La concentración de aumentos de tarifas y de servicios privados en el primer cuarto del año, como es la práctica
que desde 2016 impuso el Gobierno de Cambiemos volvió a afectar negativamente sobre los bolsillos de los
consumidores en el período.
Según la Encuesta de Expectativas de Inflación que publica el Centro de Investigación en Finanzas de la
Universidad Torcuato Di Tella en marzo subió la percpeción de la población para los próximos doce meses
a 29,2% en el promedio de los casos, subió en 2,2 puntos porcentuales respecto del sondeo previo.
Aunque en la mediana de las respuestas, el número que saca el efecto de las percepciones de los extremos, se
mantuvo en 20% anual.

La inflación esperada, según el promedio, aumenta en la Capital Federal en 6,12 puntos porcentuales, a 28,3%
y en el Gran Buenos Aires 2,7 pp, a 30,4%, mientras que disminuye en el Interior del país 0,7 pp, a 27,7% anual.

Lejos de la meta oficial

En todos los casos, incluso en la mediana, las expectativas de alza de precios al consumidor a un año se
ubican muy alejadas de la meta recalibrada del 15% que fijó el Ministerio de Hacienda, y a la cual se están
alineando las pautas para las subas de salarios, aunque en ese caso, en general acotado a un período de 8
meses, para luego revisarse en función de la inflación real acumulada en ese período.

En la distribución por nivel de ingreso, el CIF dio cuenta de que las expectativas de inflación subieron tanto para
los sectores altos como bajos, aunque a un ritmo notablemente mayor del que arroja el consenso del mercado,
que no solo toma en cuenta los precios en góndola, el tipo de cambio y el rebalanceo tarifario, sino también los
servicios privados que en general suben escalonadamente, como alquileres, medicina prepaga, garage, entre
otros.