Por tercer mes consecutivo el nuevo índice del Indec que mide la variación del promedio de salarios de la economía, en blanco y en negro, arrojó un incremento moderadamente superior a la tasa de inflación, en cualquier medición: mensual, acumulada del año y en los pasados doce meses.

Claramente, el efecto de las paritarias que en todos los casos cerraron con ajustes superiores a la pauta de alza de precios al consumidor que se fijó el Gobierno, como la reactivación de la economía, aunque desde niveles muy bajos, y en particular la desaceleración del ritmo de alza de la inflación, explican la recuperación.

El índice de salarios total del sector registrado mostró un crecimiento de 1,7% en mayo de 2017 respecto al mes anterior, como consecuencia del incremento de 2% del sector privado y del 1,3% en el sector público. Por el contrario, luego de notables alzas en los dos meses previos, las remuneraciones de los ocupados en la informalidad, ahora subieron en menor medida; uno por ciento.

El promedio general de los tres indicadores fue de 1,6%, tres décimas de puntos porcentuales superior al IPC del área metropolitana de Buenos Aires.

La tonificación de los salarios comenzó, en la media general, en marzo, coincidentemente con el inicio de la actividad a régimen normal, luego del estacional receso de las vacaciones de verano. El índice total registrado mostró un crecimiento de 11,1% en los cinco primeros meses; medio punto más que la inflación del período. Se desagregó en 12% de alza en el caso del sector privado registrado y 9,7% en la administración pública nacional. Mientras que en negro repuntó 12,2 por ciento.

También en el cotejo interanual el Indec acusó un aumento del promedio de los salarios superior a la inflación del 24%; para el caso de los empleados privados 29,8% y de los ocupados en el sector público 28,9%. Significaron sendas alzas en términos reales de 4,7% y 4%, respectivamente.

Esas mejoras de los salarios explican la reactivación moderada de los índices de consumo. Primero lo habían hecho los durables, como la demanda de automotores y motos, y también la compra de departamentes, y más recientemente se extendió a los perecederos, como alimentos, bebidas y productos de limpieza, y dentro de los servicios, los vinculados con el turismo dentro de las fronteras.