Las canasta de indigencia y pobreza en la Ciudad de Buenos Aires tuvo en el último año un comportamiento acompasado al de la tasa de inflación general para el conjunto de la economía, un poco más intensa en el primer caso por efecto del mayor impacto de la depreciación del peso sobre la cesta de alimentos.

Según la Dirección General de Estadística y Censos de CABA, en diciembre una familia tipo integrada por 2 adultos de 35 años, que participan activamente del mercado de trabajo, y 2 hijos menores de 9 años, que cuentan con vivienda propia, debieron reunir en conjunto en el último mes de 2018 $12.237,92 para no caer por debajo de la línea de indigencia; y $24.865,43 para no quebrar el umbral de pobreza no indigente.

En el primer caso el valor de la Canasta Básica de Alimentos se incrementó 0,97% respecto del nivel de noviembre, muy por debajo de la tasa de inflación que midió el Indec (2,6%); aunque en el cotejo interanual la superó en más de 3 puntos porcentuales.

Mientras que la valuación de la Canasta Básica Total, que agrega a la CBA el costo de los servicios públicos y privados esenciales, se encareció 1,6% en el mes, también por debajo de la variación del IPC Indec, en tanto la equiparó en la comparación interanual.

Estratos de ingresos de las familias porteñas

La estimación de ingreso total familiar teórico que hizo la Dirección General de Estadística y Censos de CABA determinó que en el ámbito de la Capital Federal es indigente una familia que en conjunto no logra reunir ingresos un 10% superiores al Salario Mínimo Vital y Móvil que desde diciembre  y hasta febrero es de $11.300, y subirá a $11.900 en marzo, hasta mayo.

Mientras que los que registraron recursos monetarios entre 1 y 2 SMVM fueron clasificados en condición de “pobre no indigente”; en tanto que los hogares medios integrados por 2 adultos y 2 menores que sumaron entre $31.350 y $39.187, se encasillaron entre los “no pobres vulnerables”.

A partir de ese rango de ingreso total, pero sin exceder el equivalente a 2 veces y media el SMVM se estimó que forma parte del “sector medio frágil”.

A partir de ese rango, que supera el nivel medio de la remuneración imponible del trabajador estable (RIPTE) y hasta 11 SMVM o casi 4 RIPTE la clasificó como “sector medio -clase media”; por arriba de ese extremo de $125.399 pasó a integrar el selecto grupo de “acomodados”.