En una economía en donde la tasa de inflación se mantiene en el rango de dos dígitos altos, y se sostiene entre la más alta del planeta, y donde al PBI le cuesta crecer en acumulado del año más del 3%, bajar la pobreza del nivel cercano al 30% de la población resulta una tarea extremadamente desafiante.

Sobre todo si, como registró el Indec en diciembre, el valor de la Canasta Básica Total se eleva a una tasa singular del 4,1% que superó en un punto porcentual a la inflación nacional; mientras que en todo el año se encareció 26,8%, en ese caso dos puntos porcentuales más que el IPCN que informa el Indec.

Según el instituto oficial de estadística, en diciembre una familia tipo, formada por dos adultos y dos menores, necesitó juntar $556 diarios de ingresos por todo concepto para no caer debajo del umbral de pobreza, poco más de $16.677 por mes.

Mientras que el umbral de indigencia se amplió 1,2% en diciembre y 21,7% en todo 2017, a poco más de $221 diarios y $6.644 al mes.