En el comienzo del año, la actividad económica mostró un alza del 4,5% interanual, anotando de esta manera 11 meses consecutivos en terreno positivo. Asimismo, la medición desestacionalizada arrojó un incremento del 0,6% mensual, y de esta forma la economía acumula un crecimiento del 6,9% desde que se inició la recuperación en octubre de 2016, según el IGA de la consultora Orlando Ferreres y asociados.

Destaca el informe mensual del estudio privado que “la dinámica de la actividad se vio motorizada por el desempeño de la construcción y el comercio, segmento que estuvo favorecido por los mayores volúmenes de exportación e importación”.

Entre los aspectos menos alentadores resalta el estudio privado “la contracción en el rubro de electricidad, gas y agua, pero especialmente relevante ha sido la evolución del sector agropecuario, que si bien mostró buenos resultados en la rama ganadera, la producción agrícola se contrajo como consecuencia de la cosecha del maíz, que tiene influencia parcial en los primeros meses del año”.

Y agrega, “si bien las perspectivas para el año en curso son alentadoras, habrá que monitorear el alcance de la sequía en la zona núcleo, la cual podría condicionar severamente el desempeño del sector agrícola a lo largo del 2018″.

Sobre 12 grandes ramas de actividad, en enero se anotaron subas en 9, aunque sólo 2 por arriba del promedio general del 4,5%; y 3 registraron caídas inferiores a 2% en comparación con un año antes.

Datos para tomar con cautela

De todas formas, por tratarse de un período atípico, porque las empresas no tienen fecha fija para las paradas estacionales por mantenimiento de las plantas fabriles y las licencias de vacaciones del personal, los economistas aconsejan esperar a los datos de febrero y marzo para poder predecir la real tendencia de la actividad agregada.

La buena noticia es que el ritmo de la economía estaría consolidando la salida de la recesión y se suma a la etapa expansiva generalizada en el resto del mundo.