Apoyados en un un exhaustivo análisis de la cadena de valor de la industria textil, desde el producto primario, hasta la confección de alta costura y su comercialización al público, los industriales se ocuparon por demostrar que “si la ropa es cara en la Argentina, la industria nacional no es la culpable, sino el estado que con sus impuestos multiplica por más de seis veces el valor agregado por el sector”; mientras que “las rentas por alquileres, cargos financieros y gastos de promociones, completan la estructura del precio final al consumidor”.

Así, según el estudio que sintetizaron en conferencia de prensa en la que participó Infobae, Jorge Sorabilla y Ariel Schale, presidente y director ejecutivo, de la Fundación Pro Tejer, no sólo destacaron que “la industria textil no es parte del problema de falta de competitividad de la Argentina, sino es parte de la solución”.

Para justificar esa apreciación mostraron un gráfico en el que revela que “del valor del precio final de una prenda, sólo 8,5% lo explica la industria manufacturera, antes de impuestos y cargas laborales; 4,8% corresponde a la rentabilidad de la marca; 2,5% a gastos de publicidad y diseño; 12,7% alquileres de los puntos de ventas; 12,2% el cargo financiero; 9% transporte y distribución y 50,3% el conjunto de impuestos nacionales, provinciales y municipales”.

Sobre esa base, Sorabilla resaltó: “La industria no puede ser eficiente si tiene detrás un Estado que no lo es”, haciendo clara referencia no sólo a la carga tributaria nacional, provincial y municipal, sino también a la burocracia para resolver los problemas y necesidades de las empresas.

Al respecto, Ariel Shale anticipó que la Fundación Pro Tejer está trabajando en un proyecto de reforma fiscal específico para el sector textil y del calzado, donde se pone el “acento en la reducción del costo laboral no salarial”.

Pese a ese cuadro, Sorabilla y Schale resaltaron que “el sector no dejó de invertir, en la última década ascendió a unos USD 4.000 millones, sólo en máquinas y equipos importados, para mantener una industria competitiva”.

 Jorge Sorabilla agregó que “El modelo económico no es amigable con el sector textil, porque no tiene un plan específico”. Sin embargo, aseguró que “la industria produce eficientemente, basta comparar las horas trabajadas, o la energía consumida por el conjunto de las manufacturas con las de sus pares de Europa, Asia y las economías globales”.

Jorge Sorabilla: “La industria produce eficientemente, basta comparar las horas trabajadas, o la energía consumida por el conjunto de las manufacturas con las de sus pares de Europa, Asia y las economías globales”

Jorge Sorabilla: “La industria produce eficientemente, basta comparar las horas trabajadas, o la energía consumida por el conjunto de las manufacturas con las de sus pares de Europa, Asia y las economías globales”

Debilidad del mercado interno y competencia de importaciones

Pese a esa característica, los industriales se mostraron preocupados en la previa al inicio de la 13 Convención de la Agro Industria Textil y de Indumentaria Argentina, bajo el lema: “Lo que nos une nos hace fuertes“, que reunió a más de 1.200 referentes de la cadena de valor en todo el país, Ariel Schale, porque “la evolución en 2017 de la cadena de valor textil y confecciones mantiene el escenario complejo evidenciado durante 2016, y que se manifiesta en la contracción de sus principales variables: nivel de actividad, capacidad instalada, exportaciones y nivel de empleo”.

Según las estadísticas del sector “el nivel de actividad de enero a julio último marcó una caída del 12,9%, en comparación con igual tramo del año anterior, aunque muestra una desaceleración del ritmo de caída del 27% en todo 2016”.

Los industriales responsabilizaron la retracción fabril al doble efecto de “la caída del poder de compra de los salarios y menor ingreso disponible de la población tras la suba de las tarifas de los servicios públicos; y la competencia de importaciones, no tanto a través de los ingresos por Aduana, sino por las crecientes compras de argentinos que viajan fuera del país y a través del sistema electrónico con entrega puerta a puerta”.

Los industriales textiles se inquietaron por la “protección del fuero contencioso administrativo a importadores inescrupulosos”

Los industriales textiles se inquietaron por la “protección del fuero contencioso administrativo a importadores inescrupulosos”

Los últimos datos a julio revelaron que “el incremento de los importaciones de prendas de vestir en 62% en kilos está explicado fundamentalmente por el comportamiento de los canales comerciales, principalmente por parte de las compras del canal mayorista (40,1%) y de las marcas y tiendas de retail (23%). En contraposición, las importaciones de insumos que utiliza la industria para sus procesos disminuyeron 8,7 por ciento”.

En ese punto, Ariel Schale, no tuvo limitaciones en manifestar la preocupación del sector industrial por “los amparos que emite el fuero contencioso administrativo a los pedidos de protección de importadores inescrupulosos y delicuentes, que conspira contra la producción nacional y los controles que de modo más eficiente está haciendo el Poder Ejecutivo Nacional a la competencia desleal”.

La Fundación Pro Tejer proyecta una reducción del 5% del mercado textil argentino en 2017, y una disminución de la participación de la producción nacional, que alcanzará al 40% del mercado total de 400 mil toneladas, cuando en 2016 era del 45%, sobre un total de 425 mil toneladas; y 500 mil toneladas del año previo.