En una Argentina que no sólo mantiene un alto ritmo de inflación, sino también una elevada volatilidad del tipo de
cambio, dos ingredientes claves del mercado inmobiliario, el acceso a la compra de la vivienda no está exenta de
sinsabores, tanto en la previa, como a posteriori, cuando se usa el crédito indexado, como es el caso del UVA o UVI,
Unidad de Valor Actualizado, o Unidad Valor Vivienda, que se ajustan por la inflación.
Sin embargo, una vez más los datos del Banco Central dieron cuenta de que en febrero el segmento de los
préstamos hipotecarios fue el más expansivo, con 7,6% respecto del nivel de enero, por la conjunción del
devengamiento de intereses mes a mes de los que sólo se pagan parcialmente, porque el resto se capitaliza
(aumenta la deuda nominal original), con la formalización por parte del sistema bancario de las solicitudes que tienen
cartera, algunas desde hace más de 50 días. En total se elevaron en unos $10.240 millones, a poco más de
$145.100 millones.

Es que la escalada violenta del dólar en el mercado de cambios, 4,3% en el promedio de febrero, no frenó el
otorgamiento de los préstamos, pese a que genera serias dificultades y malestar en los tomadores de créditos
hipotecarios, en particular de los solicitantes de líneas indexadas por UVA, porque se genera un bache inquietante
entre el monto aprobado en pesos y el precio del inmueble que en general se pacta en dólares, que en el promedio
de las transacciones, del orden de los USD 130.000, según los datos que aporta mes a mes el Colegio de
Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, representa un faltante de hasta USD 10.000, unos $200.000, al momento
de la escritura.

Un claro atenuante fue la decisión del conjunto de los bancos, a instancia de la iniciativa de las entidades oficiales,
de ampliar el monto original solicitado hasta 10 días antes de la fecha de la entrega del crédito y extender el plazo
de pago, para no afectar la relación cuota-ingreso del grupo familiar.
En comparación con el nivel de un año atrás el monto de los hipotecarios acusó un crecimiento del 128,6%
nominal, equivalente un incremento de más del 80% en el equivalente en dólares y 83% en pesos, en su mayor
parte para la compra de la vivienda, porque una parte se los utiliza como garantías en la compra de máquinas y
equipos, en particular por parte de las Pyme.

En ese caso se trató en el quinto mes consecutivo de liderazgo en la tasa de expansión, luego de 9 meses de
supremacía de los prendarios, en general vinculados con la compra de automotores 0Km; y postergando ambos a la
dinámica más moderada de los créditos personales y financiamiento de compras con tarjeta de crédito.