“En septiembre de 2021, el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de 10 personas ocupadas del total de los aglomerados relevados aumentó un 0,2% con relación al mes anterior, sosteniendo el ritmo de crecimiento del mes pasado”, comienza el Informe Mensual de la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo.

Sin embargo, se trató de un ritmo singularmente débil para poder revertir en corto plazo la caída acumulada desde el inicio del Gobierno de Alberto Fernández -con excepción del sector público y los monotributistas que se nutrieron de quienes parte de los que perdieron los puestos en relación de dependencia en empresas privadas-, en parte atribuible a los estragos que a pocos meses de inicio de la gestión provocaron las medidas preventivas frente a la irrupción de la pandemia de Covid-19, pero en parte también a la ausencia de un plan económico que posibilitara atenuar ese impacto y generar los pilares de salida de la crisis sanitaria, como hicieron la mayor parte de los países.

Esas restricciones no impidieron que el sector público en su conjunto se destacara como el más dinámico en la creación de puestos netos de trabajo desde el 10 de diciembre de 2019, a una tasa que acompañó al crecimiento vegetativo de la población, no obstante que en diversas áreas de la Administración Central en los tres órdenes de gobierno: nacional, provincial y municipal, se registran dotaciones notablemente superiores a las que recomiendan criterios de eficiencia en diversas áreas.

El sector público en su conjunto se destaca como el más dinámico en la creación de puestos netos de trabajo desde el 10 de diciembre de 2019, a una tasa que acompañó al crecimiento vegetativo de la población (Adrián Escandar)

La cartera laboral resalta en su análisis “el repunte del mercado de trabajo, a tono con el desempeño de la actividad económica”, más aún en comparación con los muy bajos índices de un año antes que respecto de los meses precedentes.

En cambio, pasa por alto que la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) volvió a detectar por tercer trimestre consecutivo en el agregado de las empresas privadas con más de 10 empleados el aumento de la proporción de las nuevas contrataciones por tiempo determinado -a plazo fijo-, de un mínimo de 4,4% que había caído en el último cuarto de 2020 a 5,5% en el promedio de julio a septiembre últimos. Se trata de una proporción que superó en más de un punto porcentual al promedio de la serie de casi 20 años.

Sin duda, constituye un indicador de la baja tasa de inversión de las empresas en proyectos de largo plazo, ante la ausencia de un clima de negocios que impide extender el horizonte de las finanzas privadas, antes la acumulación de regulaciones, controles de precios y del comercio exterior, así como de una legislación laboral que atrasa más de 45 años.

En ese período también se incrementó, aunque más levemente, pese a que se mantiene por debajo de la media histórica, las contrataciones temporarias a través de agencias de empleo, a 0,8% del total, aunque en ese caso persiste por debajo del promedio de la serie de 20 años que es de 1,1 por ciento.

En contrapartida, la proporción de nuevos asalariados en el ámbito privado por tiempo indefinido, se redujo en septiembre por tercer consecutivo a 93,8% del total, casi un punto porcentual por debajo de la media histórica.

De todas formas, agrega la cartera laboral, a cargo de Claudio Moroni, que el incremento de los puestos de trabajos registrados en septiembre fue “similar al observado en los meses de enero y marzo de este año, cuando se había iniciado un proceso de recuperación del empleo interrumpido por la segunda ola de contagios de Covid-19; a la vez que resulta acorde a la flexibilización de las medidas de aislamiento que se impusieron en ese contexto dado el descenso sostenido de los casos”.

El informe mensual de la cartera a cargo de Claudio Moroni, resalta que el incremento de los puestos de trabajos registrados en septiembre fue “similar al observado en los meses de enero y marzo de este año, cuando se había iniciado un proceso de recuperación del empleo interrumpido por la segunda ola de contagios de Covid-19″

Ese mes, nuevamente, el crecimiento del empleo se detectó tanto en el aglomerado del Gran Buenos Aires como en el conjunto de los centros urbanos del interior del país. En el GBA se elevó por segundo mes consecutivo en 0,2%, mientras en el total del interior fue levemente mayor, 0,3 por ciento.

En relación a los meses de septiembre de los años anteriores, se observaron sendas caídas entre 2018 y 2020, ininterrumpidamente, en contraste con 2017, cuando había alcanzado una variación positiva de similar valor a la actual.

Más técnicos y menos profesionales

“El crecimiento del empleo se explica por el mayor dinamismo observado en el mercado de trabajo, tanto la tasa de contratación como la de desvinculaciones crecieron, obteniéndose una diferencia neta positiva”, sostiene el informe del Ministerio de Trabajo. Aunque, nuevamente, no repara en que en el tercer trimestre se retrajo en dos puntos porcentuales la incorporación de profesionales a la actividad privada; virtualmente se estancó la participación de los operarios, mientras aumentaron su relevancia los puestos técnicos y los no calificados.

En términos sectoriales, resalta la EIL “el crecimiento del empleo en el sector de la construcción (0,8%), así como la evolución del empleo en la industria, el comercio y los servicios financieros y a las empresas. Sólo en el caso de la rama del transporte se visualiza caída del nivel de empleo”.

Expectativas para el corto plazo

Concluye el análisis de la cartera laboral: “las expectativas empresarias en cuanto a la contratación de personal para los próximos tres meses, continúan siendo positivas y consolidan la tendencia creciente observada desde hace 6 meses”.

Sin embargo, en contraste, cabe notar que en los últimos 15 meses, desde el inicio del segundo trimestre 2020 se mantiene una alta proporción de “bajas decididas por el trabajador”, así como de la “renuncia del empleado”, fenómenos que parecen más asociados a la búsqueda de un atajo a la desvinculación laboral, ante la persistencia de la prohibición de los despidos sin causa, puesto que no se advierte un escenario de explosión de las contrataciones que ameriten el retiro en busca de mejores oportunidades de trabajo.

Por el contrario, las encuestas entre empresarios por parte del sector privado coinciden en esperar otros dos años con mínimo nivel de inversiones en el sector productivo, y por tanto anticipa una baja proporción de contrataciones netas, menos de 1 cada 14 empleadores planifican aumentar la dotación de personal, en particular por tiempo indefinido.