“Un indiscutido determinante de la diferencia en la generación de recursos monetarios entre los trabajadores es el nivel educacional y la consecuente calificación laboral”, resalta un nuevo análisis de las estadísticas públicas del mercado de trabajo argentino realizado por el Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.

Destaca el informe que “el Indec avanzó en la presentación desagregada de sus estadísticas sobre la realidad socioeconómica en los 31 mayores aglomerados del país, con dos componentes relevantes: 1) la cantidad de miembros en el grupo familiar; y 2) la proporción de perceptores de ingreso, y su origen. Ahí observó que la diferencia entre empleo en blanco y negro no altera el ingreso medio entre deciles”.

A partir de ahí, la casa de altos estudios recordó que “la nueva serie del Indec de Distribución del Ingreso entre trabajadores y su grupo familiar, al cabo del primer trimestre de 2017, dio cuenta de que en los deciles más bajos es menor que en los superiores la proporción de cantidad de ocupados, en una relación inferior a 1 de cada 4 en el primer caso, y a más de 2 de cada 3, en el segundo; como consecuencia principalmente de estructuras de hogar con mayor densidad población, superior a 2 a 1 personas”.

Además, resalta IDELAS que “la contracara de ese fenómeno es que en el promedio de los 31 aglomerados urbanos más grandes del país los perceptores de ingresos alanzan una relación de menos de la mitad en la franja de hogares con menores recursos, y es mayor a 2 de cada 3 personas en el extremo más alto. Ahí se encuentra una de las causas de la amplia brecha que registra el reparto de la riqueza entre los extremos de la segmentación de la población asalariada”.

También el estudio observó que “si bien en el promedio nacional la brecha de ingreso entre el empleo formal y el informal es de poco más de 2 a 1, fenómeno que podría asociarse a los trabajadores con educación incompleta en los primeros tramos de su vida, antes de llegar a la mayoría de edad, y con mínimas habilidades naturales, en general en esa franja predominan los empleos en tareas muy básicas y de baja remuneración en la amplia franja del mercado informal; de la serie oficial desagregada por decil surge que esa relación es prácticamente inexistente, salvo en los extremos inferiores donde no llega al 20%. La excepción se registró en el séptimo decil donde el salario en negro superó al blanco, en una proporción inferior a dos por ciento”.

En cuanto a la brecha de ingreso generado por los trabajadores según género IDELAS indicó que “si bien es más alta en el caso de los varones que en el de las mujeres, en particular en el promedio nacional, cuando se desagrega la estadística del Indec por tramo de remuneración individual se advierte que la franja femenina saca claras ventajas hasta el cuarto decil; virtualmente se equipara en el segmento intermedio, y comienza a rezagarse de modo creciente en las escalas mayores, hasta alcanzar una brecha inversa a la del primer decil”.