En el último mes en la AFIP por parte de Alberto Abad como director general, los recursos tributarios registraron, en
valores nominales, un pobre desempeño, habida cuenta de que sumaron $238.836 millones, un 12,5% más que en
el mismo mes del año anterior.
Sin embargo, el flamante director, Leandro Cuccioli, que venía desempeñándose como secretario de Servicios
Financieros en el Ministerio de Finanzas, “está en la AFIP desde el 5 de marzo, empapándose de todos los temas,
de las principales líneas de trabajo”, según dijo a Infobae su antecesor.
Aunque formalmente asumió hoy, dijo en la clásica conferencia mensual, en la que participó este medio, que “en el
último mes gravitó el efecto del pago del saldo de la exteriorización de activos en marzo de 2017″, unos $36.000
millones. En ausencia de ese efecto puntual, y para una comparación homogénea, “los recursos tributarios
crecieron en 36,9%, reflejando los efectos del aumento de la actividad, el empleo y la eficiencia en la tarea de
fiscalización

Asimismo, en el primer trimestre de 2018 los ingresos a las arcas públicas sumaron $736.463,3 millones, que
significaron un incremento de 23,6% en comparación con el período enero-marzo de 2017.

En ese caso, el desempeño de los recursos tributarios, descontado el efecto de Impuesto a la Exteriorización de
Activos que venció en marzo de 2017, fue de un crecimiento nominal del 34,4%, unos 10 puntos porcentuales más
que la tasa interanual de la inflación del período.

Actividad y algo más

Destacó Leandro Cuccioli que en el desempeño de la recaudación en el último mes bajo la órbita de Alberto Abad,
gravitaron: “La prociclidad del cobro del IVA, se acelera cuando aumenta el PBI; la eficiencia en la
administración tributaria; efectos estadísticos derivado de regulaciones de devoluciones atrasadas de impuestos
que bajaron la base de comparación; y el efecto de la exteriorización de activos, aunque en sentido inverso se
observó el efecto en Ganancias de la actualización automática del mínimo no imponible de la Cuarta Categoría por
el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables)”.
Y agregó el nuevo recaudador que “ahora el comportamiento del pago de impuestos por rama de actividad es más
homogéneo que en el pasado reciente, porque todos: comercio, industria, servicios públicos y privados y la actividad
financiera, tuvieron un aumento parejo”.

Además, uno de los máximos colaboradores que Cuccioli heredó del equipo de Alberto Abad resaltó que “con la
factura M, que posibilitó filtrar a quienes mostraban abultados créditos fiscales de IVA falsos, se detectaron
operaciones inexistentes por unos $30.000 millones y ahora se estima se redujo a unos $500 millones”.

Cabe destacar que la Factura M es una figura que el organismo desarrolló en la breve vuelta de Abad, para
detectar acciones sospechosas de falsedad con facturas por transacciones inexistentes, las cuales, en caso de
sospecha se habilita al comprador de un bien o servicio a retener el total del IVA y depositarlo automáticamente en la
cuenta de la AFIP.