Según el informe Situación y Evolución del Total de Trabajadores Registrados elaborado por la Subsecretaría de Políticas, Estadísticas y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social en noviembre de 2016 se contabilizaron casi 12,1 millones de trabajadores registrados.

Ese número no sólo significó un aumento de la creación de puestos en blancos en todo el país por cuarto mes consecutivo respecto del período inmediato precedente, sino que además representó acumular un trimestre de aceleración de ese movimiento y de crecimiento neto en comparación con el nivel de un año antes, de acuerdo de la serie que se nutre principalmente del Sistema Integrado Previsional Argentino.

Así entre extremos, el SIPA anotó a fines de noviembre de 2016 un incremento neto del empleo en 37.085 personas respecto de un año antes, y se elevó en 156.954 trabajadores desde el piso que había acusado en mayo último.

El empleo total registrado creció en 38.190 personas en noviembre respecto de octubre, acumula 156.954 desde mínimo de mayo último

De ahí que en el Ministerio de Trabajo, no sólo resaltan “la llegada de los brotes verdes desde el inicio del segundo semestre”, sino el notable contraste con los primeros seis meses del Gobierno de Cambiemos, donde el empleo registrado se había derrumbado en 75.717 puestos, en ese caso totalmente localizado en el sector privado.

Sin embargo, la mala noticia, aunque parcialmente, provino de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) correspondiente a diciembre, porque arrojó un saldo de respuesta negativo de 0,5% respecto de noviembre y de 0,7% en comparación con doce meses antes, que podría anticipar un punto de quiebre del proceso que parecía consolidarse de aumento de los puestos neto de trabajo.

Para cobrar el seguro de desempleo que representa un aguinaldo pleno, muchos obreros de la construcción se desvinculan en diciembre y se reincorporan entre enero y febrero

Al parecer, el factor determinante de ese punto de giro se explicaría por la práctica casi habitual de muchos trabajadores de la construcción de desvincularse de las empresas que los contratan, en especial por tiempo indeterminado, en todos los diciembre, y luego se reincorporan en enero o febrero, para poder percibir el beneficio del cobro del seguro de desempleo, que para el caso de este sector se estima que se ubica en torno a un salario promedio mensual de todo el año.

Ese fenómeno explicaría que mientras el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción acumulara cuatro meses consecutivos del empleo registrado en el sector, el EIL detectara en diciembre sendas bajas de 4% y 4,8%, respecto de los niveles de noviembre y de un año antes.

De todas formas, en Trabajo mantienen expectativas de que el resultado final de 2016 que se conocerá el mes próximo podría haber terminado equilibrado en comparación con el punto de partida, diciembre de 2015, porque no sólo en general se advierten un claro predominio de sectores que toman personal respecto de los que producen desvinculaciones, muchos vinculados con el clásico proceso rotación, a un ritmo promedio mensual en los últimos ocho años de unos 300 mil trabajadores.

Poco más de una de cada 10 empresas prevé ampliar la nómina entre enero y marzo, frente a 1 de cada 20 que planificó disminuirla
Fundamentan ese escenario en que la Encuesta de Indicadores Laborales detectó en diciembre un récord en casi una década de 11% de las empresas que espera aumentar su dotación, frente a 5% que proyecta reducción. De ahí surge un saldo de respuesta expansivo del 6% de los consultados.

Además, 13,3% de esas empresas declararon puestos vacantes para reemplazar o aumentar la nómina, una de las proporciones más elevadas de los últimos años.

Las ramas de actividad del sector privado que se proyectan actualmente más dinámicas son las vinculadas con la rama de fabricante de alimentos, madera, petroquímica, metalurgia y automotores, en estos dos últimos casos de la mano de un Brasil que comienza a dar señales de modesta recuperación; y la construcción, a partir del impulso de las licitaciones de obras públicas.

El subibaja de los salarios

Las series que maneja el Ministerio de Trabajo revelan que en el último año el promedio de los salarios de los trabajadores aumentó un 33% en valores nominales y cayó un 3% en valores ajustados por inflación, de acuerdo con el índice nacional de precios que toma en cuenta no sólo la medición parcial del Indec para el área metropolitana de Buenos Aires, sino también, el promedio de las mediciones de direcciones de estadística provinciales, como San Luis, Mendoza y Córdoba, entre otras.

Se trata de valores nominales similares al de los dos años previos, aunque en términos reales había arrojado pérdida de 4% en 2014 y parcial repunte de 1% el año siguiente.

En Trabajo estiman que en 2016 los salarios registrados bajaron 3% en términos reales, pero en el año paritario que finaliza en mayo habrán aumentado un 7 por ciento
Sin embargo, alertan los técnicos del Ministerio que conduce Jorge Triaca que “si se toma el año paritario, esto es el determinado por el período marzo a mayo, respecto del similar del precedente, el ciclo 2016/17 se proyecta con suba nominal de 36% y real del 7%”, de acuerdo con una base de 23 convenciones colectivas que nuclean en conjunto a unos 3,5 millones de trabajadores, que cierran sus acuerdos en ese trimeste.

Y observan además, que “en ese ejercicio no se toman los efectos derivados de los aumentos de las asignaciones familiares, con mayor impacto en los trabajadores monotributistas que fueron incorporados al universo de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo de $1.103; así como la suba del mínimo no imponible de Ganancias, para los asalariados con ingresos superiores al promedio nacional.

Las próximas paritarias podrían cerrarse por plazos más largos que el año anterior
Además, advierten “mucha heterogeneidad en los sectores, más alto en los sectores que han logrado crecimientos netos del empleo, que en los que han prevalecido un escenario contractivo, como la construcción y la industria manufacturera”.

Las expectativas de los especialistas de Trabajo indican que en la medida en que se “avance en la reducción de la nominalidad de la economía, asociada a la desaceleración de la tasa de inflación, como proyecta el Banco Central, y, a partir de ahí de los aumentos de los salarios, cabe se esperar que se negocien las próximas paritarias por plazos más largos, propio de de un escenario de mayor previsibilidad”.

Por Daniel Sticco