Luego de una larga racha negativa por el desplazamiento de los consumidores a las tiendas de proximidad y establecimientos que no aceptan pagos con tarjeta de crédito y débito pero que ofrecían grandes ofertas, las grandes cadenas comerciales comenzaron a registrar desde agosto un gradual repunte de la actividad, al crecer el flujo de público.

El Indec informó que “las ventas a precios corrientes en el conjunto de supermercados consultados se elevaron 22,9% en valores corrientes, a $29.007,6 millones, y 1,5% a precios constante”, en comparación con el año anterior.

Se trató de una modesta recuperación, tras una baja de un 4% a 5% en términos reales en septiembre de 2016; y fue lograda sobre la base de una tasa de inflación implícita en el conjunto de productos vendidos de 21%, tres puntos menos que la tasa general que registró el Indec para la economía en su conjunto.

En el caso de los centros de compras, la acumulación de atraso cambiario favoreció la tonificación de las ventas en 7% en moneda constante, pese a que en valores nominales la facturación del conjunto de establecimientos relevados subió 24,8%. De ahí surgió que el promedio de precios subió en ese ramo 16,6%, casi ocho puntos porcentuales menos que el Índice de Precios al Consumidor.

Semejante reactivación resultó proporcional a la fuerte retracción comercial que esta franja de establecimientos sufrió doce meses antes, en torno a un 12 por ciento.

En el acumulado de los primeros nueve meses los ingresos del total de supermercados ascendió a $247.615,4 millones, representó un aumento nominal de 20,6%; mientras que en cantidades se contrajo poco más de 7 por ciento.

Mientras que la facturación agregada de los shopping fue de $42.131,5 millones, significó una suba de 14,8% nominal, y un receso en valores reales del orden de 10 por ciento.