En la previa al inicio de la Protextill.18, las máximas autoridades de la Fundación Pro Tejer, destacaron que pese a estar en presencia de otro año recesivo, con una contracción del mercado total del orden de 9% que se suma a la baja del 16% en el bienio previo, sorprendieron a la prensa, en la que estuvo Infobae, con un mensaje esperanzador hacia el futuro.

“Con alto potencial signado por el desarrollo de las nuevas políticas industriales de las transformaciones, que tiene impacto en la producción y comercialización que permiteexplorar nuevos negocios globales, para la industria automotriz, la aviación, la minería, ya no más indumentaria y blanco, sino que se abre un futuro de despliegue y oportunidad, como fue en su momento el surgimiento del plástico”, dijo Ariel Shake, director ejecutivo de Pro Tejer .

Mientras que el presidente de la entidad Yeal Kim, electo en abril, resaltó el memorandum de entendimiento (MOU) para la creación de un Centro de Formación Profesional y un Centro de Innovación Textil entre KOPO (Korean Politechnics), la UNSAM (Universidad de San Martín) y la Fundación Pro Tejer, en el marco del compromiso por el desarrollo del sector asumido por la nueva presidencia de la Fundación, y con el objetivo de tener un rol de liderazgo en la aplicación de las nuevas tecnologías dentro de la revolución industrial 4.0.

“La firma de este documento tiene como finalidad la generación de una oferta de capacitación de alta calidad acorde con los actuales requerimientos de las nuevas plataformas productivas de la industria textil caracterizada por la mayor digitalización, automatización e interacción con la robótica, para que el robot trabaje junto con el humano, con el consumo y la producción interconectados”, dijo Yeal Kim.

Coyuntura complicada

En contraste con esa visión de futuro y confianza en que la Argentina puede convertirse un competidor de peso en el mundo, si el Gobierno responde con la sostenibilidad de un tipo de cambio competitivo, pero que a la vez, logre domar la tasa de inflación y disminuya la presión tributaria, para que pueda tonificarse el consumo interno, las exportaciones y la inversión; los industriales no dejaron de transmitir sus dudas por la coyuntura.

“Inquieta el nivel de la presión tributaria, las tasas de interés, el costo de la energía, la baja profundización del sistema financiero, la deficiente educación pública, porque  implica sobrecostos que afectan la competitividad sistémica”, agregó Jorge Sorabilla, vicepresidente de Pro Tejer.

“De la crisis se sale con más producción, con el anterior tipo de cambio la industria sufría muchísimo, porque la importación llegó a absorber la mitad de un mercado de 500 mil toneladas; ahora con la devaluación que hizo el mercado se abre un nuevo orden. Pero la devaluación sólo no corrige el problema. Hoy la cadena de pagos está atrasado en 30 días, y aumentaron los cheques retrasados en un 50%, de poco más de 1,2% del total a casi 2%, agregó Kim.

“Hoy con este tipo de cambio las grandes empresas que invirtieron en los últimos años en tecnología de punta son  competitivas, incluso con China, pero los impuestos son 50% frente a 20%”, dijo Yeal Kim,  eso es lo que “nos saca de mercado, y si la inflación se mantiene, se puede perder esa ventaja cambiaria”.

Mientras que el mercado interno total se estimó que se contrajo 26%, respecto del punto de partida de fines de 2015, al sumarse una caída de 9% prevista para todo en 2018 sobre 2017; desde 500 mil toneladas cayó a menos de 400 mil, con mucha competencia de importados que ingresaron antes del nuevo tipo de cambio, con un tipo de cambio de unos $17″, dijo Ariel Shake.

De ahí que se concluyó que el corriente año está virtualmente cerrado y con perspectiva de suspensiones y despidos, por la competencia de los productos importados aún sin vender.

Las expectativas de reactivación están centradas en 2019, pero para los industriales destacaron en diálogo con periodistas que necesitan que “el Gobierno defina un plan destinado a disminuir la presión tributaria, bajar el costo relativo de la energía para las industrias, y el costo del crédito, y, fundamentalmente que los salarios puedan recuperar poder de compra”, planteó Sorabilla.