La brusca devaluación del peso en mayo y la persistencia de mayores tasas de interés para los créditos personales respecto de los niveles que rigieron hasta marzo, junto con una huelga de camioneros en Brasil que afectó la provisión de autopartes de ese origen, provocaron en el último mes un debilitamiento de la reactivación del mercado automotriz, al punto de que las terminales acusaron la primera contracción de las entregas a concesionarios, después de 22 meses consecutivos de reactivación.

Los datos duros de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) dieron cuenta de que en el último mes “las terminales automotrices produjeron 46.835 vehículos (automóviles y utilitarios), subieron 3,5 % respecto del desempeño de mayo de 2017”.

Ese modesto aumento, después de un cuatrimestre donde se habían anotado subas de dos dígitos altos, con la excepción de la baja estacional de enero, se explicó por el debilitamiento de la demanda interna de nacionales que en mayo se contrajo 7 por ciento.

Por el contrario, el comercio exterior de automotores se mantuvo en la senda expansiva, aunque también acusó el impacto del cambio de las reglas de juego que impuso la sorpresiva corrección cambiaria desde fines de abril y el mantenimiento de altas tasas de interés, no solo como parte de la política antiinflacionaria, sino también de ataque al renacimiento de la demanda agresiva de dólares por parte de empresas y consumidores.

Bajó el déficit comercial

La inercia de pedidos de los concesionarios de meses anteriores, y la tendencia que mantienen algunos consumidores de “ahorrar” en dólares rodantes, con la compra de unidades que demoraron en acusar en el precio final el efecto de la devaluación, explicaría la firmeza de la demanda de importados. De todas maneras el 4% de crecimiento significó un debilitamiento de la senda expansiva de los meses previos.

Mientras que las exportaciones, curiosamente, también perdieron fuerza, habida cuenta de que de crecer a tasas de más de 25% en la primera parte del año, se atenuó a 7,7%, con 21.431 automotores.

El saldo de la balanza comercial se mantuvo con signo negativo, pero se achicó a 33.239 unidades, 10,6% inferior al registrado en igual mes del año anterior.

Buen balance de 5 meses

En los primeros cinco meses, el sector produjo 203.235 unidades, se elevó 16% respecto de las 175.158 unidades que salieron de las líneas de montaje en igual período del año anterior.

Mientras que las ventas a los concesionarios sumaron 366.249 unidades,  registró un incremento de 9,4 por ciento.

En ese período las terminales exportaron 98.676 unidades, subieron 25,4%; en tanto las de ventas de importados ascendieron a 262.629 máquinas, 10,5% más.

Las preocupaciones de la industria

El presidente de Adefa, Luis Fernando Peláez Gamboa, destacó que “el sector se encuentra trabajando en los nuevos objetivos planteados luego del encuentro sectorial que lideró el presidente de la Nación, Mauricio Macri, a mediados de mes en Córdoba”.

Y comentó que “en cada una de las mesas de trabajo (logística, integración, asuntos laborales, negociaciones internacionales, regulaciones, impuestos) hay que seguir trabajando en los temas pendientes y que tienen como objetivo alcanzar el millón de unidades de producción de cara a 2023”.

En ese punto, el industrial reveló inquietud por la sorpresiva escalada del tipo de cambio y la persistencia de altas tasas de interés: “En los próximos meses se deberá ir monitoreando el impacto tanto de la corrección cambiaria como del comportamiento de las tasas de interés, variables que influyen sobre la producción, exportación y venta de vehículos”.

Adicionalmente, se sumó en el mes la aparición de una variable exógena, como “la huelga de camioneros en Brasil”, porque ha tenido impacto sobre la actividad de las terminales para abastecer ese mercado, al afectar “el abastecimiento de partes y piezas al mercado local obligando a concretar paradas de plantas, situación que llevará varios días hasta tanto se normalicen los procesos y el normal funcionamiento productivo”, dijo Peláez Gamboa.