La ausencia de un plan económico, con objetivos claros y uso de instrumentos consistentes en los planos monetario, fiscal y cambiario, a la espera del arreglo de los plazos de vencimientos de la deuda pública, y la irrupción del COVID-19 fueron la combinación perfecta para reducir al mínimo el mercado de artefactos para el hogar, porque ese escenario agravó la situación social, la caída del poder de compra de los salarios y de las jubilaciones a mínimos en 15 años, y la capacidad de endeudamiento de las familias.

Los últimos datos del Indec sobre la Encuesta de Ventas de los Comercios de Electrodomésticos y artículos para el hogar correspondiente a junio dieron cuenta de un monto de operaciones equivalente a sólo USD 23,5 millones al tipo de cambio libre, apenas el 2% a 3% del total de las compras de dólar ahorro por parte de unas 5 millones de personas; aunque claramente mejor que el mínimo de transacciones por menos de USD 4 millones que se declararon en abril, cuando el efecto pleno del segundo y tercer módulo de 14 días de aislamiento social preventivo y obligatorio que se decretó desde el 21 de marzo.

El promedio de ventas en 2017, último año con modesto crecimiento de la actividad económica, registrada por el Indec en ese rubro era equivalente a unos USD 32 por familia. En ese momento, prácticamente no había brecha entre el tipo de cambio oficial y libre.

Pero después, desaciertos de política económica fueron dinamitando gradualmente todos los mercados, hasta caer en un promedio de facturación por la venta total de electrodomésticos, electrónicos y artefactos a gas a USD 16 por hogar por mes en 2019, y a unos 30 centavos de dólar en abril, momento a partir del cual comienza a recuperarse a tasas dinámicas, de más del 100% en junio respecto de mayo, pero en valores absolutos significó pasar a un rango medio cercano a USD 2 por grupo habitacional.

La drástica caída de los ingresos reales de las familias en comparación con los costos de productos que contienen una alto componente de tecnología e insumos importados, y un precio de la mano de obra muy superior al promedio, en particular en los equipos que se arman en el sur del país; más el aumento del endeudamiento de muchos consumidores, en particular los que se desempeñan en tareas decretadas no esenciales y sin posibilidad de desempeñar desde los hogares, anticipan una lenta recuperación del mercado a los valores pre cuarentena, primero, y pre inicio de la recesión, después.

Los rubros más afectados y las excepciones

Como es común en tiempos de crisis hay rubros que sufren con mayor rapidez que otros los efectos, y también los que tienen la posibilidad de un rebote más rápido, según las características de la estacionalidad y de los cambios tecnológicos, en particular en los rubros orientados al público joven, como el de la telefonía inteligente; o las oportunidades de compra para quienes tienen guardados dólares billetes.

Por volumen de mercado en unidades, el más representativo es el de TV, en el agregado de sus versiones desde los básicos hasta los más “inteligentes”, con un total al año de 2,3 millones de unidades entre 2017 y 2018. En 2019 se desplomó a 1,3 millones y con la llegada del COVID-19 y la prohibición de apertura de comercios en avenidas y centros de compras desde fines de marzo, cayó a un ritmo cercano al millón de equipos por año entre marzo y abril, parecía que se potenciaba a más de 1,4 millones en mayo, pero volvió a debilitarse en junio, según la serie del Indec.

En la franja de electrónica para la comunicación, el trabajo y el esparcimiento, como el de computadoras (PC, notebooks, todo en uno, entre otros) y de las tabletas, se pasó desde un pico de 512 mil unidades y casi 1,1 millones en 2017 a 230 mil y 320 mil respectivamente dos años después. Y por efecto de la cuarentena el primer mercado se reactivó parcialmente a partir de mayo, probablemente por efecto de la difusión que fue adquiriendo el trabajo remoto, hasta alcanzar un volumen de ventas equivalente a 300 mil unidades por año, aunque en junio acusó una baja de más de 26%; mientras que el segundo acentuó la caída a un ritmo menor a los mil equipos en 12 meses, y si bien luego mejoró estaba un 30% inferior al del año anterior.

Rubros más imprescindibles, como es el caso de las heladeras y freezer, por un lado, y cocinas a gas y eléctricas por hogar, y también lavarropas, que cuentan con un importante mercado de reposición y además con la demanda por parte de nuevos hogares, tampoco pudieron escapar al fenómeno de la recesión, primero, y de las restricciones para la venta y entrega después, con la cuarentena.

En el caso de la línea de fríofrente a un volumen de ventas de 616 mil unidades en 2017 se contrajo a 451 mil en 2019 y se contrajo al equivalente de 160 mil en abril último, y avanzó a la zona proyectada de 385 mil unidades en junio.

El agregado de cocinas a gas y eléctricas, la contracción fue similar en los últimos dos años al que acusó la franja de heladeras, pero con la llegada del ASPO tuvieron una reacción dispar, aunque con la flexibilización posterior, tendieron a equipararse en mayo y junio, y ambos rubros quedaron, como la media del mercado de artefactos para el hogar muy lejos de los niveles de 3 años antes.

Lavarropas fue otro rubro que no pudo escapar a la recesión general en los dos años previos, mientras en 2020, tras la caída en un 16% en abril, se recuperó rápidamente, y los niveles de ventas de mayo, y en particular de junio, alcanzaron un ritmo superior a las 560 mil máquinas, un 5% mayor al registro de 2019 cuando terminó con 527.221 unidades.

Por el contrario, en telefonía celular, como en consolas de video juegos, las ventas acompañaron la contracción general, y la mejora observada en mayo y junio fue muy débil como para aproximarse a los ya pobres registros de 2019, con un ritmo equivalente anual inferior a las 200 mil unidades en el primer caso y 130 mil en el segundo, cuando en 2017 habían superado los 612 mil y 861 mil, respectivamente.

Balance a tres bandas

Los datos completos de la primera mitad del año, en la que una parte se caracterizó por la inercia de la recesión anterior, más los efectos de la falta de un plan económico capaz de revertir la tendencia; y la otra dominada por la cuarentena, con muy pocas actividades habilitadas para operar, en particular en lo que respecta al mercado de venta al público de aparatos y artefactos para el hogar en locales ubicados en avenidas y centros comerciales, dan cuenta que en junio sobre 22 grandes rubros que divide la estadística el Indec se anotaron 15 con niveles superiores a los mínimos de febrero, pre cuarentena: calefactores y estufas, eléctrica y a gas; secarropas y lavavajillas; PC y notebook; calefones y termotanques; TV; ipod, Mp3, 4 y 5; pequeños electrodomésticos; cocinas a gas; y consolas de video; virtualmente se estancó el de celulares; y se mantuvieron por debajo los 6 restantes: heladeras y freezer; equipos de audio; teléfonos fijos y accesorios; equipos de aire acondicionado; GPS y ventiladores.

En cambio, en el cotejo interanual, en el cual la comparación resulta homogénea desde el punto de vista de la estacionalidad de cada segmento, las mejoras se limitaron a 6 segmentos: cámaras digitales; equipos de aire acondicionado; impresoras y scaners; equipos de audio; cocinas y hornos eléctricos; heladeras y freezer; se estabilizó el de calefactores; y mantuvieron la senda recesiva los 15 restantes.

Mientras que en comparación con el último año en crecimiento de la economía, aunque muy modesto, de los 22 rubros considerados sólo uno superó holgadamente el ritmo de venta equivalente anual de ese año: el segmento de los equipos de aire acondicionado; se estancó el de ventiladores; mientras que el resto acusa caídas del 11% en heladeras; 30% en impresoras y scaners, cocinas eléctricas, pequeños electrodomésticos, calefones y cocinas; 40% en calefactores, TV y secadoras y lavavajilla; se intensifica al rango de 50% a 70% en cámaras digitales, teléfonos celulares, PC y notebook, teléfonos fijos, consolas de juegos y tabletas; y con disminuciones aún mayores en equipos de audio, Ipd, Mp3, 4 y 5 y GPS.

Recuperar niveles históricos de producción y ventas de artefactos para el hogar exigirá mucho más que políticas activas por parte del Gobierno con uso de la emisión monetaria y nuevo endeudamiento del sector público. Se necesitará recrear un clima de confianza para que los ahorros inactivos fuera del sistema bancario por parte del sector privado se puedan canalizar al préstamos a las familias y a inversiones de las empresas, dos caminos claves para impulsar el empleo y el consumo de bienes durables.