De la mano de la tonificación de la economía brasileña, que se tradujo en la recuperación de las exportaciones
de automotores y de sus partes a ese mercado, el Índice de Producción Industrial habría crecido a un ritmo
superior al 8%, coincidieron las estimaciones de las consultoras privadas.
La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas comunicó que el IPI aumentó 8,6% en
febrero respecto del bajísimo nivel de un año antes, y 1,4% en términos desestacionalizados en comparación
con enero.

Mientras que el Estudio Orlando Ferreres y Asociados registró sendas subas de 8,5% en un año y 1,5% en
la medición desestacionaliz

Crecimiento heterogéneo

Semejantes tasas de reactivación determinaron no solo que el primer bimestre concluyera con una expansión
de la producción fabril en el rango de 5%, sino que abonara las expectativas de Hacienda de que en marzo se
anotará el séptimo trimestre consecutivo de incremento del PBI total.
“Para lo que resta del año, las perspectivas para la industria siguen siendo positivas, aunque podrá notarse
mayor disparidad entre la dinámica de los sectores, a diferencia de lo acontecido durante 2017″, sostienen los
economistas del Estudio Ferreres.
En tanto, los economistas de FIEL consideran que “el primer trimestre mostrará un mejor resultado que el
cierre de 2017”, aunque reparan en que “mientras se espera la consolidación de la recuperación de Brasil, la
industria enfrentará desafíos sectoriales que podrán moderar este ritmo de avance del 5% en el bimestre”.