La mayor parte de las terminales no logra vender más al mercado interno. Crece la preferencia por los importados

Concluyó el primer trimestre del año con un creciente desequilibrio de la balanza comercial de la industria terminal automotriz, pese a que las exportaciones parecen haber logrado quebrar una larga inercia negativa que provocó la recesión en Brasil, porque el mercado interno volvió a mostrar su creciente preferencia por los autos importados, principalmente del Brasil.

Al parecer, estaría influyendo una paridad cambiaria que no sólo no logra acompañar el ritmo de la inflación doméstica, sino que, peor aún, baja, y eso alimenta la percepción de atraso que invita a “ahorrar en fierros” importados.

Los técnicos del Banco Central hacen ejercicios sofisticados y llegan a la conclusión de que con relación al mayor socio comercial, Brasil, principal origen de las importaciones de automotores, prácticamente no hay grandes desvíos, “se ubica en torno a 2 por ciento”.

El Banco Central hace ejercicios que determinan un atraso cambiario con el real de sólo el 2%, pero el mercado parece que percibe una brecha mayor y actúa en consecuencia
Sin embargo, esa no es la cuenta que hacen los argentinos que se volcaron al mercado automotor tanto en marzo como en el trimestre. En el primer caso, más que duplicaron las compras de unidades procedentes del resto del mundo; y en el segundo, la incrementaron a casi un 50%, a un ritmo de más de 530.000 al año, según se desprende de los datos aportados por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

Por el contrario, las entregas a concesionarias de unidades salidas de los trenes de montaje declinaron 31,8% en el mes y 16,5% en el trimestre, en ambos casos en comparación con similar período del año anterior.

Las ventas de importados crecieron en marzo 104%, mientras que las de vehículos nacionales cayeron casi 32 por ciento
Una vez más quedó de manifiesto, salvo muy pocas excepciones, como es el caso de la fabricación de camionetas de uso rural y urbano, el costo que paga el sector de tener una industria que trabaja para abastecer principalmente a Brasil; mientras que el mercado interno fue acostumbrado a demandar lo que produce el país vecino, principalmente, en gamas medias y bajas y extra Mercosur los de alta gama.

De ahí surge la dicotomía de un sector recesivo, por el lado de la producción, pero claramente expansivo desde el punto de vista de la demanda.
Balanza negativa en lo fabril y comercial

Adefa comunicó que “en marzo la producción nacional de vehículos fue de 40.107, un 66,9% por sobre el desempeño de febrero y un 13,2% menos en su comparación con igual mes del año previo”. Fue la segunda baja consecutiva, tras el repunte del 50,5% en enero.

Las exportaciones volvieron a terreno positivo, aunque con un modesto 1,8%, a 17.192 automotores.

Al respecto, Luis Ureta Sáenz Peña, presidente de Adefa, destacó el comportamiento del sector en comercio exterior al señalar que “aun con la caída de la demanda por parte de Brasil, los volúmenes registrados dan cuenta del esfuerzo de las terminales automotrices en desarrollar nuevos mercados como es el caso de los envíos a varios destinos de Centroamérica”.

Luis Ureta Sáenz Peña: “Aun con la caída de la demanda por parte de Brasil, los volúmenes registrados dan cuenta del esfuerzo de las terminales automotrices en desarrollar nuevos mercados, como Centroamérica”
El directivo resaltó la necesidad de seguir trabajando para alcanzar acuerdos de libre comercio para acceder a esos mismos mercados sin la penalización de aranceles y en medidas que permitan la mejora de la competitividad, tales como el aumento del reintegro a la exportaciones, entre otras.

Mientras tanto, el mercado interno muestra una creciente preferencia por las unidades importadas al punto que, de haber representado en los primeros tres meses del año pasado 1,6 máquinas por cada una de fabricación nacional, ahora esa relación se elevó a 2,5 veces.

De ahí que pese al modesto repunte de las exportaciones de equipos, el balance comercial de la industria automotriz profundizó el saldo negativo de 62.540 unidades en el primer cuarto de 2016 a 93.115 máquinas en los primeros tres meses del corriente año.

Por Daniel Sticco