Los indicadores de coyuntura del Indec sobre la actividad en el conjunto de la industria manufacturera, como en la rama de la construcción pública y privadas, registraron en julio el tercer aumento consecutivo en comparación con el mes previo, ajustados en ambos casos por factores estacionales, 2,1% en el primer caso y 6,8%, en el segundo.

Se trató de variaciones muy modestas si se tiene en cuenta la base de comparación, no sólo por que en los dos sectores más relevantes de la economía reales desde el punto de vista de generación de empleos directos e indirectos se mantienen 6,9% y 12,9% por debajo de los registros de un año antes, sino porque además, respecto del momento del momento previo al inicio del actual ciclo recesivo, noviembre de 2017, acusan sendas caídas de 20,7% y 26,6% respectivamente.

Dicho de otro modo, para alcanzar el ritmo de actividad de casi 3 años antes la producción agregada de la industria debe aumentar 26% en términos nominales y 30% ajustado por habitante; y la construcción 36% nominal y 40% real per cápita.

En julio de 2020, catorce de las 16 divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales. En orden a su incidencia en el nivel general, se registraron bajas en industrias metá­licas básicas 29,2%; prendas de vestir, cuero y calzado 31,9%; productos de metal 16,6%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes 20,4%; otros equipos, aparatos e instrumentos de precisión 17,6%; productos textiles 22,5%; productos de caucho y plástico, 10,4%; alimentos y bebidas, 1,4%; productos minerales no metálicos 7%; maquinaria y equipo 6,9%; refinación del petróleo, coque y combustible nuclear 7,6%; muebles y colchones, y otras industrias manufactureras 5,6%; otro equipos de transporte 43,1%; y madera, papel, edición e impresión 0,8%. Por su parte, las divisiones sustancias y productos químicos y productos de tabaco mostraron subas de 13,3% y 58,8%, respectivamente”, informó el Indec.

Mientras que respecto del indicador sintético de la actividad de la construcción el organismo oficial de estadística detectó, con relación a igual mes del año anterior, bajas de 67,6% en hormigón elaborado; 62,8% en asfalto; 48,6% en mosaicos graníticos y calcáreos; 38,0% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 30,9% en yeso; 13,5% en cemento portland y 5,3% en hierro redondo y aceros para la construcción. Y subas de 25,3% en ladrillos huecos; 20,9% en pinturas para construcción; 18,5% en pisos y revestimientos cerámicos; 17,1% en cales; 10,0% en placas de yeso y 4,7% en artículos sanitarios de cerámica”.

Otro trimestre en la senda recesiva

Los resultados obtenidos por la encuesta cualitativa de la industria manufacturera y de la construcción, hecha por el Indec a grandes empresas, volvieron a mostrar expectativas desfavorables con respecto al nivel de actividad esperado para el período agosto – octubre 2020, en comparación con igual tramo del año previo, tanto se dediquen a abastecer el mercado interno como la exportación en el primer caso, como a realizar principalmente obras privadas o en el sector público, en el segundo.

De todas formas, en los dos grandes sectores se advierte una nueva disminución en el saldo de respuesta negativo respecto a los sondeos de opinión de los dos meses previos.

En la industria, casi la mitad de las empresas proyecta vender menos al mercado interno que en el tercer trimestre de 2019; y 1 de cada 5 estima más demanda local. Pese al saldo contractivo, se advierte una mejora de más de 16% de los consultados en el saldo de respuestas entre bajas y alzas en comparación con el sondeo anterior.

Esa mejora relativa se manifestó tanto en lo referente al presupuesto de exportaciones de productos terminados y de importaciones de insumos, como uso de la capacidad instaladas y baja de la nómina de personal e intensidad laboral. Pero, aun con tendencia claramente recesiva en el cotejo con los tres años anteriores.

Y de acuerdo a lo manifestado por los empresarios en la celebración del Día de la Industria, se requieren reglas claras para volver a crecer, tanto en lo que respecta a medidas de alivio en el plano fiscal, como regulaciones a favor de la flexibilización laboral y libertad de precios, para poder planificar los negocios y contribuir a la generación de empleos, inversiones y aumentar las exportaciones.

En la construcción, una actividad que mayormente se hace a cielo abierto, mientras que en el final de obra se observa menor cantidad de personal por metro cuadrado, los empresarios esperan que a más de cinco meses de aislamiento social preventivo y obligatorio se flexibilicen las autorizaciones para poder volver a retomar las tareas que estaban en las primeras etapas de ejecución, como las que habían sido autorizadas en los municipios.

Y si bien en julio el nivel de actividad volvió a los valores pre cuarentena, cabe notar que se trata de una muy baja base de comparación, porque entonces ya se ubicaba más de un 25% por debajo de los mejores registros de casi tres años antes.

Además, en línea con la preocupación que mantiene los desarrolladores inmobiliarios, los primeros datos de ventas de insumos del sector por parte de las grandes empresas agrupadas en Construya acusaron en agosto sendas disminuciones de 24,6% respecto de julio en valores ajustados por estacionalidad y 13,1% en comparación con el ya pobre registro de un año antes.

Y en el sector manufacturero, el primer dato de actividad fabril de agosto correspondiente al sector automotriz cerró con aumento del 21,2% cotejado con el nivel de julio, pero se ubicó 16,2% inferior al de un año antes, y fue levemente menor al de febrero. Otros datos, como los detectados por el Ieral de Fundación Mediterránea, también mostraron caída: movilidad de personas a lugares de trabajo, demanda de energía por parte de grandes usuarios, y consumo vía tarjetas de crédito.