Un estudio privado midió la desafectación de 4.452 personas y 4.415 trabajadores que sufrieron el recorte de la jornada laboral. Los casos más afectados

El mercado de trabajo continúa emitiendo señales dispares, y aparentemente contradictorias, de empleos que se destruyen, principalmente en la franja de trabajadores privados registrados, y también de aumento en el total agregado que incluye a gran parte de la administración públicas y las tareas individuales formales de modo independiente y autónomo: monotributistas, personal de casa de familia, profesionales y otros cuentapropista.

En la primera franja, asalariados, tanto en actividades en empresas particulares, como en la administración en los estados nacional, provincial y municipal, la consultora Tendencias Económicas anotó en febrero denuncias de los sindicatos de otros 4.452 trabajadores.

Como se trata de una estadística que siempre suma, porque no observa en los medios declaraciones de las fuentes sindicales ni empresarias de las incorporaciones de personal, en el acumulado de los últimos doce meses acusó un total de poco más de 100.000 personas que perdieron sus empleos.

El ritmo de despidos se redujo en más de 61.000 personas y el de suspensiones en unas 7.000, en comparación con el pico registrado por un estudio privado en febrero de 2016
No sólo eso, también registró la consultora que dirige el economista José Luis Blanco que en febrero 4.415 trabajadores fueron afectados por recorte de la jornada laboral, ante la debilidad de la demanda de producción nacional que mantienen algunos rubros, como la rama automotriz y de autopartes, ante la lenta salida de la recesión de la economía brasileña.

En ambos casos se trata de niveles que mostraron una notable desaceleración en comparación con el segundo mes de 2016, cuando las fuentes sindicales habían informado sobre 65.799 despidos y 11.640 suspensiones.

“El 46% de los despidos se localizaron en las ramas metalúrgica y textil, y el resto en autopartes, petróleo, alimentos, plásticos, salud, materiales de construcción y comercio, entre otros. Mientras que la industria automotriz y autopartes concentró el 60% de las suspensiones del mes, la textil, el 33% y la frigorífica y de artículos para el hogar, el 7% restante”, sintetiza el informe mensual de Tendencias Económicas.

Aumento del empleo total registrado

Sin embargo, como en el ciclo de la vida de las personas, también en mundo de las empresas se advierte que así como algunas mueren o merman su actividad, luego de haber alcanzado un punto de saturación, también hay otras que nacen y que se desarrollan, dando lugar a la creación de empleos. A eso se suma la vocación del sector público de generar puestos en años electorales.

El Sistema Integrado Previsional Argentino y las cuentas sueldos, acumularon un repunte del empleo, tanto respecto de los niveles mínimos de mayo 2016, como de diciembre 2015
Así surge con claridad de los datos de la ocupación registrada, tanto en el sector público, como en el privado no asalariado, del Ministerio de Trabajo, con la estadística que brinda el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA); como también del Banco Central de la República Argentina sobre las “cuentas sueldos” en el sistema financiero en su conjunto.

En el primer caso, a diciembre de 2016 se anotaron 12,1 millones de empleos, aumentaron en poco más de 80 mil de los cuales 24,4 mil correspondieron al sector privado (subieron en 67 mil los no asalariados y cayeron en 43,6 mil los en relación de dependencia); 29 mil al sector público y casi 28 mil a monotributistas sociales.

Mientras que en el segundo, el BCRA registró a noviembre último 8,66 millones de empleados que recibieron su salario a través de acreditación en cuenta bancaria por parte de 198.234 empresas, con un promedio de 43,7 personas por establecimiento. Significaron sendos aumentos de unos 105 mil trabajadores y de 10.500 sociedades adheridas al sistema.

De la serie del Banco Central surge que los nuevos empleos incorporados al sistema de acreditación bancaria de los salarios correspondieron a pequeñas empresas, con un promedio de 10 trabajadores por establecimiento. De ahí que en el total nacional, esa relación pasó de 45,6 personas en diciembre de 2015 a 43,7 casi un año después.

Por Daniel Sticco