Frente a ingresos genuinos que aumentaron apenas 27,4%, los gastos se elevaron 36,7 por ciento

En septiembre el Sector Público Nacional registró en términos de caja un resultado primario sin rentas financieras deficitario en $38.913,7 millones, lo cual representó un déficit superior de $17.359,7 millones. Fue el saldo de ingresos primarios que mantienen un crecimiento paupérrimo respecto de la inflación de los pasados doce meses que fue del 42%, ya que con $129.870,2 millones apenas se incrementaron 27,4%; mientras que por el contrario, los gastos antes de los pagos de los vencimientos de la deuda pública ascendieron 36,7%, a $168.783,9 millones.
De este modo, pese a las reiteradas denuncias de hechos de corrupción en el pasado por parte de la nueva administración, y que por haber inflado artificialmente el gasto público se decidió frenar la obra pública en el primer semestre, así como establecer criterios de eficiencia y responsabilidad en la ejecución de los nuevos compromisos, el ritmo de expansión de las erogaciones de la Tesorería no ha cambiado mucho con lo que sucedía en 2015. Entonces era usual ver como el desequilibrio de las finanzas públicas crecía indefinidamente.

El ritmo de expansión de las erogaciones de la Tesorería no ha cambiado mucho en septiembre con lo que sucedía en 2015
El informe de la Secretaría de Hacienda que conduce Gustavo Marconato, quien estuvo muy activo en los últimos meses firmó varias resoluciones junto con su par de Finanzas, Luis Caputo, para autorizar el aumento de la deuda pública para cubrir parte de semejante bache de caja, justificó el aumento del gasto primario en el último mes en  “tres rubros que explicaron algo más de 96%” del incremento de las erogaciones:

1) “Transferencias corrientes al sector privado”, tanto por los mayores gastos con finalidad económica, particularmente los vinculados con los programas “Acciones de sustentabilidad de suministro de energía eléctrica” y “Planificación y coordinación estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas”, como las destinadas con carácter social, especialmente al pago de las Asignaciones Familiares (incluyendo la Asignación Universal por Hijo para Protección Social) y a las diversas coberturas asistenciales brindadas por el INSSJyP;

2) “Prestaciones de la Seguridad Social”, en razón del efecto movilidad en estos haberes y por la mayor cantidad de casos cubiertos por moratoria previsional; y

3) “Remuneraciones” básicamente por los progresivos aumentos interanuales en todo el ámbito del Sector Público Nacional.

Al considerar además del pago de intereses de la deuda pública, los ingresos por rentas financieras originadas en las utilidades distribuidas por el BCRA y las producidas por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSeS, el resultado financiero alcanzó un rojo final de $21.878,9 millones, esto es un aumento interanual de 9 por ciento.
Hacienda mantiene su confianza de que el año podrá cerrar con rojo primario equivalente a 4,8% del PBI
El déficit primario acumulado sin rentas financieras entre enero-septiembre ascendió a $223.064,3 millones, significó un salto de 51,7%, casi 10 puntos más que la tasa de inflación.

META MUY EXIGENTE FRENTE A LA DEMORA DE LA REACTIVACIÓN Y DEL AUMENTO DE LA RECAUDACIÓN
Pese a semejante incremento del rojo fiscal, que implica una singular brecha negativa con la variación nominal del PBI, porque los precios implícitos en ese caso habrían subido mucho menos que el 42% de inflación y para peor hay que deducir el efecto de la caída real de la actividad entre 1,5% y 2,5%, según las diversas estimaciones privadas y de organismos internacionales, Hacienda mantiene su confianza en que podrá cerrar el año con una baja del déficit primario a 4,8% del PBI, con un acumulado anual de $378.000 millones.

Hasta ahora aparece contenido el resultado final, porque el saldo negativo de $183.960 millones fue superior al de los primeros nueve meses de 2015 en 31,8%, por debajo de la inflación promedio del período, aunque no mucho.
En todo caso, se observa un mejor desempeño de las finanzas públicas en lo que respecta al criterio devengado, porque corresponde a los ingresos y gastos que comprenden exclusivamente al corriente ejercicio, y por tanto no está “contaminado” como en el caso de la ejecución base caja, que arrastra los efectos de las cuentas impagas y movimientos discrecionales en los últimos meses del año anterior: Los ingresos totales subieron en el nonestre 28,3%, aunque excluidas las rentas del Banco Central y Anses transferidas al Tesoro, el aumento se limitó a 25,7%, mientras que los gastos se elevaron 29,3%, aunque la expansión del déficit final de 35,5% fue incluso mayor que el registrado con el método tradicional.

Por Daniel Sticco