En el primer año con crisis sanitaria habrían ingresado al Régimen Simplificado de Impuestos unos 500 mil contribuyentes que estaban registrados en relación de dependencia o tenían otra fuente de ingreso declarada en la AFIP.

El organismo recaudador no informa usualmente el total de los trabajadores registrados en esa condición, sino que, como en el caso del Ministerio de Trabajo -aunque con mayor atraso (dos meses)-, se limita a dar cuenta del total de los inscriptos en el Régimen Simplificado de Impuestos que tienen esa fuente como el principal recurso monetario y que hayan cumplido con en alguno de los tres meses previos con al menos un pago del cargo mensual acorde con la categoría declarada, suman poco más de 1,6 millones de personas.

Sin embargo, en los últimos días la AFIP comunicó que como resultado de la “Reglamentación del Régimen de Sostenimiento e Inclusión Fiscal para Pequeños Contribuyentes”, recategorizó a 4.077.376 inscriptos, por efecto de la actualización de los montos de facturación promedio de los doce meses previos en 35,3%, con efecto retroactivo desde el 1 de enero 2021. Significó un aumento de 26% en comparación con el estimado el año previo.

De ese total, sólo 1.658.933 estaban registrados en marzo en el Sistema Integrado Previsional Argentino sin duplicaciones con otras fuentes de ingreso superior, sea como asalariado, autónomo o jubilado-pensionado. En ese caso, acusó un incremento de 3,3% en 12 meses, en la serie del Ministerio de Trabajo.

Mientras que, por simple diferencia, los monotributistas con otro complemento de ingreso no subsidiado se elevaron de 1,63 millones a 2,42 millones, 48,5% más. No incluye en ese grupo a 363.900 MS (monotributista social que prestan una mínima contraprestación laboral por el subsidio que recibe de la Administración Central).

Recurso en un año de emergencia sanitaria y económica

En un año fuertemente afectado por la brutal caída de la actividad económica que generaron las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio por varios meses, junto a la categorización de diversos sectores como no esenciales por parte del Gobierno nacional, lo que limitó actividades como la gastronomía, el turismo, y espectáculos de esparcimiento y centros de compras, e incluso la construcción de grandes obras, entre muchas otras, el empleo se vio severamente perjudicado.

Muchos trabajadores en bares y restaurantes que vieron limitado al extremo su actividad se inscribieron en el monotributo en busca de una fuente complementaria de ingreso (Franco Fafasuli)

Según las últimas estadísticas del Ministerio de Trabajo en abril se cortó una serie de cinco meses consecutivos de leve aumento de los puestos de trabajos registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en el ámbito privado.

Hasta marzo, el universo de ocupados en relación de dependencia anotado en el SIPA fue de 5,9 millones, 92.704 menos que un año antes, cuando la irrupción de la pandemia de covid-19 llevó virtualmente a cerrar la economía desde 20 de ese mes, y acumuló la pérdida de casi 421.000 empleos desde el punto más alto de la serie que se había alcanzado justamente dos años antes.

En esos períodos también acusaron disminuciones de puestos declarados los trabajadores en casas particulares: 26.690 en un año y 8.309 en el bienio; y los independientes autónomos: 9.550 en los pasados 12 meses y 20.864 desde el inicio del ciclo recesivo.

Por el contrario, se afirmaron en la senda expansiva las otras dos fuentes de ingreso: el conjunto del sector público agregado (nacional, provincial y municipal) con una dinámica superior a la esperable por el crecimiento de la población: 44.853 en un año (1,41%) y 103.063 en el bienio (3,29%), a partir de los mayores recursos que aportaron los nuevos impuestos y, en particular, el impulso del cobro de retenciones sobre el complejo sojero; y los monotributistas “puros”, como se denominan a los que tienen esa opción con única base generadora de ingresos rentados: sumaron en el último año 52.577; y 65.130 en el bienio, totalizan 1,66 millones.

Fue justamente, el trabajo independiente el que sobresalió en el crecimiento de la fuente de ingreso, aunque en la mayoría de los casos los recursos obtenidos fueron inferiores al de la actividad principal como asalariado, o jubilado-pensionado, porque en ese caso hubiese aparecido en la estadística del Ministerio de Trabajo.

Expectativas para el trimestre

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo detectó en abril una disminución de la tasa de incorporación de personal a las empresas del sector privado con más de 10 trabajadores en 0,3 puntos porcentuales y se ubicó en 1,8 pp. Por su parte, la tasa de salida no mostró variación respecto de marzo, ubicándose en 1,9 p.p.. De ahí el resultado levemente negativo, luego de cinco meses consecutivos con modesta reincorporación neta de empleados.

Tanto en el cotejo de los niveles de abril con los de marzo, como con los de un año antes, se observó un resultado heterogéneo. En el mes se anotaron incrementos del empleo privado en la industria 0,1% y en los servicios comunales, sociales y personales 0,3%; mientras acusaron bajas de 0,3% a 0,5% en el comercio, restaurantes y hoteles; servicios financieros y a las empresas; en el transporte y comunicaciones; y en la construcción. En tanto, en la variación interanual las subas se localizaron en la industria y servicios comunales 0,4% y la construcción 2,5%; mientras que persistieron en baja en el resto de las grandes ramas de actividad agrupadas por la EIL.

No obstante ese punto de giro en el resultado neto, y la decisión del Gobierno nacional de aumentar las restricciones a la movilidad de las personas, y en particular restringir la actividad de los sectores no esenciales los primeros dos fines de semana de junio, “las expectativas netas de las empresas en relación a la contratación de personal para los próximos tres meses resultaron positivas (0,6%) y levemente superiores a las del mes pasado”, comunicó la cartera laboral.

“Este indicador surge de la diferencia entre la proporción de empresas que esperan aumentar sus dotaciones y aquellas que esperan disminuirla: del 6,5% de las empresas que declaran que harán cambios en sus dotaciones en los próximos 3 meses, 3,6% espera aumentar la dotación y el 2,9% estima que la reducirá”, precisa el último informe mensual de la EIL”.

Sin embargo, la decisión de la AFIP de hacer retroactivo la recategorización de todos los monotributistas, como si fuera un impuesto anual, como Ganancias, generó deudas en millones de contribuyentes que afectarán sus previsiones de gastos, y con ello limitarán sus posibilidad de consumo y de ahí la actividad agregada, que se sumará al efecto negativo de la aceleración de la inflación.