Dos mujeres centralizan la previa a la campaña electoral y condicionan el armado de todo el espectro político. Ellas son

> Elisa Carrió, que esta semana tensó tanto la cuerda con el Gobierno que terminó por hacer algo inédito: tuvo que emitir un comunicado de prensa desmintiendo que fuera de abandonar Cambiemos;

> la otra es Cristina Fernández de Kirchner, quien decidió ponerse al hombro la interna peronista (un éxito de la búsqueda de polarización que propone el oficialismo para la campaña electoral 2017) y causó un verdadero revuelo en el oficialismo y la oposición, que buscan posicionarse mejor ante una posible postulación de la ex Mandataria.

Pero además, fue la semana del lanzamiento de Sergio Massa y Martín Lousteau, que con recursos y estilos diferentes, tienen como blanco principal atrapar una porción importante de voto macrista decepcionado y de votantes que se autocalifican de “independientes”, pero no hicieron una sola propuesta seductora para los dos públicos que deberían seducir.

Por fin, en menos de 24 horas, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta sufrieron “descompensaciones” que confirman el desgaste que están teniendo los liderazgos del macrismo, presionados por

> gestiones que avanzan a paso lentísimo y

> las amenazas cada vez mayores de Carrió,

que potencian el peligro que sufren ambos de parte de sus respectivas oposiciones.

Para todos quedó claro que Elisa Carrió se pasó de la raya. Es cierto que se sucedieron hechos que la enojaron como pocas veces la vieron sus colaboradores y lanzó expresiones y reclamos que hicieron saltar todas las alarmas en la Casa Rosada. Sin embargo, esta es la consecuencia directa que debe asumir el PRO por obedecer ciegamente a Jaime Durán Barba y obligar a la legisladora chaqueña a ser candidata en territorio porteño, cuando su meta era la Provincia de Buenos Aires, por lo cual, hoy, el macrismo se ha convertido en “carriodependiente” para retener poder en la Ciudad de Buenos Aires,su propio distrito-bunker.

El enojo de Carrió obligó al Jefe de Asesores de Mauricio Macri (y amigo personal), José Torello, a hablar con alguno de los más cercanos de la chaqueña para expresarle el malestar presidencial. Horas más tarde, el ViceJefe de Gabinete, Mario Quintana, se reunió con la Legisladora en su oficina de Congreso y prometió apoyo oficial en el Caso Odebrecht. Algo que el Gobierno cumplió por 5 caminos diferentes e, incluso, le anticiparon una decisión tomada por el Presidente de la Nación. Ellas fueron:

1. La titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, anunció que pedirá todas las actuaciones por el Caso Odebrecht para investigar si involucra a funcionarios argentinos.

2. El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, reveló el intento fallido de Odebrecht de llegar un acuerdo con la Casa Rosada, cuando en realidad, debería haber buscado eso con los fiscales que investigan las causas en donde están envueltos.

3. En reunión de Gabinete, Mauricio Macri, pidió apoyar las declaraciones de Elisa Carrió, cosa que hizo el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, horas más tarde, en sendas entrevistas por medios amigos.

4. Se informó que la Procuración del Tesoro está revisando todos los contratos que tiene el Estado con Odebrecht, se dio por seguro que se buscarán sobreprecios para anularlos y, casi con seguridad, quedarán vetados para hacer futuras obras en la Argentina (esta medidas podrían generar un inmenso juicio en contra del Estado por parte de los brasileños, de allí la necesidad de que intervenga el organismo legal oficial).

5. Se inició dentro de la Agencia Federal de Inteligencia una investigación interna, que tiene mucho de anuncio y poco de impacto real, pero es el preludio de una posible salida de Silvia Majdalani luego de las elecciones de Octubre, una vez que las acusaciones contra Gustavo Arribas sean despejadas u obliguen a cambiar la cúpula de la central de inteligencia.

Elisa Carrió está acostumbrada a jugar fuerte. Pero fue la primera vez que tuvo que retroceder y llamarse a silencio. La Legisladora chaqueña sabe que el conflicto le sirve para reposicionarse y diferenciarse del macrismo, su aliado, y tiene muy en claro que sus arremetidas inundan de tensiones la coalición gobernante, pero al mismo tiempo, desnudan 2 realidades:

1. Carrió nunca se mete con la agenda económica del Gobierno, ni opina sobre las medidas que se toman. Incluso, algunas veces salió a apoyarlas. Si realmente quisiera hacer daño al Gobierno de Mauricio Macri, se lanzaría sobre los problemas macro y micro económicos, el flanco débil del PRO.

2. Elisa Carrió mantiene y profundiza la necesidad de cambios institucionales, el centro de su propuesta electoral, uno de los ejes por el cual los antikirchneristas votaron por Cambiemos y uno de los temas que más abandonó el Gobierno de Mauricio Macri, envuelto en esfuerzos por sacar a la economía de la recesión.

En su accionar, en muchas oportunidades, Elisa Carrió también realiza reclamos que rayan la violación de las leyes, tal como el pedido al Gobierno para que ex funcionarios y “figuras” del kirchnerismo vayan presos: como es fiscal ella sabe que esa es una prerrogativa de la Justicia ; o cuando arremete contra el presidente de la Suprema Corte, Ricardo Lorenzetti; o la Procuradora General, Alejandra Gils Carbó, sin tener pruebas ni votos para sacarlos de sus cargos; algo similar con lo que ocurre ahora con Majdalani.

Esta afirmación sobre los métodos cuestionables de Carrió no significa que ella se encuentre equivocada en una Argentina en la que nadie resiste un archivo. Pero ella sabe que no es válido exigirle a Macri algo que deben decidir o el Poder Legislativo o el Poder Judicial.

Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner terminó por desnudar su estrategia, la misma que viene intentando desde las elecciones de 2011: busca sacar a los peronistas del peronismo, para terminar de colonizar las instituciones peronistas. Primero fue el fracaso de Unidos y Organizados, luego fue el frustrado intento de formar un Frente Ciudadano, posteriormente pretendió colocar en el centro del escenario peronista a La Cámpora; pero ante el rechazo de los gobernadores y de los Barones del Conurbano, la ex Mandataria tuvo que ponerse la campaña al hombro y hacer un último esfuerzo por desperonizar al peronismo.

Cristina Fernández se mueve en su zona de confort. Habla desde su nueva oficina en el Instituto Patria, en un canal amigo, a 4 periodistas militantes y se dirige a su electorado. Esboza un discurso carente de autocrítica, e intenta imponer condiciones para los que quieran ser sus aliados. Pero lo más grave es que, cuando ataca al Gobierno por “desarmar” sus supuestos “logros”, deja en descubierto que esos “logros” son tan débiles que un supuesto “mal Presidente” y un supuesto “mal Gobierno” los derriban en menos de 16 meses de supuesta “mala gestión”.

Cristina Fernández dejó en claro que en la Provincia de Buenos Aires habrá una interna entre el kirchnerismo vs. el peronismo postkirchnerista y corresponderá a los peronistas decidir si mantienen la subordinación sumisa que le otorga la promesa de un alto caudal de votos atraídos por la ex Mandatarias o se quitan el estigma de una dirigente que les hizo perder las elecciones a nivel nacional y en territorio bonaerense en 2015.

El lanzamiento de Sergio Massa con Margarita Stolbizer se realizó en un acto muy cuidado, donde el palco lució pobre de figuras de peso, casi tan “livianito” como los discursos de ambos líderes, salvo por 2 frases del ex intendente de Tigre, cuando definió la nueva alianza como “ni ricos, ni corruptos” y cuando dijo sobre una supuesta candidatura de Cristina Fernández que “si vuelve a aparecer, la vamos a frenar como hace 4 años”, olvidando que por entonces él era aliado del PRO bonaerense.

Sergio Massa ataca a Mauricio Macri. Margarita Stolbizer avanza contra María Eugenia Vidal. Un esquema obvio, al cual el macrismo le responderá con figuras de 2do. o 3er. orden, para “bajarles el precio” a los dos dirigentes; mientras que al kirchnerismo, simplemente lo ignorará.

Una curiosidad: La alianza entre el Frente Renovador y el GEN se llama 1 País, sin embargo, ambas agrupaciones son netamente bonaerenses y, en el acto de lanzamiento no hubo presencias federales, es decir, ni los aliados de Sergio Massa de Córdoba, ni los socios de Margarita Stolbizer en Mendoza o Ciudad de Buenos Aires o Santa Fe.

Por fin, Martín Lousteau se lanzó con una austeridad casi republicana, según dirían los radicales: gastronomía magra, pobreza discursiva y ausencia de personajes nacionales de la UCR (porque la decisión es no nacionalizar un conflicto porteño. De hecho, durante la campaña Lousteau no hablará de Macri ni de la agenda nacional sino que se concretará, exclusivamente, en Ciudad de Buenos Aires).

El ex ministro de Economía de CFK recuerda que la UCR participó tanto del espacio de Carlos “Chacho” Álvarez como de Aníbal Ibarra, las dos figuras que ocuparon el espacio electoral que ahora intenta recuperar. Sus críticos afirman que rinde poco mostrarse como “progre” en la Ciudad, ante los armados que están esbozando sus adversarios desde el PJ y la izquierda. Sin embargo a él no le importan esas elucubraciones y su énfasis es, por estas horas, definir la incorporación de 1País al frente que liderará Lousteau en CABA.

Los de Carrió y Larreta dicen que Lousteau no comprende que en 2015, él fue el receptor de una masa de votos antimacristas que no lo volverán a votar, y que él ignora que el PRO ganó todas las elecciones que se realizaron en la Ciudad desde 2005.

Lousteau responde algo que explica todo esto: la oferta de Larreta a la UCR y el socialismo fue tan magra que llegaron a la conclusión de que aún perdiendo obtendrán muchísimo más en términos de bancas y de estructuras de gobierno que aceptando aquel convite.

Lousteau cree que puede atraer a muchos que cuestionan los gastos voluminosos e innecesarios de la gestión Larreta, que se apalancan en una tasa de Alumbrado Barrido y Limpieza increíblemente elevada para muchos electores, Ingresos Brutos que bien podrían bajarse o eliminarse para darle impulso a la actividad económica en la Ciudad, y un Impuesto de Patentes que un castigo permanente a los propietarios de vehículos. “Podemos tener una Ciudad vivible mucho más barata”, es la propuesta que coincide con la gastronomía del locro en Costa Salguero.

Larretra le arrojará su plan de obras por la cabeza. Pero también le teme a Lousteau para 2019.

Esta semana que se inicia, quedará develado el misterio sobre el futuro de CFK. Ella nació en territorio bonaerense aunque su domicilio en el Padrón Nacional sigue en Santa Cruz. Una vez que se resuelva este misterio, las cartas estarán sobre la mesa y los candidatos comenzarán la verdadera batalla por los votos. Todos, todos sin excepción, hasta ahora, sólo trataron de posicionarse ante el electorado. Ahora comienza el tiempo de intentar seducirlos.