El Índice General de Salarios que releva el Indec acusó en el tercer mes del año una suba nominal de 1,9%, cuatro décimas menos que el aumento promedio de precios al consumidor.

Se trató de la cuarta baja consecutiva en términos reales, esto es se intensificó la pérdida de poder de compra de las remuneraciones, porque la aceleración de la tasa de inflación superó con creces la mejora nominal de los salarios.

En el desagregado del indicador, que comprende tanto a los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia en blanco, como en negro, y del sector público y privado, dio cuenta que sólo el promedio de los ocupados registrados en las empresas particulares lograron revertir la sostenida baja del salario real.

Fuentes del Ministerio de Trabajo estimaron que ese fenómeno se explica por “el gatillo” de las cláusulas de revisión de los acuerdos de aumentos celebrados en paritarias desde el segundo trimestre del año anterior, porque la inflación real superó con holgura a la base tomada como referencia para el aumento de las remuneraciones.

Por el contrario, en el resto de las categorías de trabajadores por tipo de empleador y forma de contratación se observaron nuevas pérdidas de poder adquisitivo.

En el promedio general, el índice de salarios del Indec acumuló en el primer cuatrimestre una disminución real de 4,5%, habida cuenta que frente a una suba nominal de 5%, se contrapuso un salto de los precios del 9,95 por ciento.