“Las personas humanas, que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta USD 900 millones, mínimo nivel desde la flexibilización de la normativa cambiaria en diciembre de 2015 y menos de la mitad del nivel de octubre de 2017”, informó la autoridad monetaria en su análisis del mercado de cambios en el primer mes endurecimiento de la política monetaria.

La expansión de base monetaria cero; que determinó como contrapartida natural la escalada inicial de las tasas de interés de referencia del mercado a más de 73% anual en los primeros día de octubre, pero ahora se redujo a menos de 62% anual; junto a la suba de los encajes bancarios sobre los depósitos en pesos y el congelamiento de la posición de cambios de las entidades financieras, constituyeron un combo muy fuerte que logró el objetivo de frenar la escalada del tipo de cambio y desalentar la demanda de la divisas. Uno de los objetivos buscados por el nuevo acuerdo con el FMI.

“Las compras brutas de billetes de residentes totalizaron USD 2.433 millones, cayendo en unos USD 400 millones respecto a septiembre. Dado el incremento en la cantidad de demandantes de unos 60.000, la compra promedio por cliente disminuyó 19%, ubicándose en USD 2.200”, explica el estudio de marras.

El trabajo oficial también dio cuenta de que “las ventas de divisas mostraron un aumento respecto a septiembre, tanto en monto (suba de unos USD 400 millones) y 20.000 más en la cantidad de clientes”.

Claramente, las necesidades de pesos, junto al severo recalentamiento de las tasas de interés para el crédito a privados, indujo al desarme de posiciones para cancelar deudas y hacer frente a cobertura de caja por parte de muchas empresas, y también de personas físicas.

A diferencia de los cinco meses anteriores, el Banco Central explicó: “las empresas del sector real e inversores institucionales y otros registraron ventas netas de billetes. En la misma línea, las personas humanas mostraron el mínimo nivel de compras netas desde abril de 2016”.

Los “Inversores institucionales y otros”, tanto residentes como no residentes, tuvieron una demanda neta por USD 600 millones, que representó un tercio de la salida neta promedio mensual que tuvieron desde el inicio de la inestabilidad cambiaria del último abril.

El tipo de cambio siempre se mantuvo dentro de la “zona de no intervención”, por lo que el Banco Central no participó en el mercado de cambios y sólo realizó ventas directas al Tesoro Nacional, quien utilizó los fondos resultantes para afrontar distintas obligaciones en moneda extranjera.