El Indec informó que en el segundo semestre de 2017 la pobreza disminuyó por tercer período de seis meses
consecutivos, a 25,7% de la población y a 17,9% de los hogares, en el agregado de 31 aglomerados urbanos
con una población agregada de 25,6 millones de personas.
Mientras que el indicador de indigencia, definido por la relación entre los ingresos de la población y el grupo
familiar con el costo de la canasta básica alimentaria, descendió a 4,8% de los habitantes y 3,5% de los grupos
habitacionales.

Entre los factores determinantes del tercer avance a la baja de los índices de pobreza e indigencia se destacan:

1. La desaceleración de la tasa de inflación, de un pico del 40% en 2016 a 25% un año después;
2. La reactivación de la economía, aunque aún no alcanzó a la mayor parte del sector industrial, de la mano
de la baja de los impuestos; la desinflación; la reapertura del crédito internacional; y la recuperación de la
economía brasileña; y
3. La respuesta positiva del empleo, tanto en lo referente al aumento de la oferta como a la demanda de
trabajadores, y el notable incremento de las horas obrero trabajadas, que posibilitaron cerrar un año con
crecimiento de la masa salarial del orden de 4%, según estimaciones del Ministerio de Trabajo.

Señales de alerta en el primer trimestre

La postergación de los aumentos de tarifas para los primeros meses del nuevo año, cuando estaban previstos
para el último trimestre de 2017 contribuyó a una baja de los índices de pobreza e indigencia superior a lo esperado.
Pero si bien el Presidente destacó que “2,7 millones de personas dejaron el estado de pobreza y 610 mil
salieron de la situación de indigencia”, en los últimos dos años, también destacó en un mensaje al país que
“falta mucho”.

Sobre todo porque el freno del proceso de desinflación en los últimos meses hizo que tanto los indicadores
claves para fijar el umbral de pobreza e indigencia, como son la variación de la canasta básica total y la canasta
básica de alimentos, no solo se encarecieron desde noviembre de 2017 hasta febrero más que el promedio de
suba de los precios al consumo, sino también más que el ajuste de los salarios y la movilidad jubilatoria.

De todas formas, en el Gobierno vuelven a confiar en que como en 2016 y en 2017 se registre en el segundo
semestre de 2018 un punto de giro, tanto en la senda de la desinflación como de reactivación, que posibilitarán
nuevos progresos en la reducción de los indicadores de pobreza e indigencia.