El inicio de la recesión de la actividad económica en su conjunto que el Indec registró tímidamente en abril; y el estudio OJ Ferreres Consultores más intensamente, en mayo; como la fuerte contracción que en junio registró la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) de las ventas de automotores y motovehículos, no hicieron mella en la recaudación de impuestos en el último mes.

El director general de la AFIP, Leandro Cuccioli, dijo en diálogo con la prensa, en la que participó Infobae, que “pareciera que existen dos países, uno que está bien que se refleja en la recaudación del último mes, y otro mal que describen las tapas de los diarios”.

Es que más allá de algunos cambios metodológicos de la imputación de los ingresos de impuestos atrasados a través de planes especiales, que aparecían en el rubro “otros impuestos” y que en junio presentó un dato negativo de $10.643 millones, y que ahora se repartieron en $8.500 millones correspondientes a Ganancias; $3.700 millones en IVA; y algo menos en la Seguridad Social, principalmente, en general en todos los rubros se observaron aumentos muy por arriba del 29% que habría arrojado la medición de la tasa de inflación en los últimos 12 meses.

“Lo que vimos en IVA fue un crecimiento difundido entre los sectores, principalmente de la industria manufacturera; el comercio y la intermediación financiera”, destacó Cuccioli.

También tuvo muy buen desempeño lo ingresado por el comercio exterior, “más de lo esperable por la devaluación del peso”, y “más que la suba de los salarios, en el caso de los ingresos al Sistema de la Seguridad Social”, dijo el recaudador.

El nuevo escenario

En junio no gravitaron en IVA las caídas de las ventas de automotores y de autos, y también del mercado inmobiliario, ¿se reflejará en julio?, preguntó Infobae al director general de la AFIP.

– “Habrá que ver, porque en julio se va a ver el efecto del buen cobro del Impuesto al Cheque en junio, que es un buen predictor de la variación del IVA en el mes próximo, que hasta junio ha sido muy robusto; pero podría gravitar negativamente el efecto de la sequía y las turbulencias cambiarias y financieras de los últimos días”.

Pero agregó Cuccioli: “A partir de ahora cabe esperar una desaceleración en el ritmo de aumento de la recaudación porque se va a comenzar a comparar con un segundo semestre de 2017 que fue sustancialmente mayor que en el primero en la actividad económica, con lo cual las nominalidades que se vieron hasta junio tenderán a ser menores a la de los últimos meses”.

De todas formas, dijo: “vengo observando un muy buen desempeño de lo percibido por el Impuesto al Cheque del 40,3% anual y que aún ajustado por un día hábil más que el año anterior, fue de 35%, muy por arriba de la inflación, y es un buen predictor de la variación del cobro del IVA en el próximo mes siguiente, lo sigo día a día porque se percibe en tiempo real”.

Además, se suma el efecto de “un mayor nivel de cumplimiento por parte de los contribuyentes“, que explica que aún con un moderado aumento del consumo, la recaudación ha venido creciendo en mayor medida.

Y si bien el fuerte aumento de los cheques rechazados en junio hace pensar en un debilitamiento de la recaudación, Cuccioli dijo que “no estamos percibiendo un efecto de baja de la recaudación ni pedidos de facilidades de pagos; pero de todas formas, pese a que no somos un bancos, hemos decidido anticiparnos con la instrumentación de mayores facilidades de pago, en cantidad de planes simultáneos y plazos”.

De ahí que concluyó el recaudador que “el año va a terminar bien, en recaudación”.