la Confederación General del Trabajo y tiene toda la intención de “meter mano” en la interna gremial.

Macri se va presentar en el estadio de Ferro Carril Oeste con un logro muy importante en sus manos: Aunque en el acto de la CGT en Obras Sanitarias o en los que realicen los gremios combativos de izquierda se hable de un 2do. Paro General, no hay clima para realiz arlo antes de las elecciónes de octubre. Luego, cuando se conozca el verdadero apoyo que ahora tiene el Gobierno, otro será el panorama y, si es malo, casi con seguridad, habrá otro cese de actividades masivo, con paro activo y movilizaciones.

La mayoría de los grandes sindicatos han comenzado a negociar sus paritarias y, los que han cerrado hasta ahora, han cumplido con el plan que tenía la Casa Rosada y que comenzó a imponer la Gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en Diciembre 2016, cuando cerró el acuerdo de la pauta salarial con niveles limitados y “clausula gatillo” tomando como referencia la inflación que señala el INdEC. Sin duda, es otro logro del Gobierno de Mauricio Macri que pocos parecen ver.

Sin embargo, la medida más audaz de la Casa Rosada para meterse en la vida interna de los gremios no se tomó ni por Ley, ni por DNU; se hizo con una “Recomendación” del Ministerio de Trabajo, que ya generó quejas muy fuertes de los líderes de la CGT en la primera reunión que se realizó luego del Paro General y del acto donde La Cámpora le tomó el palco.

Las “recomendaciones” del Ministerio de Trabajo fueron:

1. Respetar el cupo femenino de 30% en las lista y los cargos,

2. Aquellos que se postulen no deberán tener causas abiertas ante la Justicia,

3. Se implementarán auditorías en todos los negocios que tiene los sindicatos, sobre todos las obras sociales; y

4. Para las elecciones internas, se deberán realizar la votación por cualquiera de los mecanismos que se conocen como “voto electrónico”.

La “recomendación” del Gobierno de Mauricio Macri toca 4 flancos débiles del sindicalismo peronista, dado que es machista por antonomasia (algo que se ve menos en los gremios de izquierda), muchos de los actuales líderes de la CGT tienen causas judiciales abiertas (como es el caso de Antonio Caló, de la UOM), y nunca le gustó a los sindicalistas que les revisen las cuentas; pero la mayor queja sindical en la primera reunión luego del Paro General fue contra la implementación del “voto electrónico”.

Los líderes de la CGT han expresado que irán a la Justicia para evitar cumplir con las “recomendaciones” del Gobierno de Macri, algo que no preocupa a la Casa Rosada, dado que las “recomendaciones??? ? son herramientas de negociación, dado que mantener la “paz social” está por arriba del cumplimiento férreo de la norma y, en ese camino, el Gobierno buscó el camino para romper la unidad sindical y evitar que se pueda organizar un nuevo Paro General luego de las elecciones. Se trata de la negociación que lleva con unos 20 gremios para cerrar acuerdos laborales con sindicatos y empresarios para bajar los costos, salir de la recesión y comenzar el proceso de recuperación de fuentes de trabajo.

Desde hace 70 años que rige una regla tácita en la relación entre el Gobierno y los sindicatos: Cuando hay trabajo, la inflación baja y crece la cantidad de personas que aportan a las obras sociales, no hay motivos para llamar a un paro. Incluso, si se trata de un gobierno no peronista. Por eso, este es el camino elegido por el macrismo para desact ivar uno de los flancos débiles que tiene la Casa Rosada.

Pero no hay “luna de miel” entre el Gobierno y el PRO. Para el martes 02/05, luego del acto en el estadio de Obras Sanitarias, la cúpula de la CGT comenzará una serie de diálogos sobre la situación económica y social que le permitirá a la central sindical estar presente en la interna peronista y en mantener su discurso crítico hacia la Casa Rosada, sin tener que llegar a un paro general u otras medidas de fuerza.

El primer invitado será Agustín Salvia, director del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina, que no sólo es el centro de estudios que más daño le causa al Gobierno con sus informes, sino también, es un “guiño” hacia el papa Francisco.

Luego del 1ro. de Mayo, comenzará la carrera del sindicalismo por ubicarse dentro de la interna del Partido Justicialista y la elección de sus candidatos. Como la pelea principal estará en la Provincia de Buenos Aires, será clave conocer cuántos gremios se vuelcan por cada uno de los candidatos de la interna panperonista.

Algunos gremios, como los metalúrgicos de Antonio Caló, ya dieron su apoyo explícito a Florencio Randazzo. Otros se sienten más cercanos a Cristina Fernández, pero esperan conocer una definición de la Ex Presidente de la Nación acerca de si se postulará en las próximas elecciones (algo que hoy es totalmente incierto). Y existe un tercer grupo que está comenzando a ver con mayor entusiasmo a la intendente de La Matanza, Verónica Magario, por considerarla como una figura kirchnerista, con peso peronista.

Cristina Fernández de Kirchner recibe a los líderes sindicales peronistas acompañados por el entonces ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
Ya hay centrales sindicales que han tomado decisión sobre a quién apoyaran en las próximas elecciones. Por ejemplo, la CGT Azul y Blanca, que conduce Luis Barrionuevo, siguen detrás de Sergio Massa; el Movimiento de Acción Social Argentino del taxista Omar Viviani y el Movimiento de Trabajadores Argentinos del bancario Sergio Palazzo están más cercano a Cristina Fernández; y las CTA irán con los candidatos de la izquierda.

Pese a que no es un tema que se trate en las conversaciones formales de la CGT, todos los sindicalistas tienen en claro que la presencia de Diputados Nacionales de origen gremial está en decadencia. El peronismo los ha dejado de lado y, en cierto sentido, han tenido más suerte con el Frente Renovador, de Sergio Massa, o ahora, puede ser que ganen espacios en las listas de Cambiemos, gracias al apoyo que dará “Momo” Venegas al Presidente de la Nación. Por eso, todos quieren lugares en las listas.

Para el sindicalismo peronista, la peor noticia es la posible unidad en la Provincia de Buenos Aires, dado que hay tan pocos espacios para distribuir y tantas las líneas políticas internas que demandan cargos que salgan, que casi no hay cupo para las pretensiones sindicales. Por eso, la mejor opción es que haya varias listas peronistas, “colar” nombres en todas y ganar volumen en el recuento final. Sin embargo, no quieren aparece como los culpables de que el peronismo no vaya unido a las elecciones de Octubre.

De esta forma, la cúpula sindical se encuentra en una encrucijada única.

> Por un lado, los gremios de izquierda ganan cada vez más afiliados, espacios y poder.

> Por otro, carecen de lugares en las listas del peronismo pero pueden crecer en aquellas que no son peronistas puras.

> Además, las bases presionan por fuertes aumentos de sueldos, para poder superar la caída de poder adquisitivo de las familias.

> Por fin, el Gobierno lanza medidas que pueden tener impacto muy fuerte en las organizaciones sindicales peronistas y en el modelo sindical que ha imperado los últimos 70 años.

Por su parte, el Gobierno de Mauricio Macri llega al 01/05 con un exitoso viaje a los Estados Unidos que no aporta un solo voto, con conflictos que se alargan en el tiempo y no se solucionan (como la crisis de SanCor, la virtual quiebra de Santa Cruz, el eterno paro de los docentes bonaerenses, la dilación de los tiempos para la llegada de la reactivación, el alto nivel de inflación, pese al esfuerzo que hace el Banco Central) y el surgimiento de casos de corrupción que toca a funcionarios macristas.

El lema de campaña de la Casa Rosada es “hace lo que hay que hacer”, pero la pregunta es: ¿Eso alcanza para ganar una elección? Encauzar la relación con los gremios, limitando los vicios dl viejo sindicalismo es una tarea inmensa, desde el punto vista político como institucional, pero no suma un solo voto y hace ganar enemigos.

De esta forma, aunque el lunes 01/05, Mauricio Macri hable en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri y haga historia, no va a generar votos. Y, a es tas alturas, según todas las encuestas, votos es lo que le faltan hoy al PRO y a Cambiemos, para respirar tranquilos 2 años más.