Así se desprende de la actualización del “Mapa de la Inversión”, que desde el 11 de diciembre de 2015 actualiza minuto a minuto la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, ahora bajo la presidencia de Juan Tripodi, y siempre dependiente del Ministerio de Producción que encabeza Francisco Cabrera.

“Actualmente el equipo de la Agencia gestiona el aterrizaje de UDS 67 mil millones de inversiones, y unos sesenta mil millones más de inversiones latentes. Es fundamental esta gestión, para impulsar la puesta en marcha de proyectos productivos que generen empleo de calidad y mejoren la calidad de vida de los argentinos”, había dicho Cabrera el 4 de agosto, cuando asumió Tripodi al frente del organismo.

Dos semanas después se comprobó que esos datos correspondían al cierre de junio, y ahora se elevaron a USD 69.085 millones, distribuidos entre 584 proyectos y 453 empresas, con un promedio simple de USD 3.454 millones por mes; USD 118 millones por emprendimiento y USD 153 millones por empresa.

Sin embargo, la dinámica de los anuncios, y más aún su ejecución, mantiene una apreciable desaceleración respecto del impulso que habían mostrado en el primer año de Gobierno, cuando alcanzaron sendos picos en junio y julio de 2016 con 38 y 24 proyectos por montos globales de 7.500 y 5.200 millones, respectivamente.

De todas formas, en julio apareció un dato alentador, que podría indicar un punto de giro, que fue el impulso concreto que adquirieron las importaciones de bienes de capital con un salto del 35% en cantidad de máquinas y equipos respecto de los valores de un año atrás, según el informe mensual del Intercambio comercial argentino.

Según el Mapa de la Inversión, el cual se corrige cada mes, no sólo con el agregado de los anuncios diarios, sino con la revisión de las comunicaciones previas, casi el 90% se concentra en apenas 8 sectores: petróleo y gas 31%; minería 12%, telecomunicaciones y tecnología 11%; desarrollos inmobiliarios y energías renovables 8% en cada rubro; bienes de consumo y generación y servicios públicos poco más de 6% en cada caso; y un poco menos de 6% en bienes industriales.

Economistas y empresarios consideran que después de las elecciones de octubre, y en la medida en que el Gobierno logre consensos para poder impulsar sendas reformas tributarias y laborales que conduzcan fundamentalmente a reducir la presión tributaria y elevar la competitividad de la producción nacional, no sólo las inversiones podrán pasar del plano de los anuncios al de la ejecución, sino a tornarse más extendida.

Ese proceso se estima clave para poder dar un salto de productividad, tanto en la industria, como en los servicios, públicos y privados, y de ese modo consolidar un incipiente proceso de aumento del poder adquisitivo de las remuneraciones.