El Indec registró en febrero una suba del 2,9% en el umbral de indigencia, surge del valor de la Canasta
Básica Alimentaria (CBA) con respecto a enero; mientras que el umbral de pobreza, determinado por la
variación de la Canasta Básica Total (CBT), fue de 3,3%; en un mes en el que el IPC nacional se elevó 2,4%, y
en el que los salarios virtualmente no se movieron porque la mayor parte de los ajustes, como la movilidad
jubilatoria, se concentran entre los meses de marzo a septiembre u octubre.

De ahí que en términos de ingresos, el relevamiento de precios y de gastos de los hogares, surge que en línea
con el freno del proceso de desinflación también se habría desacelerado la tasa de baja de los indicadores de
pobreza e indigencia.

 

“La variación interanual de la CBA y de la CBT resultó del 24,2% y 28,3% respectivamente”, informó el Indec.
En el primer caso se encareció un punto porcentual menos que la tasa de inflación general, pero en el segundo,
por el contrario, subió tres puntos porcentuales más.

 

Efectos sobre los índices de pobreza e indigencia

Dos componentes son claves para que el indicador de pobreza consolide el descenso a ritmo de dos puntos
porcentuales de la población que registró el Indec desde el segundo semestre de 2016: que la canasta básica
total de alimentos y servicios suba menos que el promedio de precios de toda la economía, porque es el factor
de ajuste de las jubilaciones y de los planes sociales, como la Asignación Universal por Hijo; y que crezca el
empleo neto, en particular en blanco y en relación de dependencia.

Esos dos prerrequisitos se cumplieron hasta el tercer trimestre de 2017, esto es hasta la mitad del segundo
período que se toma como referencia para medir la pobreza y la indigencia.

Pero desde octubre de 2017 el valor del umbral de pobreza se aceleró, como la inflación, pero a mayor ritmo;
mientras que el empleo se mantuvo expansivo, pero de la última Encuesta Permanente de Hogares surgió que la
franja más dinámica fue la del cuentapropismo, principalmente en condición de monotributista y monotributista
social, con ingresos inferiores al de un asalariado medio.