Enviado especial a Mendoza. Unos 200 asistentes del mundo de las finanzas de las empresas y bancos participaron de la 39 Convención Anual del IAEF, que este año tiene como con el lema: “El camino hacia un país confiable”.

“Cuando se definió el lema de este encuentro anual, a comienzos de este año se veían las señales de que desafortunadamente no somos un país confiable y por eso no vienen las inversiones extranjeras, y los argentinos ahorran en dólares”, dijo en la apertura el presidente del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, Alejandro Oberst.

A su entender, Oberst consideró que “hay varias razones de la desconfianza, y de por qué  aún en momentos de bonanza y confianza no invertimos, porque se duda de la continuidad. Los principales responsables son la justicia, que no cumplió con el rol del que las hace las pague; la política porque tiene una cuota fundamental en el daño de los valores y de lo que está bien, cree que la jubilación es un derecho y todos quieren cobrar pese a no haber aportado; la educación es un derecho, pero nadie la quiere pagar; lo mismo ocurre con la salud, y también la luz, el gas y el agua. El resultado que se gasta más de lo que se recauda”.

Pero también dijo Oberst que “el empresariado también tiene que estar dispuesto a generar ideas para que los ahorros en el extranjero vuelvan al país, pero también los de los funcionarios; y aporten al financiamiento del Estado y con ideas concretas; y que se puede bajar la rentabilidad y generar empleos, porque es mentira que al empresariado no le importa la gente”.

Nada de eso ocurre por ahora, y frente a la “tormenta” externa, y la desconfianza secular de los argentinos, no sorprendió que la 15 Encuesta Anual que la consultora EY le hizo a los más de 200 participantes de la Convención del IAEF en las últimas tres semanas de agosto, arrojara un panorama crítico para el corto plazo, sobre las fuentes de financiamiento y las perspectivas de inversión de las empresas.

“Las expectativas de crecimiento de ventas y rentabilidad resultaron ser las más bajas de los últimos 3 años, aunque el 55% aún piensa que podrá incrementar sus ventas, el 44% su rentabilidad y el 46% sus inversiones”, dijo el consultor.

“En general lo que nos han dicho los asistentes es que el 2018 no será un buen año para el valor de las empresas. Este diagnóstico, muy influido por lo sucedido en estos últimos 15 días, no es una novedad, aunque la encuesta nos da datos concretos del impacto de los recientes cambios en la economía”, observó De Gregorio.

En línea con lo propuesto por el IAEF de pensar cómo transitar hacia un país confiable el socio de EY observó que si bien  hay consensos de que “nuestros recursos naturales y la tecnología e infraestructura para ponerlos en valor, y nuestros recursos humanos, que nos dan un capital intelectual que puede ser exportado, parecen ser los motores, el problema es que cuando pasamos del diagnóstico a la acción, nuestras expectativas no se materializan“.

Eso ocurre, dijo De Gregorio porque “en 35 años de democracia no hemos logrado darnos una moneda y un marco regulatorio y jurídico que estén al nivel de lo que necesitan nuestras empresas para crecer y generar valor”.

La sensación de los ejecutivos de finanzas es que “los sectores que deberían recrear la confianza son el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y los sindicatos, junto con la búsqueda de consensos, porque en el mundo de los negocios confianza es crear valor”.

La exclusión de los ejecutivos y de las empresas de esa lista se explicó porque “se cree que el Estado debe hacer, pero la solución viene por tomar protagonismo. Siempre se ponen obstáculos, pero hay países en los que las empresas están a 40 km de que le caiga una bomba y desaparezca un planta y es una petencia, como Corea del Sur, o un país con menos 40 metros de una superficie plana y es una pradera que exporta récord de lácteos”, concluyó De Gregorio.