Acorde con lo que venían anticipando los datos del empleo registrado y las expectativas de mercado que
obtiene mide el Ministerio de Trabajo, el mercado laboral cerró el 2017 con sendos aumentos de 1,1% de la
población las tasas de participación y demanda de la economía de trabajadores.
Así se desprende de la última Encuesta Permanente de Hogares del Indec, que arrojó una tasa de desempleo
de 7,2% de la población económicamente activa; la menor desde el último cuarto de 2014, cuando fue de
6,9%, aunque en ese caso el organismo a cargo de Jorge Todesca aclara que “las estadísticas anteriores a
2016 hasta 2007 deben ser tomadas con reservas”.

Sobre una población en los 31 grandes aglomerados urbanos del país, de 27,63 millones de personas, el Indec
registró una oferta laboral de 12,8 millones, de las cuales 11,9 millones estaban ocupadas en tareas
remuneradas y 926 mil se encontraban desempleadas, pese a que querían ocuparse.

Mientras que de los ocupados, el organismo oficial de estadística registró que 1,3 millones estaban
subocupados, esto es trabajaron menos de 35 horas semanales pese a que estaban interesados en emplearse
por más tiempo,y 1,9 millones de los ocupados se encontraban en búsqueda de un mejor empleo, sea en
remuneración o en afinidad a sus capacidades.

Elevada elasticidad empleo-PBI

Las limitaciones resultantes de la virtual intervención del Indec en casi una década, entre 2007 y 2015, impide
hacer un análisis comparativo fino de largo plazo de la dinámica del mercado de trabajo, sin embargo, pocas
veces se observó un crecimiento virtuoso de la oferta y de la demanda de empleos como la que se registró en
el último año, porque en ambos casos se superó largamente la tasa de crecimiento vegetativa de la población.
Según el sondeo del Indec la oferta laboral en los aglomerados urbanos se elevó 3,4%; en respuesta a un
mercado más activo que incrementó la ocupación de puestos en 3,8%, en una economía que se estima creció
menos del 3%, aunque entre extremos habría ascendido al 4 por ciento.

De ahí surge que la elasticidad empleo-PBI fue cercana a la unidad: por cada punto porcentual de aumento del
PBI los puestos de trabajo ocupados se expandieron otro punto porcentual.
Cabe destacar que el Indec no dio precisiones sobre los sectores y formas de contratación que
fundamentan semejante tonificación del mercado laboral, aunque de los informes mensuales de Trabajo se
desprende que sobre una nómina de poco más de 12 millones de empleos registrados, casualmente similar a la
muestra total, con ocupaciones en negro, del Indec, surge que la franja más dinámica fueron la de los
trabajadores en condición de monotributistas puros, se puede asemejar a nuevos emprendedores; ocupados en
casas particulares; monotributistas sociales; y asalariados, tanto en el ámbito privado como en el sector público.
La extrapolación de los datos del Indec al universo total de unos 46 millones de habitantes determinó que
la oferta laboral, personas que buscan activamente un empleo, de las cuales la mayor parte había logrado su
objetivo, sumaron unas 21,5 millones, con 19,7 millones de ocupados y 1,7 millones de desempleados.
Y tanto las fuentes privadas, como oficiales, coinciden en estimar que las expectativas de creación de empleos
se mantienen moderadamente positivas para el primer trimestre del corriente año.