Las urgencias electorales se hicieron claras en los discursos de apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación de Mauricio Macri, pero también en los correspondientes de las legislaturas porteña y bonaerense que dieron Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, respectivamente; confirmando que en el PRO hay conciencia que el triunfo en la elección de medio tiempo está muy lejos de las proyecciones que hacía Jaime Durán Barba hace muy pocas semanas en los medios.

Los 3 discursos tuvieron líneas en común pese a la diferencia que existe entre los 10 años de gestión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los problemas heredados del kirchnerismo a nivel nacional y de la inmensa crisis en la que se encuentra sumida la Provincia de Buenos Aires.

Las diferentes entonaciones que le dieron cada uno de los dirigentes macristas marcan sus propias realidades. Por ejemplo, Horacio Rodríguez Larreta fue más técnico y prospectivo, como es su característica personal. Mauricio Macri trató de confrontar directamente con el kirchnerismo exhibiendo un perfil desconocido, hasta ahora. Por fin, María Eugenia Vidal prefirió un discurso escrito en primera persona, potenciando su imagen y capacidad de liderazgo sobre su electorado, muy por encima del Jefe de Gobierno porteño y del Presidente de la Nación, según todas las encuestas.

Los 3 discursos reconocieron los problemas en sus respectivos distritos, aunque los minimizaron; hablaron de las dificultades para avanzar en la gestión, incluso en el caso de Horacio Rodríguez Larreta, que casi no tiene oposición en su distrito; y mostraron los planes, proyecciones y buenas intenciones, pero con ausencia notable de autocrítica.

Si bien Mauricio Macri intentó establecer una nueva dicotomía polarizante con el kirchnerismo al comparar “relato” con “verdad”, los 3 discursos fueron realizados con una prosa muy elemental, con muchas referencias aspiracionales (en lo social, lo político y lo económico) y no ofrecieron ningún tipo de “contrato social” nuevo con el votante, tratando de recuperar los sufragios perdidos desde el balotaje hasta acá.

Ante la imposibilidad de exponer logros, el mayor activo que mostraron María Eugenia Vidal y Mauricio Macri fueron su garantía personal de que buscarán alcanzar los mejores resultados, es decir, colocaron sus personas sobre sus equipos, con lo cual, expusieron su capital político como garantía de una reactivación que ya se comienza a sentir muy tibiamente en el interior, pero no en Capital Federal o el Gran Buenos Aires.

Fue notable la carencia absoluta de movilización de los 3 mandatarios, marcando aquí la mayor diferencia con el peronismo y el kirchnerismo, que hacen de las presencias de multitudes rentadas puntales que legitiman y validan sus promesas en los poderes legislativas.

Pero poco más se puede sacar de las 3 piezas oratorias. La falta de “gracejo” en su redacción, la ausencia de anuncios de alto impacto social o económico, que el 01/03 haya caído en un comienzo de semana y luego de un fin de semana muy largo; y en medio de un choque con los docentes, el paro de los jugadores de fútbol y los casos de corrupción que tocan a Mauricio Macri y sus funcionarios; todo se conjugó que para la tarde del jueves 02/03, ya casi nadie hablara más de los discursos de apertura.

Y esa es una constante que tiene el macrismo desde que nació al poder en tierras porteñas: la realidad se impone, casi que los atropella, no tienen capacidad para fijar temas de la Agenda Mediática por más de 24 horas y termina por correr detrás de la realidad; haciendo casi imposible influir sobre los ciudadanos, creando percepciones que sirvan para una posterior llamada al voto.

Incluso, la protagonista política luego de los 3 discursos de Apertura de Sesiones Ordinarias fue Elisa Carrió, quien lanzó un fuerte ataque contra la postulación de Jorge Macri para senador nacional por la Provincia de Buenos Aires, y sometió su posible participación como candidata en la próxima elección al apoyo que le otorgue de la Gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; y reiteró que seguirá apoyando a Mauricio Macri mientras no incurra en casos de corrupción, lo que sonó más a una amenaza que a una promesa, en especial, luego del escándalo del Caso “Correo Argentino” y la imputación por la concesión de rutas aéreas a Avianca, empresa que compró la línea aérea de la Familia Macri.

Elisa Carrió se ha convertido en un problema para los planes de Jaime Duran Barba, dado que la legisladora chaqueña cuenta con el apoyo de los radicales para actuar como “auditora” de la campaña electoral y del mensaje electoral o, en caso contrario, armarán listas propias y saldrán con su propio discurso a competir con el panperonismo, ejerciendo una posición de defensa (muy) crítica de la gestión, que ni piensa poner sobre la mesa de discusión el asesor preferido de Mauricio Macri y Marcos Peña.

Tal como quedó demostrado en el discurso en el Congreso Nacional, Jaime Durán Barba no abandona la idea de una oratoria cargada de frases de buena voluntad y otras propias de libros de autoayuda y sólo cuando los legisladores de la izquierda dura y kirchneristas interrumpieron fuertemente a Mauricio Macri, el Presidente de la Nación levantó la voz, los enfrentó en forma directa y los hizo callar la boca (a fuerza de avalancha de aplausos de una tribuna copada por militantes y funcionarios oficialistas).

El jueves 02/03, Mauricio Macri reunió a 2.500 miembros de los Gabinetes nacional, bonaerense y porteño y junto con la Gobernadora de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno porteño, trataron de “bajar línea” sobre cómo se deberá enfrentar la campaña electoral. No se habló de “logros”, “defensa del Presidente de la Nación” o del “modelo”; sino de “estar cerca de la gente” y de ser eficientes en la gestión; confirmando que Jaime Durán Barba no comprende hasta qué punto la recesión, los casos de corrupción, la desilusión y los “balazos en el pie” del Gobierno han alejado a muchos votantes del balotaje del PRO y de “Cambiemos”.

El contraste del discurso de autoayuda que fija Jaime Durán Barba es la respuesta de los docentes, que no temen elevar la temperatura del conflicto hasta boicotear el comienzo de las clases; y el creciente apoyo que está recibiendo la movilización de la Confederación General del Trabajo, dispuesta a confirmar que encabezan el conflicto social y que tienen el control de la calle, pese a la crisis y atomización peronista.

En ese sentido, la CGT vuelve a cumplir el mismo rol que tuvo luego de la derrota del peronismo ante Raúl Ricardo Alfonsín y ante Fernando de la Rúa: son los defensores de las banderas sociales y combativas del relato peronista, mientras que los peronistas discuten quién será su nuevo líder. Además, son la fuerza opositora que esmerila a los gobierno no peronistas, hasta que el nuevo liderazgo peronista esté listo para acceder al poder.

Y en ese marco hay que entender el conflicto docente en la Provincia de Buenos Aires. Mientras en otras 15 provincias no hay acuerdo paritario ni comenzarán las clases, sólo el choque entre Roberto Baradel y María Eugenia Vidal domina la tapa de los diarios y los portales de noticias. El rol del sindicalista kirchnerista es claro: con su lucha muestra a la figura con mejor imagen del PRO y de la política argentina con incapacidad para poder evitar el paro docente; introduciendo un desgaste de su figura como ningún otro dirigente político ha conseguido hasta ahora.
Para peor, la militancia macrista, potenciada por el “call center” del PRO, lanzó una campaña contra Roberto Baradel para deslegitimarlo diciendo que no era docente y mostrando un automóvil que supuestamente era propiedad del sindicalista. Al final, no sólo apareció el analítico que obtuvo en un instituto de formación docente (en este caso, el analítico es el título) y se confirmó que la foto del auto fue obtenida de un aviso de venta que se había publicado por redes sociales.

Así, ante la incapacidad del PRO de romper el frente de protesta docente, se intentó deslegitimar a Roberto Baradel y lo que se logró es que se confirmara que tiene título de docente (aunque nunca haya estado al frente de una clase como profesor) y que, además, es abogado; justo lo contrario que quería mostrar la compaña en su contra.

El amateurismo que se observa en el manejo de las redes sociales por parte de los colectivos macristas y el “call center” oficial es inversamente proporcional a la masa inmensa de dinero que se gasta en ella, potenciando la sensación de incapacidad que muestra en la gestión el Gobierno Nacional, otorgando una tras otra oportunidades a la oposición para que se aglutine, para que desgaste y para que enfrente al PRO y a “Cambiemos”.

En pocas horas más, habrá un fuerte paro de docente en la Provincia de Buenos Aires y en una docena y media de provincias más. Pero el Gobierno, nacional, el porteño y el bonaerense se han quedado sin herramientas para negociar, dado que la posición que se tomó en la Casa Rosada para hacer frente al desafío, los dejó encerrado entre el discurso y la falta de opcines para poder escapar del conflicto.

En pocas horas, además, más habrá una inmensa movilización contra el Gobierno, encabezada por la CGT, donde los colectivos kirchneristas, la izquierda dura y muchos Intendentes bonaerenses han prometido aportar importantes cantidades de participantes. Y en este caso, tampoco el Gobierno tiene mucho más para ofrecer a los sindicalistas para evitar el primer paro nacional contra el Gobierno de Mauricio Macri, dado que ya se saldó la inmensa deuda que tenía la Casa Rosada con el sindicalismo durante más de 8 años (quizás, ahora, se entienda porqué el Gobierno de Cristina Fernández mantuvo esa deuda).

Pero el mayor peligro para el Gobierno es que Cristina Fernández quede presa luego de declarar en Comodoro Py. Sin duda, a la militancia macrista, la noticia le encantaría; pero para el Gobierno de Mauricio Macri, puede ser la peor noticia política en casi 15 meses que detentan el poder. Y cuyas consecuencias políticas, por estas horas, son impensables.