Por Daniel Sticco

Las estadísticas del Indec muestran desde octubre de 2016 una clara desaceleración del ritmo de aumento promedio de los precios al consumidor, desde un rango de 43% a 22% en junio, en comparación con un año antes.

Sin embargo, semejante “desinflación”, como define el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, no parece ser percibida por el promedio de las familias en todo el país. Un sondeo de opinión de 1.200 casos en los principales aglomerados urbanos, en la primera quincena de julio arrojó un rango esperado de alza de precios de 22,9% en la ciudad autónoma de Buenos Aires y hasta 31,8% en el Gran Buenos Aires, y un valor intermedio, aunque muy próximo al extremo superior de 28,3% en el interior. La media general se ubicó en el 29,3 por ciento.

Ese fue el resultado del último relevamiento del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella de la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) de julio de 2017.

En rango inferior se ubicó la mediana de los consultados, esto es el número que divide a los consultados en dos partes iguales, por arriba y por debajo, en torno al 20 por ciento.

En ambos casos se trata de valores muy superiores a las metas que se fijó el Banco Central de 17% como punto extremo a diciembre próximo, y una banda de 8% a 12% para el año próximo.
Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, sostuvo que “las expectativas de inflación, de acuerdo a la mediana, se mantienen constantes tanto para la población de ingresos altos como para la de ingresos bajos. Según el promedio, las expectativas suben para ambos sectores”.


Cabe notar que en las mediciones oficiales de variaciones de precios se toman promedios, ponderados por el consumo de cada producto y servicios en los hogares, y no la mediana, que si bien estadísticamente se considera el más apropiado porque depura el efecto de los valores extremos, hacia arriba o abajo, no es comparable con la medición que mes a mes informa el Indec.

Un factor clave que explicaría las expectativas altas de inflación de la población fue la acumulación de autorizaciones de alza de los precios regulados, como a los combustibles, cigarrillos, agua, medicina prepaga, que se suman a la estacionalidad de los servicios de esparcimiento por las vacaciones de invierno y el despertar del dólar entre mayo y junio, que llevó al Banco Central a subir las tasas de política monetaria.