De acuerdo con el Índice General de Actividad del Estudio Orlando Ferreres, en febrero el indicador
anticipado del PBI se expandió 5,9% interanual, acumulando al finalizar el primer bimestre de 2018 una
expansión de 5,1% anual.
Semejante impulso recoge la onda expansiva de la reactivación de 2017, y tuvo lugar pese a que la variación
intermensual se mantuvo en el subibaja en valores corregidos por estacionalidad, ahora cayó 0,5 por ciento.
Este punto no pareciera menor, habida cuenta de que la serie desestacionalizada da cuenta de un virtual
estancamiento desde julio de 2017, cuando recuperó los niveles de mediados de 2015, y que el segundo
trimestre se perfila con una marcada desaceleración por efecto de la sequía sobre la producción agrícola
extensiva.

Destacan los economistas del estudio privado que la fuerte tonificación de la actividad agregada se vio
favorecida por el notable repunte del sector industrial.
Sobre 11 grandes ramas de actividad en febrero 7 se expandieron entre 2,3% y 8,5% en comparación con
igual mes de 2017: la producción servicios de electricidad, gas y agua; inmobiliarias y empresas de alquiler;
transporte y comunicaciones; comercio; minas y canteras; construcción e industria manufacturera.
Mientras que dos se estancaron: los servicios sociales y de salud; y la administración pública;
y cayeron otras dos: intermediación financiera y agro.
A partir de esos resultados, los economistas del estudio Ferreres manifestaron que “se espera que la economía
continúe en un sendero de crecimiento, supeditado al impacto de la sequía durante el segundo trimestre, la
recuperación de Brasil y la evolución de los salarios reales