Un nuevo informe del Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la UCES destaca que pese a que “las cuentas nacionales de los años previos a 2016 hasta 2007 mantienen un alto grado de cuestionamiento, por el efecto de la virtual intervención que sufrió el sistema oficial de estadística, porque se trató de casi una década con subestimación de la tasa de inflación y consecuentemente sobreestimación del nivel del PBI, pudo detectar que el salario medio y la mediana sufrieron en ese período una moderada pérdida”.

Ese resultado contrasta con el escenario que suelen describir muchos sindicalistas en los momentos de discutir los salarios en paritarias, donde parten del supuesto de un drástico deterioro del poder de compra de las remuneraciones, en particular en 2016 cuando cambia radicalmente la política económica, en particular en lo que respecta a la eliminación de diversas ataduras cambiarias y de las tarifas de los servicios públicos.

El análisis de la casa de altos estudios dio cuenta de que “en los últimos 22 años, desde 1995 a 2017, el salario real promedio acusó leves bajas interanuales en 10 y moderadas subas en 22, con una alternancia de uno a dos años. Solo se anotó un ciclo con tres años consecutivos de suba, luego de la crisis financiera internacional de las hipotecas de 2009, aunque coincidió con el período de intervención del sistema del Indec”.

De la serie de tiempo, sobre la base de comparación de períodos homogéneos, en este caso del acumulado de 11 meses, incluido el proporcional mensual del aguinaldo, surge también que en los pasados 22 años se anotaron dos caídas y dos subas marcadas, depresiones y picos, en los niveles de salarios en términos reales.

Resalta Idelas que “la sensación predominante entre los trabajadores, pero también entre los economistas y sindicalistas, es que por efecto de las recurrentes crisis que afectaron a la economía argentina en las últimas décadas, sea por circunstancias domésticas o externas, el salario real de los trabajadores ha acumulado, en promedio, una caída sideral”; pero sin entrar en juicios de valor y analizar la capacidad de compra del promedio de las remuneraciones de los empleados en relación de dependencia, el Instituto detectó en una serie de 22 años que “el nivel de cierre de 2017 se ubicó, en promedio, inferior a 4,5% por debajo del máximo que se anotó en 2015, con extremos que van de 3% en el agro a 8% en el sistema bancario y de seguros, en su conjunto”.