Las estadísticas del Indec sobre la actividad económica continúan generando buenas noticias al Gobierno, a
contramano de lo que se observa en los mercados de dinero donde el Banco Central no puede retomar la senda
bajista de las tasas de interés y debe vender dólares para absorber pesos y contener la aceleración de la
inflación que provoca la suba pautada de las tarifas de los servicios públicos.
En este caso, el dato positivo lo originó el Estimador Mensual de Actividad Económica, que anticipa el
comportamiento del PBI que se publica cada tres meses, al registrar una suba de 4,1%; más del doble del
aumento que experimentó doce meses antes.

De este modo acumuló 11 meses consecutivos con variación porcentual positiva y subió en 13 meses de los
pasados 14. Pero lo más relevante es que alcanzó el nivel más alto en 20 años, en valores corregidos por
estacionalidad.

Si bien la serie del Indec actualizada se origina en enero de 2004, no hay duda de que el número que registró el
Indec para enero último fue el más alto desde enero de 1998, porque desde entonces, hasta fines de 2002, la
actividad económica se vio afectada por uno de los ciclos recesivos más largos en la serie histórica, hasta que
comenzó la reactivación en 2003, con la normalización institucional, pero desde entonces nunca se anotó un
valor tan alto en valores comparables.

El empuje de la construcción y la recuperación de la industria

Como ocurre desde marzo de 2017, el principal pilar de la reactivación global es la construcción, habida cuenta
que mantiene una tasa de expansión a ritmo de dos dígitos porcentuales, pero que cada vez más cuenta con
más acompañantes.

Entre las ramas de peso, se destaca la consolidación de la demorada tonificación del conjunto de la producción
manufacturera, la cual se aceleró en febrero, a tono con la recuperación de la economía brasileña, con lo que
sumó al dinamismo que mantiene el agro, aunque el efecto de la sequía anticipa un punto de transitorio quiebre
sobre el cierre del segundo trimestre; y también al comercio que equiparó al sector manufacturero como principal
empleador, detrás del sector público a nivel nacional.

En términos relativos, la mayor tasa de suba correspondió al sector de la pesca, a un ritmo el 44,9%, después de
haberse expandido 7% un año antes y 42,8% en el primer mes de 2016.
También mantuvieron buen ritmo la explotación de minas y canteras; el sistema bancario y la actividad
inmobiliaria.
La reactivación de la economía en su conjunto, sumado al proceso de desinflación, por ahora interrumpido, y la
generación de empleos, son los tres pilares que necesita el Gobierno para avanzar en su objetivo de reducir los
aún elevados índices de pobreza.