Enero comenzó con un salto del EMBI de JP Morgan de 12%, a 1.888 pb, en contraste con Ecuador que tiene acuerdo con el FMI desde septiembre 2021 y bajó 6,4%. Las múltiples causas. 

 

Las finanzas públicas y, en particular, las cuentas externas de la Argentina no mejoran en línea con lo que había prometido un gobierno para revertir “las malas políticas” del precedente.

Por el contrario, la reducción del déficit fiscal en 2021 se logró al costo de un generalizado deterioro del gasto social para poder sostener una política de “subsidios económicos”, como se define al notable aumento de los subsidios a las empresas de servicios públicos, principalmente de energía y transporte, como contrapartida al congelamiento de tarifas y deterioro de las prestaciones, como quedaron a la vista en la última semana.

Mientras, del lado de los activos externos, el informe diario del Banco Central muestra un claro debilitamiento de las reservas en divisas, al punto que desde el 15 de noviembre la entidad debió vender o prendar (collateral en la jerga financiera) para reforzar la tenencia de dólares billetes.

 

La combinación de esos movimientos, junto a la resistencia del Gobierno a presentar un Presupuesto 2022 creíble y acceder a las peticiones del FMI de explicitar un plan económico que tienda a revertir los enormes desequilibrios macroeconómicos, como accedieron otros países, el más cercano Ecuador -septiembre 2021-, se ven reflejados en el índice del Riesgo País que elabora JP Morgan -EMBI- sobre la base de la diferencia de tasas de rendimiento de los bonos soberanos (TIR) con la de los títulos del Tesoro de los EEUU (T-Bonds).

Ese indicador, expresado en puntos básicos, en el que un punto porcentual de brecha de las TIR equivale a 100 unidades, saltó en la primera quincena de enero en el caso de la Argentina 11,9%, desde 1.688 pb a 1.888 pb. El índice global EMBI se elevó en ese plazo 3,7%; y, por el contrario, el de Ecuador descendió de 869 pb a 814, un 6,4%. También acusaron bajas en la región Venezuela 15,1%; Honduras 2,2%; Colombia 0,5% y Guatemala 0,4 por ciento.

Varias explicaciones

Diversos factores explican semejante brecha con países vecinos, al punto que la Argentina se consolida como el segundo más alto en la región en la percepción de riesgo por parte de los inversores internacionales, sólo superada por Venezuela con 46.965 puntos básicos, a tono con un cuadro hiperinflación y de brutal depresión económica, como caracterizaron a nuestro país en 1989-90 y 2001/02, respectivamente.

En el resto del mundo también registran índices mayores Líbano 23.196 pb; Sri Lanka 2.549 pb, Zambia 2.134 pb y Etiopía 2.003 unidades.

Entre las alarmas que sonaron en las últimas semanas en el mercado de bonos, principalmente los que cotizan en plazas internacionales, como Wall Street, se destacan:

1) Desconfianza: Comenzó a inquietar a los inversores, en particular de los fondos de inversión que aún mantenían activos argentinos en sus carteras, el movimiento de los componentes de las reservas del Banco Central, porque no sólo pese a cerrar 2021 con un superávit de la balanza comercial en torno a USD 15.000 millones los activos externos de la entidad no crecen, sino además desde la semana posterior a las elecciones legislativas de medio término las tenencias de oro cayeron en casi USD 500 millones hasta el 23 de noviembre, luego se recuperaron parcialmente (unos USD 250 millones), para reforzar las tenencias de divisas líquidas, y cayeron en más de USD 4.200 millones las colocaciones realizables en divisas”; y bajaron en USD 3.866 millones las “Obligaciones por operaciones de pase”, según la hoja de balance semanal del BCRA;

Para peor, la prolongación de la sequía, no sólo comienza a inquietar al Gobierno, sino también a los inversores, porque amenaza la contribución del agro, en especial del complejo sojero-maicero, a la generación de recursos fiscales, a través de las retenciones sobre las exportaciones, y también de divisas en las cuentas externas del Banco Central.

2) Negociaciones con el FMI: La demora del Gobierno en rubricar un acuerdo de refinanciamiento de los abultados vencimientos del crédito stand-by en 2022 y 2023, al resistirse a presentar un programa económico de crecimiento sustentable, con baja del déficit fiscal en un sendero de 3 años, como el organismo consensuó con los gobiernos de Ecuador en los primeros días de septiembre último, primero ante los legisladores, que derivó en el rechazo del Presupuesto 2022, y luego ratificado en el encuentro que el ministro Martín Guzmán mantuvo con gobernadores del oficialismo donde expuso el sendero fiscal con proyección a siete años, pero sin definir los lineamientos e instrumentos para alcanzarlo.

Está claro que arribar a un rápido y buen acuerdo con el FMI es una condición necesaria para comenzar a reordenar las finanzas públicas y externas (ajuste en la jerga de los economistas), pero no será suficiente para revertir el alto índice de desconfianza de los inversores. En 2018, en la previa a la firma de un acuerdo stand-by con el FMI el índice de riesgo país se ubicaba en 465 pb, y en los días posteriores se elevó a 479, y siguió en ascenso ante la falta de consistencia entre objetivos e instrumentos. Así se llegó a la ampliación del préstamo a USD 57.000 millones el 25 de septiembre de ese año, y nuevamente el EMBI Argentina pasó de 603 pb a 619 pb. El resultado final justifica la mayor cautela que ahora tienen los mercados para volver a creer en la Argentina.

3) Aceleración de la inflación: Uno de los principales indicadores que denota el estado de salud de la economía, porque de ahí deriva la situación socioeconómica y el clima de negocios, ha vuelto a mostrar en diciembre un violento salto, que reafirma las expectativas de aceleración en 2022 a niveles de 55%/60%, como no se registraban hasta la previa a la Convertibilidad del 1 a 1, a principios de los noventa. Si bien se trata de una buena noticia para los inversores que aceptaron los canjes de deuda 2005 y 2010, y también en 2020 con cláusula CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), porque excede con creces a la tasa de referencia de política monetaria del Banco Central, constituye al mismo tiempo una amenaza de default.

4) Pacto Fiscal: Tampoco resultó una buena noticia para los inversores la firma del Consenso Fiscal del presidente Alberto Fernández con los gobernadores, con la excepción de CABA, porque al habilitar el camino al aumento de impuestos jurisdiccionales, lleva a proyectar menos posibilidades de las empresas de obtener ganancias y en consecuencia contribuirá a reafirmas las expectativas locales e internacionales de enfriamiento de la economía;

5) Crisis energética: Si bien se trata de un fenómeno anticipado por los expertos locales e internacionales, como consecuencia de acumular 17 de los últimos años con congelamientos de tarifas, en particular en los dos del actual gobierno donde la inflación se intensificó a una tasa superior a 50% por año, los apagones por deficiencias en la generación, transporte y distri

bución, que se anticipa se repetirán en el próximo invierno en el caso del gas, no deja de constituirse en otra señal de alerta para los inversores, porque hace prever crecientes partidas del gasto para sostener la política de subsidios; y también de divisas para comprar gas fuera del país.

Es de esperar que antes del próximo vencimiento con el FMI, tal vez en el Mensaje de Inicio de la Asamblea Legislativa el presidente Alberto Fernández, anuncie su plan económico, más allá de los objetivos de forma, para que el índice de riesgo país inicie un recorrido bajista, y se aleje de la probabilidad que, por el contrario, alcance a los dos países que lo precede para compartir el triste podio de los de más alto riesgo financiero del mundo, junto a Venezuela y Líbano.

Fuente: Infobae  https://www.infobae.com/economia/2022/01/15/el-riesgo-pais-argentino-se-afirma-entre-los-mas-altos-del-mundo-detras-de-venezuela-libano-sri-lanka-y-zambia/