No obstante esa mejora cambiaria, la reacción de las exportaciones aún no se ha hecho visible en el agregado nacional, y en la industria automotriz en particular que en octubre sufrió una brusca desaceleración en la tasa de crecimiento de sus envíos a Brasil.

La razón parece muy simple de la falta de reacción inmediata de la oferta exportable, más aún luego de la fuerte recesión de los últimos meses, y pese a la perspectiva de continuidad de ese escenario en lo que resta del año.

La primera, que el mundo mantiene una baja tasa de crecimiento del comercio internacional, y por tanto, no se muestra ávido de aceptar la llegada de productos de nuevos mercados, excepto cuando se puede demostrar calidad diferencial en los bienes ofrecidos y continuidad en la entrega.

La segunda, que la capacidad de respuesta de la producción nacional no es inmediata, más aún cuando aún no se ha completado el cambio de precios  relativos que provocaron la aceleración de la devaluación, la suba de las tasas de interés, y ahora el reclamo sindical por recomponer los salarios, luego de los picos inflacionarios del último trimestre, y el costo que podría generar un decreto que establezca un bono obligatorio.

Tras la abrupta escalada del tipo de cambio nominal real entre los pobres registros que predominaron en 2017 y primer cuatrimestre de 2018 y los valores extremos de septiembre, en octubre se observó una disminución del 6,5% ajustado por la inflación y la variación de la cotización de la divisa en los mayores socios comerciales de la Argentina; y se intensificó la baja al 12% real en la primera semana de noviembre.

Sin embargo, en una comparación retrospectiva, se observa que hay que remontarse hasta el el segundo cuatrimestre de 2011, previo al cepo cambiario, para encontrar una mejor paridad entre el dólar y el peso y su relación con los valores vigentes en los países a los que exporta e importa la Argentina.

Ese fenómeno de adelanto del tipo de cambio (overshooting) y retraso parcial posterior, cuando se cree que ha alcanzado un nivel de equilibrio con el nivel de costos de las empresas exportadoras, han sido habituales en un país con alta inflación y que repetidamente se ha utilizado como ancla de la suba del nivel general de precios, pese a sus también reiterados fracasos.

Y como muchas veces se  ha observado en décadas, el reacomodamiento posterior, no ha quitado la esperada competitividad cambiaria que reclamaban diversos sectores, en particular los vinculados con el sector manufacturero industrial no agropecuario, pese a que a veces trascienden pretensiones privadas de una paridad más alta.

Por el contrario, en el caso del agro, y las economías regionales, las expectativas reales proyectan un  impulso de las exportaciones en cantidades sobre el cierre del año, cuandocomience a volcarse al mercado el fruto de la superación de las inundaciones y sequía que diezmaron la producción en las campañas previas.

Tipo de cambio real multilateral

Al menos eso es lo que se advierte en la actualización diario del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, esto es en el promedio general, como bilateral, con los 12 mayores socios comerciales de la Argentina, que hace el Banco Central de la República Argentina, con base el 17 de diciembre de 2015, luego de que quitara el cepo al comercio exterior, y se redujeran y eliminaran la mayor parte de las retenciones a las exportaciones.

El indicador “se obtiene a partir de un promedio ponderado de los tipos de cambio reales bilaterales de los principales socios comerciales del país. Se considera la evolución de los precios de las canastas de consumo representativas de los socios comerciales expresados en moneda local en relación con el valor de la canasta de consumo local, constituyéndose como una de las medidas amplias de competitividad (de tipo precio)”, explica la aclaración metodológica del ente monetario.

Los 4 grandes bloques comerciales con el país son Brasil: 32% del total; Estados Unidos 12%; China 16%; la zona del euro 19 por ciento.

Las últimas previsiones del Relevamiento de Expectativas de Mercado que recibe el Banco Central mostraron que la cotización del dólar ya habría alcanzado un piso en la zona de $36, y que ya este mes podría tender a un rango de $38, cerrar el año con una paridad de $39,3 y ascender a $48,9 a fines de 2019, compatible con la proyección de esperada desinflación del 45% anual actual a 27 por ciento.