Los índices de actividad económica y del ritmo de la inflación reflejaron desde el comienzo de 2018 un sendero contrario al que las autoridades plantearon al momento de la elaboración del Presupuesto Nacional. Lejos de afianzarse en el camino hacia la reactivación, en el primer caso, y desinflación, en el segundo, mostraron un claro deterioro.

Para peor, apareció tempranamente un nuevo actor, como es la suba de la tasa de interés de los bonos del Tesoro norteamericano, que pmasterrsodría complicar el cuadro si las máximas autoridades subestiman sus efectos sobre las finanzas públicas y también privadas de la Argentina.

Eduardo Fracchia, profesor con dedicación exclusiva del Área de Economía y de Administración de la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, donde dicta clases en todos los Programas del IAE (Master en Administración de Empresas (MBA), Executive MBA, Alta Dirección, Perfeccionamiento Directivo, Pequeña y Mediana Empresa), habló con Infobae sobre la coyuntura económica y las señales de alertasa un Gobierno que se ha propuesto reducir sensiblemente la pobreza a través de la “normalización” de la macroeconomía.

Nivel de los jóvenes profesionales en finanzas

– Antes de ingresar a su visión de la coyuntura económica, quisiera saber ¿cómo recibe a los jóvenes que vienen a hacer una maestría?, en cuanto a su preparación académica.

– En general, a nivel de aspirantes a masters y master ejecutivos hay 15 en Buenos Aires, es decir que es un mercado que está muy maduro: Di Tella, San Andrés, UCEMA e IAE son los más referentes; y hay como una cultura en la quien viene a estos cursos sabe que va a hacer la colimba y Vietnam juntos, es decir es muy intenso. En su mayoría son chicos de 32 años promedio que tienen buena preparación en las distintas carreras, la gran mayoría económicas e ingeniería; sufren los abogados, sufren los médicos y biólogos que siempre son menos, pero que en cuatro meses se alinean. Por supuesto un industrial del ITBA (Instituto Tecnológico Buenos Aires) está más preparado que quien no estudió una carrera económica o ingeniería.

– ¿Para qué hacen un master, cuáles son las aspiraciones que manifiestan?

– Buscan contactos; chapa, esto es que le quede en el curriculum que hicieron un master; proyección profesional, es decir que tengan mayor impulso en sus carreras; herramientas y conocimientos; aparte lo que llamamos soft, es decir alto conocimiento, inteligencia emocional, trabajo en equipo, liderazgo; esto lo valoran mucho, porque va más allá de lo técnico; y básicamente una experiencia de dos años en la que sienten al final del curso que crecieron profesionalmente.

La marcha de la economía

– ¿Cómo ve la macroeconomía de la Argentina, tras dos años de Gobierno, y luego de los resultados de las elecciones de octubre?

– Veo que la profesión en general tiene cierto consenso en advertir al Gobierno con ánimo de votarlos, no es la crítica del kirchnerismo, sino de gente que quiere volver a votarlo a Mauricio Macri, pero dice “esto hay que mejorarlo”. Los temas clásicos van poracelerar el gradualismo, que no sea tan tímido; sino de poner más fuerza ahí, que se note sobre todo en la parte fiscal; en el miedo a no entrar de nuevo en un ciclo de deuda peligroso y tener cuidado con creer que estará acotado en el tiempo. Después, veo unaherencia que fue terrible, que grafico como el comienzo del segundo tiempo de un partido con 4 goles en desventaja y que ahora está 4 a 2 abajo; y con los errores dehaber subestimado la baja de la inflación, sobre todo de 25% en 2017 a 10% para el corriente año; y  también de pensar que iba a ver lluvia de dólares y de inversionesextranjeras directas, vienen pero a cuenta gotas.

– ¿Por qué cree que el Gobierno subestimó la inflación?

– Porque asumió que comenzaba la gestión con la idea de que los precios de la economía estaban fijados sobre la base del dólar marginal de $16, y por tanto laliberación del mercado de cambios no iba a tener mayores efectos sobre la inflación. Una serie de elementos que son comprensibles en los primeros tiempos de conocimiento del terreno, con muestra la experiencia que tenemos de otros gobiernos que en los primeros dos años no terminaban de encontrarle la vuelta; desde Juan Carlos Onganía con Jorge Salimei; Raúl Alfonsín hasta que lo encontró a Juan Sourrouille; y Carlos Menem hasta que llegó Domingo Cavallo; o sea que siempre los dos primeros años son de ajuste. Y creo que ahora hay más conciencia del diagnóstico; ya el presidente Macri insiste en que hay que bajar la deuda; hay que reducir el déficit fiscal, es decir el diagnóstico es coincidente con las de los analistas privados; pero quizás no está tan claro que la implementación se pueda hacer gradual. La crítica crítica de la ortodoxia de los economistas y los discursos y lo que puedan decir Mauricio Macri y Marcos Peña en conferencia de prensa pueden ser el mismo, pero quizás falta un poquito más de concreción en temas muy difíciles como bajar el gasto público, para mi lo más relevante de la herencia, 45% del PBI, cuando estuvo en 30% con Alfonsín y 30% con Menem. Es fácil  hacerlo en un artículo periodístico, pero después concretarlo es todo un desafío.

 

“El gasto público es para mi lo más relevante de la herencia, 45% del PBI, cuando estuvo en 30% con Alfonsín y 30% con Menem”

– ¿Cree que avanzará en esa dirección en los dos años que vienen?

– Creo que en los dos años que vienen el exceso de gasto se va a ir corrigiendo. Me preocupa además del déficit fiscal de 6% a 7% del PBI el global el rojo de la cuenta corriente de la balanza de pagos que está en 4% o 5% del PBI, porque es un número incómodo. En 2017 se disparó el déficit comercial de más USD 2.000 millones a menos USD 8.000 millones, con un  PBI creciendo poco, o sea que si la economía llega a crecer más ese desequilibrio se iría mucho más arriba, porque las importaciones de insumos y de bienes de capital crecerán más que las exportaciones. Es decir estamos con una macro en la que hay brecha externa, brecha fiscal y sigue la brecha social, por lo que está difícil el partido. Cuenta a favor que  hay buenas intenciones en el Gobierno; hay racionalidad; mejor conexión con el mundo; y hay conciencia en el diagnóstico de que hay que ir por ese lado.

La baja de la inflación

– ¿Le sorprendió que después de  haber obtenido el Gobierno un claro respaldo electoral en octubre relajara sus metas de inflación y volviera a buscar consenso con gobernadores para impulsar supuestas reformas estructurales y baja del gasto público, y perdiera un tiempo notable en avanzar hacia sus objetivos?

– Es buen punto el que plantea porque tras el resultado de la elección de medio términouno esperaba que el Gobierno aprovechara ese oxígeno político para apretar más el acelerador y conseguir reformas. Me parece que toda la cuestión específica de la previsional, con 82 heridos, y las tensiones, respondieron a que al ser un gobierno no peronista que está en el poder sin mayoría en las cámaras es un dato que le impide avanzar más rápido de lo que quiere, pero se encuentra con restricciones que lo tiran para atrás, como es el caso de la reforma laboral, porque teme que le vuelva a ocurrir como en diciembre. Y después hay reformas como la del sector público que ahora se planteó pero que la veo como muy cosmética, como un símbolo, pero desde el punto de vista del ahorro de plata la veo como insignificante. Quisieron avanzar con estas tres reformas pero suenan como a poco.

– Y para peor se anticipó la suba de las tasas de interés en el mundo, con lo que limitará aún más el proceso de baja del gasto financiero del sector público. ¿Qué evaluación hace de ese fenómeno?

– Sí, ese es otro buen punto, porque se venía hablando de que la Reserva Federal de losEEUU iba a subir las tasas de interés, en respuesta a la política expansiva de Donald Trump. Y como siempre dice Ricardo Arriazu “los ciclos internacionales siempre le pegan más a la Argentina, porque es muy pequeño, muy sensible”, y ahora estamos más expuestos con la política de endeudamiento del ministro Luis Caputo. Evidentemente, es una señal de alarma. No digo que hay que blindar el país, pero sí sabemos que nos pueden afectar los virus que vienen de afuera y tomar más riesgo. Estuve leyendo que ahora también salen las provincias a tomar deuda. Es peligroso en un contexto en que se puede complicar más el nivel de la tasa de interés. Hasta ahora el escenario internacional se mostró favorable para el país, salvo Brasil que está muy frío, este año va a levantar. Por tanto, es para tomar nota y encarar con más firmeza la baja del gasto público en términos de PBI.

– Sin embargo, no sólo no da esa señal, sino que incluso el ministro de Hacienda dio un paso más y dijo que la suba de las tasas de interés “es un proceso de normalización monetario en el mundo”; y “nosotros estamos prefinanciados porque colocamos deuda en enero y financiamos nuestra necesidad de deuda de todo el año”…

– Quizás lo dijo porque se trata de una dato nuevo, y lo estará procesando para ver cómo encaja ese movimiento sobre las finanzas públicas de la Argentina. Además, veo que en todo esto sobrevuela el organigrama en el Poder Ejecutivo, donde no hay un ministro a lo Cavallo o a la Lavagna, y por tanto es tan difuso el poder de Economía, mandando tanto la Jefatura de Gabinete. Me gustaría más, no tanto un superministro, pero si a alguien que los analistas vean como quién es el que mira la integralidad de las cuestiones macroeconómicas, es decir que no haya tanta dispersión de fuerzas.

 

“Me gustaría más, no tanto un superministro, pero si a alguien que los analistas vean como quién es el que mira la integralidad de las cuestiones macroeconómicas”

Los números de la macroeconomía

– Como editor, junto a Juan José Llach, del Informe Económico Mensual del IAE, analiza los indicadores macroeconómicos locales e internacionales ¿qué dicen esos números hoy, en particular en lo referente al desempeño del gasto público?

– Veo que habría que tomar el famoso “lápiz rojo de Eduardo Angeloz, de 1989”, y la Reforma del Estado II que Carlos Menem no concretó, porque se ocupó de las privatizaciones, pero nunca hacia adentro del Estado. Muchas veces pienso en Unidades del Estado, tipo PAMI, Anses; Ministerios, hay una sensación, diría que visual, de que se podría ser más racional. Me cuesta creer en la idea de que el gasto público es realmente inflexible a la baja. Es cierto que se pueden pisar callos y generar algún tipo de tensión; pero me parece que hay mucho margen para mayor racionalización. La productividad del sector público es muy baja; la nómina total en el Estado nacional (Nación, provincias y municipios) era de 2 millones de personas con Néstor Kirchner; y subió a 3,5 millones al fin del mandato de Cristina Kirchner, es una suba muy espectacular para un sector público que no ha cambiado casi nada.

– Qué otra cosa percibe de la acción del Gobierno?

– Veo un Gobierno que piensa que crezca el empleo privado en una magnitud que permita absorber parte del empleo en el sector  público. Y  que  hay otros temas son muy molestos decirlos y algún economista alguna vez lo ha planteado, de que hemos decidido como sociedad darle muchos más planes a la tercera edad, son de 5% al 10% del PBI. Creo que la Argentina debe ser el más generoso con los jubilados de toda Latinoamérica. Claramente que no está mal, pero es un costo. La ampliación de la nómina de jubilados y pensionados que hizo Cristina Kirchner con moratorias generó un gasto que hay que pagarlo, no es gratis. Después hay baja de subsidios que contribuyen a reducir el gasto público, aunque me hubiera gustado que se hiciera más rápidoLa batalla de la baja de los subsidios ha trabado y pegado mucho en la inflación, ha costado mucho, y todo es herencia de inflación reprimida, como el gasto público excedente.

– ¿Por qué cree que en la Argentina el reacomodamiento de precios relativos, esa inflación reprimida de la que hablaba en términos de tarifas, tipo de cambio, siempre termina en más inflación, y nunca se logra que se repita lo que sucede en otros países que cuando sube el precio de un bien o servicio, baja el de otro, por la restricción presupuestaria de las familias?

– Creo que un poco tiene que ver con la política monetaria, y que todos esos ajustes después se transforman en factores de inercia. Recuerdo que el profesor Juan José Llach dice algo que también se lo leí a Jeffrey Sachs: “para bajar la inflación hay que ir más por el lado chileno, esto es a través de un acuerdo social, con empresarios, sindicatos, es decir con las fuerzas vivas, para que pueda ir moderando la normalización de precios relativos, como que en las paritarias hay que conversarlas más y de encontrarnos. En la semana escuché un debate sobre cómo planchar la inflación: “Hay que tener un tipo de cambio fijo“, decía Miguel Bein; “Hay que cerrar el agujero fiscal“, decía Carlos Melconian. En la reducción de la inflación que hizo Domingo Cavallo ayudó mucho el superancla cambiaria del 1 a 1. Pero también lo fiscal puede ser relevante. Pero además están los que dicen que para bajar la inflación del 25% a menos del 10% al año se necesitan de 8 a 10 años; y los que creen que se puede hacer en la mitad de ese tiempo. Y la verdad es que hay evidencia empírica para los dos lados.

– ¿Ve posible que este Gobierno termine en 2019 con una tasa de inflación de un dígito porcentual anual?

– Creo que nos vamos a despedir de la primera final de Mauricio Macri con un 10% a 12% de inflación. Y con un crecimiento mínimo del PBI en 2018 y 2019. Aunque es muy difícil pronosticar en la Argentina, me parece que el peronismo no lo  va a enfrentar con alguien fuerte al Presidente, y por tanto espero más de un segundo mandato que ahora.

– ¿Por qué?

– Porque la casa va a estar más ordenada, va a tener un país más normal, con menos inflación, esfuerzo fiscal tratando de seguir bajando.

El humor de las familias y de los empresarios

– Eso estaría validando la idea de que estamos mal pero vamos bien…

– Si, aunque ahora me sorprendió ver una encuesta de D’Alessio-Berensztein que dio medio feas respecto del humor de las familias porque mostró que entre noviembre y enero se enturbió el panorama.

 

“Creo que nos vamos a despedir de la primera presidencia de Mauricio Macri con una tasa de inflación del 10% a 12 por ciento”

– Una respuesta a eso la dio a Infobae el director general de Ternium Argentina: “El mal humor de las familias se explica porque ahora consume menos, por el aumento de las tarifas y porque en la economía se ahorra más; en cambio el empresario, aún con sus problemas, está mejor porque ahora se crece del lado de la inversión, y eso implica más confianza en el futuro…

– Exacto, vi en los últimos días una encuesta a CEOs que daba bastante bien. No es Cavallo 91 a 94, evidentemente. Cuando Domingo Cavallo vino en 1998 a la inauguración de la sede del IAE, acá en Pilar, la gente estaba a tres metros del piso; eso fue antes de la llegada de Fernando de la Rúa a la presidencia. Ahora es muy vilipendiado. En cambio ahora todo es más gradual, más tímido, con buenas ideas en el Gobierno pero que cuestan bajarlas más a la cancha. Respecto del consumo creo que va a mejorar, impulsado por el mayor uso del crédito bancario; también un poquito por mejora del salario real. Mientras que la inversión seguirá impulsando más. La que están muy pinchadas son las exportaciones, seguramente por un tipo de cambio real bajo. Por el contrario, las importaciones van a seguir creciendo,principalmente por la compra de bienes de uso intermedio en proceso de producción y también de capital.

– Las tasas de interés en el mundo comenzaron a subir, ¿cree que el Banco Central podrá mantener su política monetaria más flexible que la que tuvo hasta diciembre y seguir bajando los tipos de interés de referencia?

– Me cuesta pronosticar que va a pasar con la tasa de interés internacionales, si siguiera la suba de los últimos días, el Banco Central debieran endurecer su política para tratar de contener el escenario adverso, como la puso de manifiesto la suba del índice de riesgo país y el aumento de la brecha con el de Brasil. Evidentemente habrá que estar con más reflejo frente a la potencial suba de la tasa de interés por la Reserva Federal de los EEUU.

Pronósticos para 2018

– ¿Qué previsiones macroeconómicas está haciendo para el corriente año?

– Los pronósticos que le voy a dar son los míos, no los de IAE porque aún no hemos hecho el informe con Juan José Llach: PBI: aumento de 2,5%; inflación: más cercana a 19% a 20%; tipo de cambio: que puede terminar en torno a $21,5 a fin de año; el puntito de rebaja del déficit fiscal primario creo que se va a conseguir; lasexportaciones la sigo viendo amesetadas y las importaciones aumentando un 20%; al salario real promedio de la economía lo veo moderadamente positivo; consumocreciendo poco, en torno a 1%/1,5% e inversión con incremento en la zona de dos dígitos porcentuales. Es decir, veo un año bueno, pero sería bárbaro consolidar más porque el 2019 será un año muy político.

– Usted advertía que este es un Gobierno inclinado por lo social, ¿cree que esa política es sostenible sin generar los recursos para financiarlo, porque eso es lo esperable con un PBI que volvería a crecer menos del 3 por ciento?

– Ese es el gran dilema de estar en el medio, porque da un poco más de voto, pero genera el conflicto entre eficiencia y la equidad. Ahí hay una tensión. Por corazón y por formación empresarial Mauricio Macri viene más del mundo de los empresarios y de la competitividad; por tanto se emociona con los encuentros con hombres de empresas en Davos, IDEA, pero tiene esa visión de querer ganar porque me parece que tiene en la cabeza que llegaron para estar 20 años. Y también puede haber sensibilidad social por parte de gente como pueden ser la Ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y la gobernadora María Eugenia Vidal. Pero creo que será clave bajar el déficit fiscal, porque sino se concreta volverá a generar cierta impotencia en una parte importante de la sociedad, porque mostrará otra vez que no se puede superar la enfermedad del rojo de las finanzas públicas y los males que genera, y se volverá a fracasar.