El ex ministro de Economía de la Alianza, Ricardo López Murphy, analizó la brusca caída de precios de las acciones en Argentina y el mundo en las últimas semanas, junto con una pronunciada devaluación del peso argentino.

“Siempre me pareció que el gradualismo, creo que por definición, es mucho más costoso que una terapia de corrección inicial, porque a igual corrección, en el gradualismo tiene dos costos: la acumulación de deuda y los servicios de la deuda de este proceso”, manifestó el ex ministro a AM Ecomedios.

López Murphy añadió que “si se cruza una segunda noticia negativa en el camino, el costo, al estar uno endeudándose y volviéndose más frágil, es todavía más significativo. Por eso la diferencia entre un tratamiento inmediato y uno gradual es para evitar esa vulnerabilidad, esa sorpresa y ese sobrecosto”.

“El clima de opinión en la Argentina se ha vuelto menos optimista, y eso es producto de que se ve un escenario no tan favorable y generoso como parecía ese de tasas de interés en el mundo cercanas a cero”, evaluó.

López Murphy consideró que la caída de los precios de los activos en los mercados financieros internacionales estuvo vinculada a “una estimación de una suba de la tasa de crecimiento mundial“.

“Es natural que la tasa de interés real a nivel mundial tome un mayor crecimiento, que va a encarecer estructuralmente nuestro financiamiento y nosotros somos demandantes de financiamiento, por el fuerte desequilibrio fiscal”, expresó el economista.

“Para nuestra situación no es una buena noticia. Tampoco es dramática en el entorno que ha ocurrido. Si la tasa (de los bonos del Tesoro de los EEUU a 10 años) pasa de 2,3 ó 2,4 por ciento a 2,9%, eso significa que el financiamiento mundial se encareció 0,5%. Nos va a costar, a hacer menos favorable el entorno, pero no es tan dramático”, explicó en declaraciones a Sin saco y sin corbata.

“Hay que ser conscientes que en 2017 el PBI per cápita es el mismo de 2008. El país no cambió de Gobierno porque sí: el sistema populista estaba colapsado. Nueve años sin crecer el ingreso per cápita, hay que registrar eso, con un sistema de inversiones pulverizado. Es un milagro que crezcamos al 2,5%, porque invertimos muy poco y muy mal. Durante 10 años hemos desperdiciado inversión”, continuó López Murphy.

“En ese contexto, es natural que tengamos que ser muy eficaces en la inversión. Es un punto en que tengo una gran discrepancia con las inversiones que ha llevado el Gobierno, la estrategia de inversión y la opinión crítica que hay. Es crucial no equivocarnos en los programas de inversión que tenemos por delante”, subrayó.

Para el economista, “hay un sector privado que está ahorrando mucho más que lo que invierte y un sector público que actúa como el gran enemigo del crecimiento. El déficit público absorbe el ahorro que debería ir a la inversión y esa es la razón esencial de la baja performance del crecimiento argentino, además de la mala calidad de la inversión”.